• Diario Digital | Martes, 27 de Junio de 2017
  • Actualizado 08:02

Muerte a los NINI’s

La conclusión es sencilla: subsidiar a jóvenes es malo porque lo gastaran en babosadas. Además, ¿por qué ayudar ahora cuando hay generaciones enteras que jamás recibimos ayuda y pudimos ser hombres de bien? No solo, se concluye que quién no estudia ni trabaja es porque es un tonto u holgazán.

Muerte a los NINI’s

La anécdota del «cumbo» cangrejero si bien no es salvadoreña es frecuente escucharla en el tercer mundo. La enseñanza central es hacernos notar cómo entre conciudadanos nos ponemos obstáculos sin sentido para jamás salir del atraso económico, cultural, social o político.

Los salvadoreños en estado permanente de adolescencia tienen ahora un nuevo enemigo al que vencer. Alborotados y azuzados desde su egoísmo por defensores de los valores morales se han puesto en que darles dinero o ayudar a quiénes no trabajan ni estudian es una afrenta contra la tradición laboral nacional (¿?).

La conclusión es sencilla: subsidiar a jóvenes es malo porque lo gastaran en babosadas. Además, ¿por qué ayudar ahora cuando hay generaciones enteras que jamás recibimos ayuda y pudimos ser hombres de bien? No solo, se concluye que quién no estudia ni trabaja es porque es un tonto u holgazán.

Finalmente y para disimular su vileza argumentan que a lo sumo se debiese crear para ellos una versión de Ciudad Mujer y que allí lleguen a capacitarse de forma gratuita más de eso es despilfarro y politiquería del FMLN.

La derecha y quienes se oponen al plan de ayudar a 15,000 jóvenes salvadoreños durante su argumentación olvidan algunas variantes que su absolutismo no prevé.

No se puede Hablar de economía sin pensar en la gente. Recordemos un fracaso de política económica arenero: el cambio de precios que la dolarización impuso. Cuando el presidente Flores dijo que el valor se reduciría las personas encarecieron las cosas. 

De aquellos lodos son estos polvos. El cambio del colón por el dólar no trajo la prometida inversión extranjera que emplearía a los aproximadamente 50,000 jóvenes que anualmente están listos para trabajar en El Salvador.

La mayoría de NINIs son mujeres. Nuestra cultura que solo le otorga los roles de madre, hija, esposa o puta a la mujer no repara que las jovencitas que resultan embarazadas entre 13-18 años es significativo. 

Después de todo tenemos que pagar la factura de ser un país que penaliza el aborto y se opone a clases de educación sexual en las escuelas por considerar ambas medidas un pecado. 

Estas niñas criando niños se condenan a oficios domésticos o cuidar ancianos en el hogar y jamás regresar a la escuela.

Otro tipo de NINI es el que según el informe del PNUD, Miradas se ve imposibilitado a seguir más allá del sexto grado para la mujer, el varón puede ser noveno grado, debido a que la ubicación de básica o bachillerato está lejos de su vivienda y los costos de transporte lesionan el presupuesto de alimentación familiar.

Para estos salvadoreñitos aprender a leer y escribir es un logro. Capacitarse técnicamente, artes, deportes, ciencia, conocimientos son palabras exóticas o satánicas. Así va cerrándose nuestro círculo de pobreza interminable.

¿Es posible que el lector conozca a algún NINI? La mayoría de ellos están en la clase media y baja. En las áreas rurales o zonas marginales urbanas podemos ubicar a NINIs de clase baja. 

NINIs de clase media se concentran en ciudades, estos son el grueso de migrantes hacia Estados Unidos y quizá por eso confundimos que «irse al norte» sea esforzarse para prosperar.

Este entendimiento del mundo también nos hace razonar que el joven que vale es el que llega a EE.UU. y comienza a remesar sin embargo aquel que es deportado o se regresa es un fracasado sin remedio.

NINIs pesar de su uso popular es un término despectivo. Deriva de un fenómeno sociológico que se comenzó a estudiar en Inglaterra como NEET (no empleados, educados sin training) en 1999.

Aquellos NEET ahora llamados por las elites británicas como Chavs fueron los que en mayoría votaron para que Reino Unido saliera de la Unión Europea el 23 de junio pasado.

Igual los que protagonizaron los movimientos en la primavera árabe eran jóvenes cansados de la corrupción de sus gobiernos que los mantenía sin poder trabajar ni estudiar.

España, ha puesto a los socialistas en vilo por una nueva izquierda, PODEMOS. Una gran crisis política generada por una crisis económica desde 2009 lo volvió el país con más NINIs de Europa. A ¿Quién creen votan los jóvenes españoles?

Corolario:

¿Puede sorprendernos entonces que nuestros adolescentes nos hayan declarado la guerra cuando matan con saña, decapitan, extorsionan, violan, se droguen y prefieran morir antes que conciliar con nuestra sociedad, si la mayoría de salvadoreños cuando se anuncia una ayuda pone el grito en el cielo y los acusa de vagos y haraganes? 

Teniendo en cuenta que según los empresarios el indecente salario mínimo está condicionado a las nulas capacidades y habilidades del trabajor salvadoreño lo lógico fuera que un anuncio GOES de apoyar mediante un estipendio a capacitar mano de obra joven ocasionara aplausos y no críticas ya que oponerse es estar a favor de una cosa y la contraria.

La cifra de NINIs salvadoreños podría ser de 340,000 jóvenes; la remuneración económica que se dará a unos 15,000 de ese vasto universo será para que en un año tengan el pasaje y alimentación para asistir a los centros de capacitación que ya existen y con apoyo de un tutor terminar empleándose, evitando que ese proceso los haya puesto en sus hogares a elegir entre comer y prepararse para el futuro.

El cuento del «cumbo» cangrejero narra cómo una vendedora de mariscos en dos depósitos ofrecía dos tipos de cangrejos: salvadoreño y japonés, los primeros costaban $1 mientras que los segundos $100. Ante la pregunta por la gran diferencia de precio, respondía: los de $1 no se escapan, cuando uno llega a la orilla del «cumbo», los demás lo halan hacia el fondo. Mientras que los de $100 los mantengo tapados porque si uno de ellos logra llegar a la orilla comienza a sacar a los otros del «cumbo».

Hay una paradoja y absurdo en la idiosincrasia salvadoreña: se dice que los niños son bonitos y por eso hay quiénes paren los que Dios les mande. 

El problema es que esos niños crecen y si han tenido padres que huyeron, incompetentes, ineficaces, alcahuetes, deficientes e ignorantes, ¿debería sorprendernos que seamos el país más peligroso del mundo?

Es mentira, los jóvenes no son el futuro, están aquí ya, son el presente.