• Diario Digital | Lunes, 11 de Diciembre de 2017
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Judiciales - LESIONES AGRAVADAS

Reo en fase de confianza condenado por agresiones golpeaba a su esposa cada vez que salía de prisión

Los celos y la ira invadieron al imputado, quien sin pensarlo descargó en el rostro de su esposa un golpe que le daño el mentón.

Reo en fase de confianza condenado por agresiones golpeaba a su esposa cada vez que salía de prisión

Catorce años en la cárcel no le bastaron a Antonio Montano, un mecánico automotriz de 50 años, para aprender la lección de no agredir físicamente a sus familiares. Montano pasó esa cantidad de años en el penal de San Vicente por agredir a una de sus hijas.

Cumplidas las dos terceras partes de la condena y debido al buen comportamiento que mostraba en el reclusorio, el condenado tuvo el beneficio de poder salir periódicamente de la prisión; así, entró en lo que el sistema penitenciario califica como fase de confianza, lo que equivale a gozar de periodos de libertad aunque tiene que regresar al penal.

Cada vez que el sujeto salía, se dirigía a la casa de su esposa Martha (nombre cambiado por protección), ubicada en la calle San Antonio Abad, en San Salvador, según se registra en el expediente judicial del caso ventilado en el Juzgado Primero de Paz de la capital.

La mujer, quien se dedica a realizar servicios domésticos, lo recibía en su vivienda cada vez que abandonaba las celdas, pero siempre encontraba actitudes de violencia y agresiones por parte de él, como fue su costumbre desde que contrajeron matrimonio.

En junio de 2016, Montano recobró su total libertad tras cumplir la pena impuesta por el primer caso de agresión contra su hija. Sin embargo, lo reiterativo de su violencia provocó que tres meses después fuera detenido nuevamente.

"Él me maltrató desde que nos casamos"

Martha había recibido maltrato intrafamiliar por parte de Montano desde que este salió de prisión. Los golpes y abusos eran constantes, pero la mujer los mantuvo ocultos hasta que el 3 de septiembre pasado.

Ese día, la empleada se disponía a ver televisión en la sala de la vivienda a eso de las 10:00 de la noche, luego de haber llegado más tarde de la hora acostumbrada de su jornada laboral.

No contaban con que los celos y la ira invadieron a Montano. El iracundo marido le cuestionó si realmente había ido a laborar a la casa en donde estaba empleada, pero cuando ella quiso dar las explicaciones, el sujeto la calló en tres ocasiones.

Luego, el hombre descargó en el rostro de Martha un golpe –a puño cerrado- que le daño el mentón y le dejó dormido hasta el brazo derecho, según se lee en el expediente.

Ese golpe fue un punto de inflexión para la mujer. “Este señor no va a cambiar y puede terminar matándome”, fueron las palabras que Martha pensó -según el expediente-, por lo que decidió interponer una denuncia. “Él me maltrató física y verbalmente desde que nos casamos”, dijo la víctima a las autoridades.

Días antes ella había sido golpeada en la espalda con el mango de un corvo en otro ataque de ira de su pareja.

Tras agarrar valor y presentar la denuncia, Montano fue detenido el 7 de septiembre. 

Dos meses después, el hombre volvió a retornar a la prisión por un delito similar al que había cometido 14 años antes. El Tribunal 6° de Sentencia, a través de un fallo determinado por un jurado, lo condenó a una pena de dos años y ocho meses de cárcel por el delito de lesiones agravadas.

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