• Diario Digital | Martes, 26 de Septiembre de 2017
  • Actualizado 08:28

Rusia gana en Siria. Trump pierde ante Kim Jung-un

Rusia gana en Siria. Trump pierde ante Kim Jung-un

José Stalin ofreció nombrar héroe de la Unión Soviética al primer soldado que izara la bandera de la URSS en Berlín. Es histórica aquella foto de Yevgeny Jaldei corresponsal de guerra de TASS donde el soldado ruso Mijaíl Minin  colocaba la bandera roja con la hoz y el martillo en la cúpula del Reichstag alemán. Aquella foto publicada en Ogonyok fue llamada: Alzando una bandera sobre el Reichstag dejando claro quien había derrotado a los nazis: los rusos.

Desde que estalló el conflicto sirio en 2011 por vez primera el Estado Islámico quedará eliminado. En los próximos días cuando hayan sido liberadas las ciudades de Deir Ezzor y Raqqa podrá anunciarse esa gran noticia para el mundo.

Al igual con los nazis en la segunda guerra mundial –que se expandió a ciencia y paciencia de occidente- la derrota de ISIS no ha sido posible gracias a la OTAN o los llamados rebeldes opositores sirios que financiados por EE.UU. y Europa e Israel nunca lograron ni derrocar al gobierno y si potenciaron con una sospechosa guerra civil que el Daesh tomara territorio fortaleciendo consecuentemente a los yihadistas.   

La derrota de ISIS será gracias al apoyo ruso a las fuerzas armadas de Bachar Al Assad. Esto deja a la OTAN y rebeldes opositores en el bando de los perdedores. Lo que no necesariamente conocida la gran crisis humanitaria en vidas y desplazados que ha dejado esa guerra tampoco deja a Al Assad como vencedor. Pero lo dejará en el poder y fortalecido ante su pueblo listo para plantear una negociación de Paz frente a una desprestigiada oposición.

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Luego que Corea del Norte probara la bomba H un tweet de @janetcienfuegos decía: agarren al chino (Kim Jung un) y métanlo al manicomio. Yo le respondí ¿y qué hacemos con Trump? Nunca me contestó. Lo cierto es que ante la guerra de insultos entre Trump y Jung-un hay que ser cautelosos para poder entender lo que se ve y lo que no.

Lo que sucede con Corea del Norte no solo es culpa de los coreanos, tiene mucho que ver la responsabilidad con sus aliados en la región que como potencia mundial juega EE.UU. en una eventual guerra. Desde luego la diatriba trumpiana no ayuda.

Ya EE.UU. estuvo allí y perdió.  ¿Qué puede regresar ahora con un poderío militar que arrojará furia y fuego sobre Corea mucho mejor y más grande que en 1950? Es algo que tampoco nadie duda.

Los estadounidenses tienen el armamento necesario para desaparecer a los norcoreanos. ¿Pero y luego qué? O mejor aún ¿antes qué?

¿Por qué Kim Jung-un ganó por ahora a Trump? Esta siendo obligado de la mano de Rusia y China Popular a sentarse a negociar y reconocerlo como potencia nuclear (esto aun no ha sucedido, pero visto su renuencia a atacar Corea del Norte cuando a otros Estados por menores cosas los invadió es fácil predecir que terminará ocurriendo).

¿Qué llevará a EE.UU. a dialogar con Corea del Norte? El recuerdo de lo que pasó con Saddam Hussein e Iraq que renunció a su programa de construir armas de destrucción masiva como exigió la ONU.

Todos también recuerdan cómo engañó George Bush al mundo diciendo que los iraquíes nunca cumplieron su palabra, Bush insistió que había armas de destrucción masiva en Iraq. Ahora sabemos que aquello pues, cierto, no era.

Corea del Norte también lo sabe. Lo sabe Japón y Corea del Sur. Y lo mejor aún saben que no solo Hussein fue ahorcado, sino toda su familia, incluyendo a un nieto, menor de edad del dictador y, desde luego, saben cómo esta Iraq luego de aquella invasión. Y cómo esta Afganistán después de más de una década de haber sido invadida y Libia.

Sin restar gravedad a lo que hace Kim Jung-un, pero las sanciones económicas no logran efecto sobre Pyongyang debido al desprestigio de occidente y resultado final en las ultimas invasiones. Antes de terminar como aquellos países prefieren morir de hambre que ser -como dijo Trump- bañados con furia, fuego y aniquilados sin defenderse.

Corea del Norte desea sentirse segura que no será invadida por nadie y esto pasa por una ley internacional que garantice la paz en la región garantías que solo pueden lograrla dialogando los países involucrados en una guerra que luego de 67 años del cese de hostilidades aún no ha sido firmada la paz.

Corolario:

Ambos Trump-Kim Jung-un saben que una guerra no es la salida. Nadie puede decir cuánto durará; cuántos muertos causará y las pérdidas económicas que acarreará a una de las regiones más ricas del mundo moderno.

Corea del Norte no solo tiene armas nucleares, sino además misiles de medio y largo alcance. Sus sistemas de misiles poseen un rango de 6,000 kilómetros con un lanzado múltiple de misiles que están colocados de tal manera que son imposibles de ubicar.

Ningún sistema anti misiles por ahora puede detener un ataque de este tipo. El Pentágono lo sabe, debido a eso no atacó y no atacará a Corea del Norte. Solo queda la salida diplomática y bajar la histeria militarista.      

Informaba UNIVISION en junio de 2017 que los norcoreanos sostenían que Donald Trump es un psicópata. Debe ser cierto ya que ellos al tener también a otro psicópata de líder supremo pueden identificarlos.

Al sentarlo a negociar el psicópata norcoreano le ha ganado el pulso al psicópata estadounidense. Bien, por la Paz.