• Diario Digital | Viernes, 16 de Noviembre de 2018
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Judiciales - PROCESADAS POR HOMICIDIO

“Hoy se te llegó el día perra, chavala”, le dijo una pandillera de la MS a una ama de casa antes de asestarle nueve balazos en la cara

La paliza se prolongó por varios minutos hasta que varios disparos retumbaron en el silencio de la noche. Fueron varias detonaciones que se introdujeron en el rostro de la mujer provocándole la muerte instantáneamente

Sacaron a la mujer de la casa con la escusa de interrogarla, pero la ataron de las manos y le enrollaron cinta adhesiva en la boca para silenciarla.
Sacaron a la mujer de la casa con la escusa de interrogarla, pero la ataron de las manos y le enrollaron cinta adhesiva en la boca para silenciarla.
“Hoy se te llegó el día perra, chavala”, le dijo una pandillera de la MS a una ama de casa antes de asestarle nueve balazos en la cara

La amarraron de las manos, le cubrieron la boca con cinta adhesiva y se la llevaron a un lugar desolado donde fue asesinada. Esos fueron los últimos momentos que una ama de casa vivió luego de ser llamada “chavala” por pandilleros de la Mara Salvatrucha en una comunidad de Guazapa, en San Salvador.

Ana Rivera tenía 39 años de edad cuando fue asesinada por varias pandilleras de la colonia. Hasta el momento de su muerte se dedicaba a las tareas del hogar debido a que no contaba con otro empleo. Un día fue de visita a casa de un amigo en el cantón Colón, en el municipio de Guazapa, sin imaginar que un grupo de cuatro pandilleras de la MS le quitarían la vida por orden del palabrero de la zona.

Fue la tarde del 26 de diciembre del 2016 y eran las 6:30 de la tarde cuando ella había llegado a la casa de su amigo. No habían pasado muchos minutos de su llegada cuando un pick up se estacionó frente a la residencia. Según la relación de los hechos del expediente judicial del caso, cuatro hombres y cuatro mujeres se bajaron rápidamente del vehículo y entraron por la fuerza con el único objetivo de saber más de la mujer.

“Vos sos chavala perra, queremos hacerte unas preguntas”, exclamó el palabrero mientras la tomaba por el cuello y le apuntaba con una pistola en la cabeza. El resto de los sujetos se dispersaron entre la casa y a punta de pistola sometieron al amigo tirándolo boca abajo contra el sueño. Los pandilleros le dijeron: “No te vayas a mover ni vayas a intentar hacer algo, hijo de puta, porque aquí mismo te vamos a matar”.

El líder le dijo a las cuatro pandilleras que la tomaran, la amarraran y le taparan la boca con cinta adhesiva. Ella no sabía qué hacer, trató de soltarse y escapar pero le fue imposible, estaba atrapada. Aquellas mujeres conocidas en la zona como “Betty”, “Karen”, “la Chuta” y “Roció”  comenzaron a agarrarla del cabello y de las manos para inmovilizarla mientras el enrollaban los objetos en el cuerpo.  

“La vamos a llevar para interrogarla”, afirmó el palabrero. Luego de varios minutos, sacaron a Ana de la casa y la introdujeron al carro sin un rumbo determinado. El amigo de ella señaló a las autoridades policiales que luego de que se la llevaron, dos hombres se quedaron dentro de la casa para custodiarlo. Pasaron solo 10 minutos cuando recibieron una llamada y les ordenaron que tenían que salir del lugar. Una hora después se enteró que ella había muerto.

La muerte de Ana

Por una calle polvosa y oscura venía caminando Carlos (nombre modificado por seguridad) cuando de pronto observó un vehículo sospechoso que se aproximaba hacia él. Por alguna razón, el sintió miedo y decidió esconderse en unos arbustos que estaban a un costado del camino.

La presunción de que algo extraño pasaba le dio la razón. El carro se estacionó y de vio como salían varias mujeres que acompañaban al palabrero, quien observaba como estas sacaban a una mujer del baúl. Ella apenas lograba emitir unos pocos quejidos.

Una vez afuera, las pandilleras la tiraron al suelo y comenzaron a golpearla ferozmente en la cara sin darle oportunidad de defenderse. “Hoy se te llegó el día, perra chavala”, le dijo una. Ana solo lloraba y aguantaba la paliza, la cual se prolongó por varios minutos hasta que varios disparos retumbaron en el silencio de la noche. Fueron nueve detonaciones que se introdujeron en el rostro de la mujer provocándole la muerte instantáneamente.

Luego de las investigaciones, el ministerio público logró identificar a varias de las personas que participaron en el hecho, al menos ocho personas son procesadas; entre ellas se encuentran Nory G., de 25 años de edad, y María M., de 38, conocida como “Betty”.

El proceso judicial llegó al Tribunal Primero de Sentencia de San Salvador, donde desfilarán las diferentes pruebas en contra de las mujeres y será el juez de esa instancia quien determine su participación en los hechos.

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