• Diario Digital | Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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Sexo - UNA TÉCNICA ANTIGUA

El "beso de Singapur": una milenaria técnica sexual para alcanzar el orgasmo

Las Geishas, quienes se dedicaban  cultivar el arte de hacer el amor, estudiaban cuidadosamente esta técnica como parte de sus conocimientos amatorios.

El "beso de Singapur": una milenaria técnica sexual para alcanzar el orgasmo

El beso de Singapur, conocido también como pompoir es una antiquísima técnica sexual que  consiste en que la mujer -al momento de la penetración- estimule el pene de su pareja o compañero realizando movimientos con su vagina, los cuales simulan el efecto de succión, provocando así unas sensaciones similares a las que se crean con la boca durante el sexo oral.

Según refiere el sitio culturacolectiva.com, esta técnica está plagada de historia: La amante del rey Francisco I y Enrique II de Francia, Diane de Poitiers, tenía una habilidad especial para aplicar este método como un estimulante que llevaba a sus parejas y a ella misma al máximo placer. Después de que el “beso de Singapur” se extendió por toda la India, otros países como Tailandia y Japón sus siguieron los pasos.

Pero fueron las geishas quienes llevaron esta técnica aún más lejos al agregar la participación de los músculos del abdomen a estos movimientos. Este nuevo procedimiento se conoce como kabazza y, aunque no se ha vuelto tan popular como el pompoir, es parte del descubrimiento con el que hoy muchas parejas se atreven a buscar un placer supremo en la cama.

Los movimientos consisten en la contracción y relajación de los músculos circunvaginales para simular el efecto de succión. Aunque estos movimientos pueden ser “naturales” en algunas mujeres, hay quienes no los han experimentado o que por alguna razón tienen más dificultades para llevarlos a cabo; sin embargo, no se necesita de nada en especial para practicar el pompoir.

La técnica consiste en que la mujer debe acomodarse encima de su pareja para dominar la escena. Aunque no existe una postura específica, la mujer debe sentarse o recostarse sobre su pareja.

Posterior a la penetración, la mujer debe mantener la cadera quieta durante algunos segundos para concentrarse en el movimiento del músculo pubocoxígeno. Éste debe contraerse de manera rítmica e intensa para apretar el órgano masculino y así estimular un orgasmo potente.

Esta técnica es recomendable para fines sexoterapeúticos, pues ayuda a enfrentar problemas de líbido baja, eyaculación precoz o disfunción eréctil; además, los ejercicios de la  pelvis y otras partes  del cuerpo se fortalecen, mejorando la elasticidad vaginal para tener relaciones más placenteras y a su vez reducir el riesgo de sufrir incontinencia.

 

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