• Diario Digital | Sábado, 18 de Noviembre de 2017
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Judiciales - CONDENADO

Ganadero ebrio le quiebra el cráneo de un machetazo a su esposa en un ataque de celos

El imputado tenía ocho días de ingerir bebidas alcohólicas, según él, por los celos que sentía con su esposa; además, dijo que al momento del ataque estaba decepcionado por haber perdido dinero con la venta de una vaca.

Ganadero ebrio le quiebra el cráneo de un machetazo a su esposa en un ataque de celos

“No, Óscar, no”, fue la súplica que Oswaldo T., logró escuchar de su madre la noche del 18 de mayo de 2016, cuando su padrastro, Óscar Humberto Quezada, la atacaba con un corvo en un arranque de celos con la mujer.

El joven de 19 años, estudiante de Idiomas, se encontraba viendo una película en el interior de su habitación. Los gritos de su progenitora, Josefina T.,  fueron tan fuertes que salió a ver qué ocurría con ella, según relató en los tribunales. Ahí, frente al juez, respiró profundo y tomó valor para recordar la escena de violencia que tuvo como protagonista a su madre y su padre de crianza.

Según contó Oswaldo, su madre estaba en la cocina preparando la cena cuando ocurrió el hecho. Cuando él llegó para ver qué pasaba, vio que en su rostro corría una fuerte cantidad de sangre y que su padrastro sostenía un corvo en sus manos, con el que aún continuaba atacando a la mujer, que se defendía con un trapeador.

“Don Óscar, deje a mi mamá”, advirtió el muchacho, pero al ver que el sujeto continuaba el ataque, decidió golpearle el rostro para apartarlo.

Uno de los golpes le provocó a la mujer una herida de 20 centímetros en el cráneo -diagnosticada como una fractura craneoencefálica según el peritaje médico-, de ahí provino la fuerte hemorragia.

Así, la mujer logró salir de la casa auxiliada por su hijo, donde la auxiliaron unos vecinos mientras llegaba la Policía. Milagrosamente, Josefina sobrevivió.

Durante la vista pública, Josefina recordó que al despertar estaba en una camilla del Hospital Nacional Nuestra Señora de Fátima, en Cojutepeque.

En total fueron cuatro lesiones (en cráneo, brazos y dedos) las que recibió por parte de su pareja, quien anteriormente había amenazado con matarla; según se conoció en la audiencia, las amenazas datan de 2014.

Llevaba ocho días bolo

Óscar Humberto Quezada, un ganadero de 56 años, dejó de ingerir bebidas alcohólicas a lo largo de 25 años. Pero en 2014, decepcionado, decidió tomarse un par de copas por dos motivos que él mismo explicó en el juicio: la pérdida del dinero tras la venta de una vaca y por los celos que tenía por su mujer al pensar que ella le era infiel.

Desde entonces, Quezada empezó a ejecutar las agresiones en contra de Josefina. Los golpes, los insultos y las amenazas a muerte fueron constantes en todos esos años.

El día del ataque, el sujeto estaba ebrio bajo la excusa de que lo hacía por los celos que su mujer le provocaba. Según contó él mismo, tenía ocho días de estar bebiendo sin control.

Oswaldo sostuvo que no se imaginó el ataque que haría el padrastro, con quien conviven desde hace 11 años cuando le otorgó su apellido. Tampoco se había hecho la idea de que un día tendría que golpearlo y capturarlo por atacar a su madre.

La tarde del viernes, el juez encontró motivos suficientes para determinar que Quezada fue responsable de la agresión contra su pareja y le impuso una pena de 10 años de prisión por el delito de feminicidio imperfecto tentado, además de obligarlo a pagarle $1,500 en concepto de responsabilidad civil.

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