• Diario Digital | Lunes, 23 de Octubre de 2017
  • Actualizado 09:18

Judiciales - EN LA COMUNIDAD CONCEPCIÓN, SAN SALVADOR

Pandilleros matan a tres miembros de una familia por no colaborar para esconder a uno de sus compinches

Una mujer, quien fue acribillada, guardó silencio ante unos militares al ser cuestionada sobre si era tía de un pandillero que abruptamente entró a su vivienda para esconderse de una persecución policial. 

Pandilleros matan a tres miembros de una familia por no colaborar para esconder a uno de sus compinches

El no apoyar una mentira de un pandillero de la 18 Revolucionarios le costó la vida a una comerciante llamada Griselda Vásquez. La mujer, de 39 años de edad, fue asesinada en el interior de su vivienda tras ser atacada junto a tres de sus familiares.

El 26 de abril de 2016, “Piscis”, uno de los dos testigos del hecho con régimen de protección, mantenía abierta la puerta de su casa —ubicada en la comunidad Concepción, en San Salvador— cuando repentinamente un miembro de la pandilla con alias “El Sombra” ingresó para esconderse de unos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que lo perseguían.

Tras una hora de permanecer en la vivienda, el sujeto decidió salir. El vicio de la marihuana hizo que se dirigiera a comprarla hacia una casa vecina, perteneciente a María Cecilia Gómez, alias “La Crazy”, una pandillera de 34 años.

Minutos después, “El Sombra” regresó a la casa de “Piscis” acompañado con unos miembros de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES). Tras esto, el sujeto les comentó a los militares que Griselda Vásquez era su tía y por esa razón había entrado a la vivienda.

Al escuchar esta versión, los soldados cuestionaron a la mujer si eso era cierto, pero ella guardó silencio y no emitió palabra alguna.

Al no responder absolutamente nada, la FAES interpretó que era una mentira creada por “El Sombra”, por lo que se lo llevaron: “Si ella es tu tía, entonces que te vaya a traer a donde nosotros te vamos a tener”, dijeron.

Una hora después, el pandillero regresó golpeado. La casa de otra miembro de la pandilla 18-R, Brendaly Beltrán, de 31 años de edad, fue su refugio para recuperarse. En ese sitio también se encontraban otros integrantes de la clica, Kevin Cortez, de 19 años, y “La Crazy”.

Al ver a “El Sombra” herido, “La Crazy” mandó a llamar a la mujer que calló ante los militares (Griselda Vásquez) para reclamarle y amenazarla con golpearla por “haber dejado perder al bato”.

La intimidación hecha por los pandilleros también fue escuchada por otro de los testigos con régimen de protección, al que se le ha asignado la clave “Feria”, quien había acompañado a Vásquez.

El asesinato 

Tres días después de haber recibido las amenazas de golpes y las advertencias de una posible venganza, Griselda Vásquez se encontraba en su vivienda junto a su hijo José Vásquez, de 18 años; su nuera Brenda Hernández, de 19; y otras personas.

A eso de las 9:00 de la noche Griselda y sus acompañantes se dirigieron a una iglesia cristiana ubicada cerca de la comunidad Concepción, en San Salvador, para asistir a una vigilia, por lo que el resto de miembros de la familia no salieron del hogar.

“Ya van las perras”, fueron las palabras que las tres víctimas lograron escuchar por parte de la pandillera Brendaly. A la vez observaron, según los testigos, a tres sujetos vestidos con uniformes pertenecientes a la PNC, con gorros navarones para tapar sus rostros y armados con pistolas y un fusil.

Sin brindar importancia a lo oído y a lo visto, las tres personas ingresaron al culto, por lo que cuando se llegó la 1:00 de la madrugada del 30 de abril de 2016 retornaron a su vivienda en donde las esperaba su familia.

“Ya vienen ya sabes quienes”, dijo una pandillera, que acompañaba a Brendaly, a través de un teléfono celular.

Según la historia plasmada en el expediente judicial, una de las rarezas que notó Griselda Vásquez y ahora ambos testigos protegidos fue la oscuridad que envolvía la casa donde habitaban a causa de que el foco que iluminaba hacia la calle había desaparecido. Además, la baranda de la entrada principal estaba abierta.

Al momento de abrir la puerta, pudieron observar que las dos personas mayores estaban atadas con unas cuerdas amarillas y habían sido amordazados tras meter unos trapeadores en su boca.

El pandillero José Alexander Zepeda, alias “Obama”, exigió a Griselda y a sus acompañantes que entraran y que evitaran gritar. Así fue, al ingresar a la vivienda invadida por al menos unos ocho pandilleros también vieron a José Vásquez y a su pareja, Brenda Hernández, atados de manos y sentados en unas sillas. Al primero lo apuntaban con un arma en su cabeza.

Tras ser sometidos, “Obama” disparó dos veces al rostro de Griselda, a “Piscis” en el pecho y en varias partes de su cuerpo. Lo mismo ocurrió con la joven pareja. Ambos fueron asesinados también con armas de fuego.

Los sujetos huyeron por la puerta principal y por el techo de la casa, sitio en donde una familia quedó asesinada por no haber afirmado el falso parentesco con un pandillero.

La reprogramación de la vista pública

El caso por el que se les implica a José A. Zepeda, Brendaly Beltrán, Kevin Cortez y a María Gómez son por los delitos de feminicidio agravado, agrupaciones ilícitas, amenazas con agravación especial, homicidio agravado y feminicidio agravado tentado.

El primero se encuentra detenidos actualmente en el Centro Penal La Esperanza, “Mariona”, mientras que el resto de los imputados en el penal de Quezaltepeque, La Libertad.

El próximo 15 y 16 de noviembre, el Tribunal 1° de Sentencia desarrollará la vista pública en contra de los miembros de la 18-R, luego de haberla suspendido el 2 de octubre a causa de la deliberación colegiada que los jueces debieron hacer por el caso de las Baterías Record.

 

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