• Diario Digital | Viernes, 28 de Abril de 2017
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Sucesos - DURANTE AUDIENCIA

“No puedo estar donde me tienen porque me estoy muriendo”, le dijo “Chepe Diablo” la jueza

El imputado aseguró que ayer "casi se muere" y que su problema de diabetes es muy serio, por lo que pidió al juez la libertad condicional.

“No puedo estar donde me tienen porque me estoy muriendo”, le dijo “Chepe Diablo” la jueza

El empresario procesado por lavado de dinero, Adán Salazar, mejor conocido como "Chepe Diablo", hizo uso del derecho de última palabra ante la juez 4o. de Paz y argumentó que por su salud no puede estar en prisión, por lo que solicitó ser procesado en libertad. "Casi me muero", dijo, pero el juez hizo caso omiso de la súplica y un par de horas después lo envió a prisión mientras se desarrolla el proceso.

"Padezco de azúcar fuerte, hasta llegar a niveles de 600 y ayer casi me muero ahí a donde me llevaron, a la DAN", expresó Salazar.

En su intento por conseguir medidas alternas a la detención, el imputado continuó diciendo: "Soy un hombre de 69 años y no puedo estar donde me tienen porque me están dejando morir".

Según el empresario, el día de su captura "nadie de los que participaron tuvo la dignidad de tocarme la mano siquiera y preguntarme si estaba bien".

El detenido además comentó a la jueza que debido a los señalamientos y este proceso perdió un seguro médico con el que "me iba a operar mi cervical".

Exesposa de Salazar pidió tratarse por cáncer

La exesposa de Salazar, Sara Paz Martínez, en su intervención apeló a que necesita su tratamiento médico por su padecimiento de cáncer.

Por su parte, Susana Noemí Salazar lamentó estar separada de sus hijos y entre lágrimas le pidió al juez que la dejara a estar a su lado al mismo tiempo en que se comprometió en someterse al proceso judicial.

En el caso de Romelia Guerra Argueta, exesposa del alcalde de Metapán, Juan Umaña Samayoa -quien se encuentra prófugo-, la declaración que hizo fue para solicitar que el proceso se le aplique con libertad condicional para poder estar a la par de su hija de 15 años, quien asegura no tiene otra persona que vea por ella.

La jueza del caso una vez los escuchó ordenó un receso y tras este dio su veredicto para ordenar que vayan a prisión mientras dura la etapa de instrucción. La defensa adelantó que apelará la decisión porque sus clientes han demostrado suficiente arraigo para enfrentar el proceso en libertad.

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