• Diario Digital | Domingo, 24 de Septiembre de 2017
  • Actualizado 16:46

Sucesos - JUEZ ENCONTRÓ DEFICIENTES LAS PRUEBAS

Testigo protegido huyó del país por temor y libró a pandillero de condena por asesinato

Debido a que hizo falta un testimonio, el sujeto al que se le imputaba un asesinato fue absuelto por el delito de homicidio. Este es el segundo crimen que queda impune debido a que el testigo se fue.

Foto referencia.
Foto referencia.
Testigo protegido huyó del país por temor y libró a pandillero de condena por asesinato

El mismo delincuente que se entregó tras un largo tiroteo en un cerro en Ayutuxtepeque, por intermedio de un pastor, fue absuelto por un homicidio que se le imputaba debido a que el testigo protegido huyó del país por temor a que lo mataran.

La fiscal del caso contó a El Salvador TIMES que este testigo, semanas atrás, sí llegó al reconocimiento de fotografías para identificar al culpable.

En aquella ocasión, señaló a José Alberto Marroquín Laínez, alias “Chipilín” como el asesino de Nelson González Mendoza, a quien supuestamente habían matado porque andaba robando en la colonia Santa Marta, calle Los Arenales, de San Luis Mariona, en Cuscatancingo, una zona dominada por la pandilla 18 y que él resguardaba.

Al ver que este sujeto robaba en la zona, lo ajusticiaron con más de 32 de disparos, 11 de ellos directo al rostro.

Gedeón, testigo criteriado, fue la pieza clave en este caso. Sin embargo, a la hora de presentarse al juicio, no llegó. La fiscal cuenta que ya no se quiso presentar por temor, ya que en otro caso de homicidio en la zona de Los Arenales también estaba como testigo protegido, pero los familiares de ese imputado lo habían reconocido. Por lo que temía por su vida.

“Él informó al investigador que iba a irse de la zona, ya que temía por su vida, porque había presenciado varios homicidios”, dijo la fiscal.

Explicó que las personas cuando son testigos protegidos, solo les cambian el nombre, pero no abandonan la zona donde viven. En ese sentido, si llegan a ser reconocidos, se vuelven un blanco fácil.

Eso fue lo que le pasó a Gedeón, quien una vez cambió de domicilio y, aunque aún pretendía continuar como testigo de los casos, las amenazas siguieron. Por ese motivo, avisó al investigador de la Fiscalía General de la República (FGR) que temía por su vida y que se iría del país.

Se cree que salió de manera ilegal. Desapareció. Mientras tanto, la Fiscalía se quedó sin su pieza clave y los imputados fueron absueltos.

El riesgo de los testigos protegidos

Según la información fiscal, la Unidad Técnica Ejecutiva del Sector de Justicia (UTE) es la encargada de dar protección a los testigos protegidos, pero debido a la falta de recursos lo único que puede hacer por ellos.

Por lo que en casos como el de Gedeón, que viven en una zona peligrosa, no es posible garantizarles un cambio de domicilio o seguridad de su vida, pues el Estado no tiene los suficientes recursos.

“Las medidas de protección son abstractas, no hay nada. Las personas colaboran por amor a su comunidad, su colonia y hacer justicia. Arriesgan su vida por colaborar con la Fiscalía. Los comprendemos y lamentablemente no podemos hacer nada, pues es responsabilidad de la UTE y no hay recursos para eso”, expuso la fiscal.

El juicio en contra de Marroquín Laínez se llevó a cabo este 16 de mayo, en el que el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador lo absolvió de los cargos de homicidio que pesaban en su contra. El juzgador determinó que había insuficiencia probatoria de parte de la Fiscalía al no tener un testigo, pues no bastaba que solo estuviera el reconocimiento de fotografías.

Este es el tercer caso que en el que está involucrado Marroquín Laínez, alias “Chipilín”, quien adquirió notoriedad luego de que el pasado 27 de abril se entregara en un procedimiento policial digno de una película que copó la atención en los medios de comunicación.

“Chipilín” se terminó entregando a la Policía al verse acorralado tras un enfrentamiento que duró más de 10 horas en el cerro El Carmen de Ayutuxtepeque. Hasta ahí, había llegado junto a otros criminales tras haber cometido otro asesinato.

En aquel momento, un pastor evangélico intercedió para que el sujeto se entregara a las autoridades sin ser dañado.

Una vez fue capturado se descubrió que sobre él existían al menos cinco órdenes de captura, tres por homicidio agravado (uno por este caso), una por disparos y la última por agrupaciones ilícitas, por la que ya ha sido condenado a cinco años.

Hace unas semanas también fue condenado a 25 años por el homicidio de un hombre  a la salida de un culto protestante.

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