• Diario Digital | Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
  • Actualizado 21:42

Gato Blanco-Gato Negro: China Popular en El Salvador

Gato Blanco-Gato Negro: China Popular en El Salvador

En la Republica Dominicana antes de la firma de relaciones plenas con China Popular la embajada de Estados Unidos algunos medios de prensa y empresarios de derecha advirtieron al país caribeño que las promesas chinas eran una ilusión. China continental se prepara para invertir en Dominicana $10,000 millones y abrió en Haití una oficina comercial.

¿Debe preocuparnos hacer negocios con China Popular como asegura la embajadora Manes? Las mismas empresas estadounidenses como Coca Cola, Ford o Microsoft han adversado la guerra comercial contra China que comenzó Donald Trump.

Esto es porque las primeras víctimas no son chinas sino estadounidenses: los impuestos trumpianos se están aplicando a materias primas que las empresas exportan para hacer sus productos en EE.UU.

O empiezan a comprar en otro lado o compran en EE.UU. aumentando así costos de producción. Ya la más importante fábrica de clavos comenzó a despedir empleados debido al incremento de costes y las perspectivas son trasladarse a México o cerrar.

Si tomamos nota que la deuda de EE.UU. con China es de $1,300 billones, las alarmantes declaraciones en El Salvador de la embajadora Jean Manes no pasan de una anécdota desafortunada que ya antes Gabriel García Márquez la habría narrado con otros protagonistas en la literatura macondiana y como tal deberíamos asumirlas.

Lo que la embajadora Manes por sus nexos con Latinoamérica sabe, es que gobernar un pueblo ansioso y de mentalidad mágico-religiosa es difícil, pero igualmente conoce que sus tergiversadas palabras contra la inversión china son posibles decirlas gracias al prestigio de la diplomacia y aprecio al pueblo estadounidense que guardamos en la región. No se vale entonces que aprovechándose de ese respeto, admiración y confianza infunda miedo donde solo hay intención de hacer negocios y cooperación.

La idea que dejaron en el ambiente sus declaraciones de tropas chinas desembarcando en el golfo de Fonseca contrasta con las 800 bases militares estadounidenses por el todo el mundo.

China a excepción de Yibuti (en una fuerza internacional conjunta que combate piratas) no posee tropas fuera de su territorio. Igualmente la trasnochada idea inoculada desde 1933 que se reformó la Ley de Migración Salvadoreña para prohibir la entrada de chinos por robarles empleos a los salvadoreños ignora que en 2018 los salarios medios chinos son más altos que el salario mínimo salvadoreño haciendo más caro traer empleados desde China.

En realidad lo que siempre garantiza China (como EE.UU.) es la contratación de sus empresas y tecnologías.

En Latinoamérica China Popular lleva invertido $236 mil millones y para 2025 espera invertir $500 mil millones. Esto hace que China sea el segundo socio comercial, tercer inversor y primer prestamista en la región, siendo, tres gobiernos de derecha: Brasil, Perú, Chile además de Uruguay quienes lideran la asociación chino-latinoamericana.

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¿Contra el mundo? Contra la comunidad económica internacional para ser exactos. Donald Trump ha comenzado a desmontar el neoliberalismo. A los nacional populistas estadounidenses ya no les gustó el mundo que creó su establishment político.

«América Primero» sustituirá a la ideología del libre comercio mundial y buscará –según Trump- impulsar empresas estadounidenses.

Comenzó cancelando los acuerdos de libre comercio con Europa (a quien Trump definió como un enemigo más) y Asia (denominado por Trump como su enemigo económico); luego la subida de impuestos al acero hizo marcharse a Harley Davidson de EE.UU. y está en ruta a eliminar el NAFTA-Telecan con sus vecinos. Es clara su intención de aislarse del mercado mundial y comprar menos cosas en el extranjero.

Paulatinamente habrá menos dólares en el mundo y provocará que los bancos centrales -como ya inició el europeo- comiencen a sustituir sus reservas de dólares a yuanes chinos. Igualmente Rusia (su otro, según Trump, enemigo en varios aspectos) planea una venta de bonos en reminbis y no en dólares.

Corolario:

Mientras escribo esto estoy en Pekín, República Popular China para preguntar a funcionarios y periodistas chinos de todo aquello que asegura la embajadora estadounidense ante la prensa salvadoreña nos amenaza. Siempre había deseado ser corresponsal de guerra (recién entraron en vigor los aranceles impuestos entre EE.UU. y China). Nunca imagine que lo sería en una guerra comercial.

Siguen sin conocernos. Sí lo que pretende la embajadora Janes Manes es a fuerza de miedo ubicar a El Salvador al lado de un bando en esta guerra que Trump ha comenzado contra el mundo puedo advertirle que no funcionó en Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

Donald Trump ante el asombro y negación de propios y extraños no solo nos llamó «shithole». Sino que culpa a los gobiernos de Centro América de no hacer absolutamente nada para detener la migración de nuestra gente hacia EE.UU. ¿Ignoran las elites políticas estadounidenses que las remesas hacen ricos a quienes se lucran de la cultura consumista y, es a ellos quienes conviene el circulo vicioso de la migración?

Igualmente nos llama cómplices del narcotráfico porque no hacemos nada por evitar que siga fluyendo hacia el gran mercado del norte la droga que viene de Suramérica (sin explicar por qué al parecer ni sus funcionarios a cargo del tema ni nadie persigue narcotraficantes)

Finalmente nos llama enemigos porque no estamos impidiendo que China avance en la región (sin prometer una inversión similar o mejor que China y que no sea fuente de enriquecimiento de políticos corruptos).

Si China Popular avanza es por el abandono geo estratégico que de la región está haciendo los Estados Unidos de Trump. Simple.