• Diario Digital | Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
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Homero Simpson y Mierdaland

Homero Simpson y Mierdaland

Para comprender cómo fue que Donald Trump se hizo con la presidencia de EE.UU. recordemos el episodio de la temporada 9, capitulo 5, Familia Peligrosa de los Simpson: Homero quiere comprar una pistola.

Al revisar sus antecedentes el vendedor se da cuenta que Homero ha estado dos veces en la cárcel (por golpear al ex presidente Bush y alcoholismo) también en un manicomio y le informa que está clasificado como «potencialmente peligroso» Homero le pregunta qué significa eso. El empleado responde: que no puede tener más de tres armas.

Lo peor que le puede pasar a uno son dos cosas: tener lo que siempre ha deseado y no tener lo que siempre ha deseado. Eso pasó a los Trump. Se metieron a la política para fortalecer la marca familiar pero Melania soltó en llanto y Trump se quedó pálido y tieso cuando terminaron ganando la presidencia.

Homero es un padre retratado como un idiota sin estudios, carente de principios morales y sin carácter. Trump ha hecho su fortuna con las dos primeras de estas tres características de Homero, ahora como presidente sabemos que no sabe que hacer con los grandes temas del planeta en donde EE.UU. se juega intereses vitales: Irán, Corea del Norte, Latinoamérica, Asia, cambio climático.

En relación a cómo es Homero y Trump con su familia son casi iguales. El primero siempre está presente en sus funciones paternas necesarias: al lado de su mujer, de sus hijos a pesar de ser egoísta y anteponer sus intereses por encima de su familia (en la temporada 5 capitulo 5 Homero le vende su alma al diablo). Es pues, vulgar, necio e incapaz de apreciar las cosas buenas de la vida. Con Lisa solo logra llevarse bien cuando ella desarrolla habilidad para predecir resultados de los partidos de fútbol y esto le permite ganar las apuestas en el bar de Moe.

Donald Trump tiene un contrato con Melania. El que no incluía ser primera dama de EE.UU. por eso no duermen juntos en la Casa Blanca; sus sonrisas en las apariciones públicas son forzadas y luego de la toma de posesión se mudó a NYC.

Juega más a primera dama su hija Ivanka Trump que con su esposo Jared Kushner se han prometido hacerla la primera mujer presidente de EE.UU. lo que les ha obligado a acumular un importante poder en la Casa Blanca.

En esta comparación Homero le gana a Trump. Marge está con él por amor y sin ningún contrato pre nupcial que establezca hasta los hijos que tendrán; las veces que habrá sexo y pagos (por si Trump decide deportarla a Eslovenia) por hacer cosas extras que no estaban estipuladas en el contrato inicial.

Homero y Trump se parecen en cuanto a estar muy unido a su familia, bajo el lema: amo a mi familia porque es mía, ambos fracasan como padres y por eso les permiten hacer lo que quieran a sus hijos. Trump ha dejado que Donald junior y su yerno laven dinero con el Deutsche Bank, lo cual en caso de que se investigue podría costarle la presidencia ya que no queda claro si fue para desviar el apoyo económico ruso a su campaña (que agencias de seguridad sospechan pidió a Vladimir Putin) o para ocultar negocios de sus inmobiliarias.

Finalmente podríamos encontrar un símil interesante. Tanto Homero como Trump están dispuestos hacer trabajos peligrosos: el primero es supervisor de una planta de energía nuclear, que sin saber nada de seguridad es el encargado de esa área. Trump que se hizo una reducción del cuero cabelludo para no quedarse calvo provocándose un hundimiento en la parte superior de la cabeza y poseer pene pequeño presume al mejor estilo adolescente de que su botón nuclear es mucho más grande que el de Kim Jung Un. Aquí perdemos la línea de quién es Homero y quién Trump.

Se parecen. Homero no tiene las cualidades que aspiramos encontrar en un buen padre. Es insensato, estúpido, cruel, parcializado, interesado y fiel a su familia. Pero aún así Homero no nos cae mal.

Igual Trump no termina de caerle mal a sus seguidores. ¿Por qué? Porque no deja de fracasar en su intento de ser un buen presidente que cumple todo lo irracional que prometió (pensando que no ganaría) y jamás se rinde de seguir haciendo lo que hace, eso es precisamente, lo que lo hace un buen presidente a los ojos de quienes aún lo apoyan.

¿No lo entienden? Difícilmente lo comprenderán porque no esperemos de Trump como tampoco de Homero una posición filosófica-política.

Ninguno de los dos es seguidor del bien (por eso ser xenófobo y racista es correcto) son seguidores de lo que es de ellos. Trump se ve a sí mismo como un genio, después de todo nunca se imaginaron que llegaría a ser presidente de la primera potencia del mundo libre.

Homero también es finalmente un buen padre. En el episodio: Hogar Dulce, Hogar podemos comparar los modelos de crianza: dos familias los Simpson con los Flanders y el Estado-niñera. Al final Bart, Liza y Maggie son devueltos a Homero y Marge. ¿Por qué? Porque a pesar de ser una familia disfuncional funcionan bien. Los hijos están muy unidos a sus padres y los padres a sus hijos. Y eso es Estados Unidos con Donald Trump.

Corolario:

Lo confieso. Las veces que he pasado Halloween con mis primos en Los Ángeles me disfrazo de Homero Simpson. Y es así, concluí que todos los estadounidenses llevan un Homerito (Trump) en su interior, lo que me hizo concluir a la inversa que todos los salvadoreños llevamos un marerito en nuestro interior.

Preguntémonos ahora – que vemos a los Simpson con otra mirada- a nosotros mismos honestamente ¿por qué nos consideran (no solo Donald Trump) un pais de mierda?