• Diario Digital | Domingo, 25 de Junio de 2017
  • Actualizado 09:42

Panamá se va a Pekín, sobran razones

Panamá se va a Pekín, sobran razones

En varias administraciones los gobiernos de Panamá y China Popular habían intentado acercarse para establecer relaciones diplomáticas, pero presiones políticas internacionales hacia Panamá al considerarnos a los centroamericanos el patio trasero de Estados Unidos nunca se habían podido concretizar. 

Primero fue Costa Rica, ahora Panamá se suma a la lógica de 174 países en el mundo que desde 1971 prefieren establecer relaciones plenas con la República Popular China y no con Taiwán sin que esto signifique desobedecer a nuestros aliados estadounidenses.

En otras ocasiones hemos escrito sobre la dispar y distorsionada ayuda que Taiwán ofrece a nuestros países ya que ha estado basada más en la competencia por obtener aliados internacionales en detrimento de China continental que por volvernos nación prospera. 

Los cinco millones de dólares que aporta el gobierno taiwanés a El Salvador continúan llegando bajo criterios políticos partidarios a los salvadoreños.  

Siendo Taiwán una nación desarrollada se permite una visión de las ayudas más bien pensadas desde sus organismos elites de cooperación para gustarle a una clase política centroamericana corrupta y no para sacar del atraso agroindustrial, tecnológico o educativo a los salvadoreños. 

Así, Taiwán, nunca exigió transparencia a los gobiernos del triángulo norte centroamericano y menos clamar por la reducción de los muertos y la violencia que afecta a los ciudadanos en nuestros países como lo hacen otros Estados cooperantes que comprenden que no solo se trata de abrirles el chorro del dinero a nuestros dirigentes sino que también de obligarlos a promover desarrollo sostenible que garantice salarios decentes que eviten la migración. 

Taiwán guardó y guarda un silencio cómplice con estos gobiernos que han albergado corruptos y narcotraficantes. El caso del expresidente Francisco Flores –por muy repetitivo que parezca- y el desvío hacia la campaña de ARENA de parte de las ayudas taiwanesas es un ejemplo de lo inservibles que son los gastos de la isla Formosa en nuestras sociedades. 

El presidente panameño Juan Carlos Varela lo decía en perfectas palabras: «China Popular es ya el segundo socio comercial de Panamá debido al canal interoceánico y es el principal abastecedor de la zona libre de Colon; igualmente es de donde y hacia el lugar que llegaron los primeros chinos a nuestra región. Esta era una situación que un mandatario responsable no podía seguir perpetuando». Debido a eso su gobierno al romper con Taipéi y reconocer una sola China cuyo gobierno está radicado en Pekín no hace más que colocarse del lado correcto de la historia. 

 

 

Que no se indigne o decepcione Taiwán y menos que se sienta apesadumbrada del giro que sus aliados en Latinoamérica han comenzado a dar. Aquellas alianzas al construirlas y mantenerlas con políticos corruptos y no con los pueblos estaban pegadas con saliva. Estaban condenas al fracaso.   

Corolario:

¿Debe sorprendernos que las dos economías que más crecen y con sistemas políticos estables en la región sean las únicas que hayan decidido dejar la visión de la guerra fría en sus relaciones diplomáticas y comerciales? No. Ya que es debido a la visceralidad y provincianismo de sus vecinos del norte que nuestros hermanos del sur le huyen a la Unión Centroamericana. 

Es una señal para quienes exigen al gobierno salvadoreño apuestas por el crecimiento económico por medio de la inversión extranjera. Si, exigir crecimiento económico pasa por también demandar coherencia política al gobierno que desprecia a una nación que ella sola representa el 20% de la población mundial y es la segunda potencia económica planetaria.

Si continuar apostando por las promesas y proyectos políticos que en elecciones ofrecía antes ARENA y ahora el FMLN y gustosamente financió y financia Taiwán no es decidir las relaciones exteriores en base a ideología no sé qué lo será.

Por de pronto China Popular comenzará la construcción de un puerto bodega en Panamá con una inversión de 1,100 millones de dólares. Nosotros mientras tanto veremos orgullosos envejecerse al puerto de La Unión.

Sobran razones. Una vez supe que el apoyo a Taiwán no era –como decía ARENA- por razones ideológicas sino más bien por la llegada del oro negro taiwanés nos sobran razones para seguir los pasos de Costa Rica Y Panamá.