• Diario Digital | Sábado, 21 de Octubre de 2017
  • Actualizado 11:20

Nayib Trotski

Lo mataron con un piolet. Nada salvó al camarada Lev Trotski: haber organizado en un año el ejército rojo con el cual derrotó a catorce armadas de los países más poderosos del mundo. Teórico de la revolución de Octubre con su concepto de la revolución permanente era el claro sucesor de Lenin. Ambos habían dado vuelta a la idea marxista que la revolución comunista solo podía sucederse en países como Alemania o Inglaterra. Rusia y China naciones campesinas y analfabetas eran ejemplo de su praxis.

Al morir Lenin, Stalin mediante fraudes e intrigas partidarias logró imponerse como líder de la URSS. Bajo la justificación del comunismo de guerra inició la traición a la revolución bolchevique: abandonó la idea de expandir la revolución adoptando la idea del socialismo-nacional; rechazó la nueva política económica leninista; adjuró la teoría sexual del vaso de agua por la castrante moral comunista, impuso el realismo socialista como cultura e instauró la purga como método de debate interno.

El tiempo daría la razón a Trotski quien fue para desprestigiarlo acusado de agente nazi (antes del pacto germano-soviético) y luego del imperialismo yanqui. Él predijo que el totalitarismo estalinista llevaría inevitablemente devuelta al capitalismo a la Unión Soviética. Eso sucedió en 1991.

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La comisión política del FMLN se apresta a dar su fallo sobre el juicio que por desacato a la disciplina partidaria y ataques contra la mujer le imputan al alcalde de la capital salvadoreña Nayib Bukele.

Pero eso es lo que vemos, lo que no es la tan esperada tranquilidad de la cúpula estalinista del FMLN de deshacerse acusándole de actitudes reprochables a un molesto precandidato presidencial que se niega a someterse a la etiqueta de la vieja política.

Pueden hacerlo y lo harán porque desde el GOES su militancia esta graníticamente unida y sus dirigentes, viejos comandantes poseen una autoridad incuestionable.

Llegaran a las elecciones de 2018 y 2019 pesar de haber fusilado políticamente y sin compasión a su mejor carta electoral como un partido democrático que usa sin reparos morales el lenguaje revolucionario (evitando la revolución) para apelar al voto de una población cuya edad promedio es de 24 años y, donde a la vez, se ha hecho internamente una depuración implacable de jóvenes.

La contradicción es una trágica realidad en el FMLN. Dos periodos presidenciales y una difícil situación económica, espiral de violencia e imposibilidad de empleo decente hacen que la incoherencia entre ideología y hacer salten a la luz pública como una exigencia legitima. ¿Cómo no va un militante, cualquiera, a verse tentado a compararlos con ARENA?

El líder sigue a la gente. Nunca será traicionar a los intereses del pueblo criticar a la nomenclatura que ha terminado en izquierda caviar más al contrario sirve a los intereses de las personas comunes y de la causa del socialismo decir la verdad que no desea oírse.

¿Quién gana? Ninguno. El FMLN ha dejado a Nayib Bukele con dos opciones: o se retira de la vida política y se coloca como un referente moral en espera del verdadero hastío de las masas, es decir, aguarda las condiciones seguras para la tercera vía donde una nueva temporada de Aclarando Conceptos sería el medio perfecto de proselitismo ó, si se considera un animal político que puede enseñar el rostro y no una máscara al pueblo que  forme de inmediato una opción política que compita en las elecciones presidenciales 2019 teniendo en cuenta que no contará con una fracción legislativa lo que demandará creatividad política ya que haría difícil gobernar un verdadero cambio para un pueblo que creyendo que alcanzará alguna vez la zanahoria ya no es víctima sino cómplice de las malas elites que nos gobiernan.

Corolario:

La ilusión del pueblo es un bumerán, cuando regresa lo hace en forma de gloria o desprecio. Esto es así porque en política se acierta o equivoca.

En El Salvador el conservadurismo más reaccionario y el socialismo conservador han impuesto convenientemente que si la mujer le da una manzana al hombre, es pecado. Y que si un hombre lanza una a la mujer, es delito. Terminaremos –viendo el ejemplo de la Puerta del Diablo- prohibiendo el cuento de Blancanieves o las manzanas. Para curarnos en salud quizá ambos.

Trotski ya expulsado de la URSS por Stalin advirtió: la más grande felicidad del hombre no está en los usufructos del presente, sino en la preparación del porvenir. Entonces, si no podemos dejarle a las futuras generaciones una bandera política limpia hagamos que nuestro paso por la política sea honesto, transparente y cívico. Yo agregaría, sobre todo valiente para decir lo que haya que decirse aun cuando sea incomodo oírlo.