• Diario Digital | Martes, 26 de Septiembre de 2017
  • Actualizado 08:24

Sucesos - REPORTAJE

Masacre en el centro de San Salvador, el costo de diezmar la fuerza policial

A pocos meses de que una fuerza de 800 hombres armados, mitad policías, mitad soldados, fuera desplegada en el centro de San Salvador, para contener la ola de homicidios, la misma fue diezmada paulatinamente. Este miércoles la sangre volvió a correr por las calles de San Salvador centro. “Es imposible mantener seguro el centro de San Salvador con pocos elementos”, aseguró un policía.   

Escena de uno de los presuntos pandilleros eliminados en el centro de la capital salvadoreña. Foto El Salvador Times.
Escena de uno de los presuntos pandilleros eliminados en el centro de la capital salvadoreña. Foto El Salvador Times.
Masacre en el centro de San Salvador, el costo de diezmar la fuerza policial

En pocos minutos, la violencia se cobró la vida de seis personas en el Centro Histórico de San Salvador. Para algunos policías, esa matanza es el costo directo de que la Fuerza de Tarea del Centro Histórico (FTCH) haya sido diezmada: no queda más de la mitad de aquellos 400 policías y 400 militares desplegados a mitad de junio del año pasado.

Mientras un par de policías hacen cuentas de cómo a la FTCH le han ido restando fuerzas y recursos, el comercio continúa su ritmo a pocos metros de donde la fiscales, policías y médicos forenses hacen el levantamiento legal de los cinco cadáveres que quedaron esparcidos a lo largo de unos 500 metros de sur a norte, unas cinco cuadras.

De no ser por la señal de la cinta amarilla, muchos transeúntes no se hubieran percatado de que en el Centro Histórico de San Salvador, en las calles aledañas a los mercados Central y Sagrado Corazón había un reguero de muertos.

Todo comenzó, según indican fuentes policiales y algunos vendedores que se atrevieron a hablar, cuando unos vigilantes impidieron que varios mareros recibieran el dinero de una extorsión a un comerciante de tiene su negocio sobre la 4a. calle Poniente, entre la 5a. y 7a, avenida Sur.

En ese instante se originó un enfrentamiento que dejó un vigilante muerto y otro herido, más un pandillero lesionado que murió en el hospital Rosales, a donde fue llevado de emergencia.

El vigilante era un hombre ya entrado en años. Era muy reconocido entre los vendedores de los alrededores del mercado Central y Sagrado Corazón, aunque sólo lo conocían como José o el Recondo. Era veterano de guerra y había pertenecido a la Guardia Nacional, según comentaron algunos vigilantes de la misma empresa.

De los supuestos pandilleros muertos, las autoridades no revelaron sus identidades. Estos quedaron en diversos puntos porque, de acuerdo con testigos de la matanza, un grupo de vigilantes compañeros de José, persiguieron a los supuestos mareros, miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) que participaron en la extorsión frustrada.

Al darles alcance, uno a uno los fueron matando en los puestos de venta que, según fuentes policiales, suelen utilizar como fachada para mantener control territorial de la zona. Uno quedó entre negocios de ropa, otros dos a la par de carretillas repletas de jocotes a granel y uno más en un puesto de verduras. Este fue identificado por sus familiares como Walter Steve Bautista, de 28 años.
Una hermana del fallecido dijo que Walter tenía como cinco años de dedicarse a la venta de dulces en la 7a. avenida Sur, donde quedó muerto. La mujer dijo que hacía 20 días que se había convertido en papá.

Muertos en centro de SS

Seis muertos y todo seguía igual

Pero mientras las autoridades procesaban las escenas de los homicidios, en los puestos de ropa, calzado o verduras, como si nada hubiera pasado, se dejaba escuchar perreo, reguetón o la bachata de Romeo Santos. Algunos vendedores, incluso, comían a pocos metros de donde estaban los cadáveres. 

A pesar de que en una área como de aproximadamente un kilómetro había cinco cadáveres, en los alrededores del mercado Central y Sagrado Corazón, la vida seguía igual. Como si nada hubiera pasado… pero solo para los vendedores.

Sí. Todo parecía seguir igual que como empezaron el día. Porque para los policías asignados a la FTCH de seguro les incrementarían las horas de trabajo, se les extenderían los turnos y tendrían más supervisión, aunque solo fuera por unos días. Eso comentaban entre sí. “Ya nos van a socar (apretar) a nosotros, alargando los horarios de turno”, dijo un tercero.

De acuerdo con estos policías, de los 400 elementos desplegados en junio de 2016 para cuidar el Centro Histórico, ahora sólo quedan aproximadamente 240. Esa cantidad es dividida en dos grupos de 120, Mientras un grupo anda con licencia, el otro está de servicio.

Pero de esos 120, solo la mitad está realmente en las calles del Centro Histórico porque no pueden estar todos de turno al mismo tiempo. De esos 60 elementos, hacen tres grupos de 15 o 20 elementos. Es decir, que 15 o 20 son los encargados de dar seguridad a todo el llamado Centro Histórico.

Para el trabajo policial, el Centro Histórico de San Salvador comprende desde el bulevar Venezuela, al sur, hasta la alameda Juan Pablo II, en el norte. Y desde la 25 avenida Sur hasta la Terminal de Oriente.
“Es mentira que 15 o 20 policías a pie vamos alcanzar a cuidar todo ese sector”. dijo un agente mientras cuidaba que vendedores o compradores no traspasaran la línea amarilla que circundaba el cadáver de uno de los supuestos pandilleros. 

De acuerdo con las fuentes, la Fuerza de Tarea del Centro Histórico fue disminuyendo en recurso humano porque fueron restando elementos para poder desplegarlos en otros sectores con altos índices delincuenciales.

A esa cantidad de policías en servicio, se le suman otros tantos soldados, como apoyo. Con éstos ha pasado otro tanto. De los 400 desplegados en junio, sólo queda un aproximado de 200 porque el resto lo fueron retirando para mandarlos a otros lugares.
“Aquí los jefes se atuvieron. Como vieron que estaba tranquilo fueron disminuyendo personal”, dijo un miembro de la FTCH.

Sectores descuidados

La carencia de elementos policiales ha derivado en que varios sectores han sido descuidados completamente. Es decir, que la presencia policial en esos lugares es prácticamente nula, según afirman los policías.

El sector del Parque Infantil, Mercado Ex Cuartel, el Punto de la ruta 38 y el lugar conocido como Predio de la Ex Biblioteca son algunos.

Sin embargo, las fuentes indican que, al parecer, los mandos policiales se han dado cuenta de que esos lugares están desprotegidos y los han obligado a mandar patrullajes constantemente a esos sectores. Pero la falta de personal continúa siendo un problema. “Hay un grupo que le toca cuidar el sector de la Séptima avenida Sur hasta la 5a. avenida Sur. Siempre nos meten gol porque en lo que uno regresa, ya los pandilleros han hecho sus cosas”, explicó ayer un agente de la FTCH. 

“Queremos que el centro histórico de San Salvador se convierta en un lugar más seguro, más tranquilo”, dijo el vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, aquel 14 de junio en la Plaza Gerardo Barrios cuando anunciaba el despliegue policial para frenar la ola de asesinatos que se registraban en el Centro Histórico.
Sin embargo, policías desplegados en ese sector aseguran que con los recursos con que cuentan no se puede hacer seguro al centro de San Salvador.
Por ejemplo mencionan que en junio de 2016 a la FTCH le asignaron 15 motocicletas con las cuales hicieron cinco patrullas de tres agentes cada una. Con esas patrullas había una movilización rápida por cualquier calle de San Salvador.
No obstante, ahora solo hay seis agentes motorizados, es decir, dos patrullas. El resto ha sido enviado a otros lugares fuera de San Salvador. “A veces no hay ninguna patrulla en motos”, asegura un agente.

Por su parte, oficialmente, la Policía ha dicho que la matanza de ayer se debió disputas por el control territorial por parte de grupos de pandillas. Asimismo informaron que han capturado a cinco sospechosos de participar en el enfrentamiento que ocasionó seis muertes violentas.

Gráfico de muertos en SS

Marcados en rojo los lugares donde quedaron los cadáveres.

 

 

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