• Diario Digital | Martes, 23 de Mayo de 2017
  • Actualizado 16:39

La mierda llegó a la portada

Mi intención en este artículo no es defender al alcalde sansalvadoreño. Lo que motiva mi texto es la estratagema usada por LPG que se puede definir, «siendo coloquiales» como bolo que aguanta riata y regresa por más.

La mierda llegó a la portada

Raras veces la ética periodística se ve tan comprometida como cuando se decide el titular de la madera. Líneas definitorias del periódico cada día. Condensación que busca generar incidencia, crear opinión pública. Decir lo que piensa ese medio.

Cuando La Prensa Gráfica, uno de los principales rotativos del país decide elevar la mierda a la categoría de portada nos está diciendo que hará cualquier cosa por impedir que Nayib Bukele sea presidente del país, o mejor aún, que destruirá por todos los medios a su alcance su carrera política.

Lo cierto es que nada de lo que LPG publicó la semana pasada contra el alcalde capitalino es, en primer lugar, nuevo. Estamos claros que la relación ya sea laboral o por servicios prestados con los procesados por la FGR en el caso ciber-ataques era cierta. Hablaron por teléfono.

Además de una errónea táctica política lo anti ético de LPG es pretender hacer decantar desde el cuarto poder la balanza de justicia construyendo en base a llamadas telefónicas entre Bukele y procesados una trama contra la libertad de expresión. 

Lo segundo, visto que es difícil que la FGR determine delito grave alguno que no sea el nebuloso ataque a la libertad de expresión al alcalde Bukele, el siguiente paso es develarnos la forma coloquial en que él habla en la intimidad con sus amigos y colaboradores.

Existen tres formas de habla humana reconocidas en filología: técnica, literaria y coloquial. ¿Habrá salvadoreño que no haya dicho puta, mierda, pendejo o maje en su vida?

¿Qué expresan las pláticas hechas públicas por LPG entre Bukele y colaboradores? A lo sumo que son mal hablados y que llenos de entusiasmo por asestar por fin golpes morales a sus adversarios se desbordan en lenguaje coloquial. Pero todo eso aun no constituye delito cometido por el alcalde.

A la usanza de la vieja escuela periodística nacional LPG ha decidido que por sus huevos o sus pistolas Nayib Bukele no será ni candidato a la presidencia. Simple.

Pero mi intención en este artículo no es defender al alcalde sansalvadoreño, él se defiende solo y además posee recursos para hacerlo. Lo que motiva mi texto es la estratagema usada por LPG que se puede definir, «siendo coloquiales» como bolo que aguanta riata y regresa por más.

II

Haber ganado contra todo pronóstico Donald Trump las elecciones estadounidenses nos sirve para comparar aquello con la maniobra usada por LPG ahora contra Bukele. 

La imagen que los medios hicieron para el mundo sobre Trump fue distinta a la que tenían los delegados electorales de ese país, que son en definitiva los que importaban porque eran los que votan. 

Esto contestaría ¿por qué a pesar de un año de campaña negra desde la gran prensa Bukele sigue saliendo arriba en las encuestas? 

Nayib Bukele desde tener un color, cambiar la bandera capitalina y re conceptualizar el poder local en «gobierno de San Salvador» o sus posiciones disidentes y públicas con el FMLN se ha construido en una alternativa política viable. Otra cosa es si hay contenido en eso o no.

El trumpismo demostró que la corrección política es hipócrita ante el electorado. Hacer pública la forma coloquial de hablar del alcalde, más que hacerlo ver bandido lo coloca junto al salvadoreño común que ve en el antihéroe un tipo capaz de tocarle las nalgas al poder fáctico del país. 

Bukele aspira a ser el significante vacío que necesita El Salvador y, entre más usen la actual estrategia LPG/EDH le ayudaran en esa meta. ¿Ejemplo? Breitbart el medio trumpista en dos años logró más lectores que Huffington y NY-Times gracias a los ataques desde la gran prensa.

No se equivoque LPG/EDH. El llamado voto hispano tan cacareado este año en EE.UU. votó más por Trump que por Mitt Romney en 2012 y, la idea de campaña Clinton: hacer que los medios tradicionales mostraran a Trump como extremista lo colocó más en los medios, dominando con ello sus mensajes. 


Corolario:

Mientras hacia el documental sobre Arce Zablah o el corto sobre Yolocamba I Tá recurrí a la hemeroteca del MUNA buscando información sobre 1975, un año donde sucedieron muchas cosas importantes para entender el giro que tomaría la situación nacional hacia 1980. 

Los periódicos de la época resaltaron el evento miss universo del régimen para vendernos como el país de las sonrisas, más o menos la muerte de Salarrue, una nota sobre el crimen de Roque Dalton.

Pero el silencio sobre la muerte de dos líderes espirituales del gestante movimiento guerrillero: Felipe Peña y Rafael Arce; disminuidas notas sobre la matanza de estudiantes de la UES que también sucedieron ese año deja en evidencia la corrupción en el manejó de información cuando ellos controlaban la opinión publicada del país.  
 
LPG y EDH no son baluarte de la libertad de expresión en El Salvador. Según el informe de la Comisión de la Verdad de la ONU han sido medios parcializados a favor de una de las partes en los conflictos sociales; alentaron incluso matar a sacerdotes por terroristas y disminuyeron los impactos de acciones cometidas por grupos de derecha contra personas de izquierda.

Entonces cualquier juicio histórico que se haga contra ellos, incluso usar las mismas armas que LPG y EDH usa y usó contra adversarios ideológicos en el pasado y presente no será un ataque a la libertad de expresión y menos será considerado por la población como una lucha de tigre suelto (Bukele) contra burro amarrado (LPG). 

Los medios que hacen política partidaria deben de saber que pueden salir trasquilados como consecuencia directa de parcializar la noticia a favor o en contra de uno de los partidos políticos. ¿Se puede en este punto hacer una analogía macabra de quienes defienden desde la derecha los crímenes de curas por políticos con la victimas del ciber-ataque? Sí.

¿Acaso aquí no son la gran prensa otros actores políticos más como lo fueron en EE.UU. con Trump casi todos los medios? ¿No se defendió Trump con igual fiereza contra esos medios? ¿Acusaremos al presidente del mundo libre de atacar la libertad de expresión? No, eso no pasa. Ni pasará.