• Diario Digital | Sábado, 21 de Octubre de 2017
  • Actualizado 02:40

Desobediencia civil, antes que otra Venezuela

Desobediencia civil, antes que otra Venezuela

Hemos aprendido por experiencia propia que en El salvador hay dos tipos de personas los «saqueadores» y los «no saqueadores». Los «saqueadores» están representados por la clase política y los de algunos cultos religiosos (la gran ramera y otros imitadores místicos del espíritu) que piensan que toda actividad económica debe estar regulada y sometida a una fuerte imposición fiscal. Los «no saqueadores» son hombres emprendedores, los líderes de empresa y los intelectuales que piensan que la solución está justamente en todo lo contrario. 

De aquí y más en concreto, de los patronos, surgirá un movimiento de protesta que se concretará antes de que caigamos al abismo como Venezuela, gracias a este ilegítimo, inepto y corrupto gobierno. Una protesta donde, se refugiarán los principales empresarios e intelectuales del país. Durante el tiempo que dure la desaparición económica activa de los empresarios, el sistema corrupto actual copia del socialismo del siglo XXI se irá hundiendo bajo el peso del cada vez más opresivo intervencionismo estatal. No podrán subsistir sin la razón y la creatividad individual, expresada en términos materiales con el ejercicio del comercio libre, por lo que toda política planteada en un sentido restrictivo de las libertades y de intervención económica no acabaría sino destruyendo el país y a sus individuos.

El gobierno debería entender: “El dinero es sólo un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes deseen tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. No es instrumento de los pordioseros, que exigen llorando el producto...” Ayn Rand (La rebelión de Atlas).

En la historia de la humanidad, el dinero siempre ha sido el botín de los saqueadores, su método fue siempre: apoderarse del dinero por la fuerza y engaños para mantener cautivos a los productores, difamándolos de evasores y despojándolos de su honor. Ahora no solo ellos sino todo trabajador pretende ser despojado de sus pensiones, para luego campantemente decirles: no hay como pagar sus pensiones.

Que pasaría si amanece un día donde la empresa privada no abre sus oficinas, los bancos permanecen cerrados y nadie paga los impuestos…… no pasaría mucho tiempo hasta que el gobierno de turno entendiera que debe salir y dejar que otros capaces en realidad tomen el control.

Cuando el robo se comete a la luz del día, por dictamen de la ley, con anuencia de la autoridad, protegiendo funcionarios corruptos con fuero diplomático; como ocurre en nuestros tiempos, todo acto de honor o restitución debe quedar oculto.

Ha llegado el momento de tomar acciones decisivas que eviten que El Salvador sea otra Venezuela.