• Diario Digital | Miércoles, 26 de Septiembre de 2018
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FMLN ¿buscará culpables y chivos expiatorios o emprenderá una senda de esperanza?

FMLN ¿buscará culpables y chivos expiatorios o emprenderá una senda de esperanza?

Como cierre a uno de sus cuentos sobre la falta de fraternidad entre los centroamericanos Salvador Salazar Arrué, el más ilustre de los escritores salvadoreños, utilizó la frase “Semos Malos” para describir nuestro momento político.  Para efectos de esta lectura, considero hermanos a aquellos cuya condición o convicción de lucha por la justicia social, o sea por el paraíso se construya en esta tierra y para todos, y que adular, admirar, rezar, alabar y aplaudir, no son principio alguno. Llamó iniciados a todos aquellos que un día distinguieron entre mala suerte y robo, y optaron por la justicia. Los demás son malos y buenos, beneficiarios de cualquier justicia e injusticia pueden ir para un lado u otro. O sea, lo mismo les da Chana que Juana.

Es obvio que los que se sienten derrotados por los resultados de las últimas elecciones de alcaldes y diputados en El Salvador están buscando culpables y chivos expiatorios entre sus compañeros, ex-compañeros o los empleados de más bajo nivel. Su limitado poder no les da la valentía para emprender una lucha contra su enemigo fundamental, la pobreza o los que se han enriquecido y enriquecen a costas de los pobres. Si les preocupara la privatización, emprendieran una iniciativa de protección del agua, y todos los recursos del estado, inmediatamente. Y, si tuvieran confianza en la capacidad de su militancia y el pueblo, no se les estuviera acabando el mundo con un revés electoral. Ya hubieran programado elecciones internas para escoger y potenciar candidatos.  Miguel de Cervantes ridiculizo a los que nunca ven un horizonte claro y se pasan la vida inventando enemigos. Sus pasajes demostraron a la saciedad que ni el caballero, ni su asistente, salieron ilesos de batalla alguna. Y, por supuesto, a Cervantes no se le olvidaron los perecieron después de administrar migas del poder.

La izquierda salvadoreña tiene harta experiencia en solucionar miedos internos con purgas y castigos que la han desviado de su cauce y la han retrocedido y reducido significativamente en sus objetivos estratégicos y la han impuesto otras metas.  La ejecución de Roque Dalton, por ejemplo, dividió y estancó al ERP en los setentas. El asesinato de Mélida Anaya Montes y suicidio de Salvador Cayetano Carpio retrocedió a las FPL, y las ejecuciones de supuestos infiltrados en el PCS y las FPL redujeron a estas organizaciones y las obligaron a dar pasos que de no haberse repoblado los pueblos en zonas de su control con los refugiados en Honduras con fondos de refugiados en Estados Unidos, hubieran perecido como pez fuera del agua, a diseño contrainsurgente norteamericano. Si echamos un vistazo a estos asesinatos de compañeros y ex-compañeros de lucha de los actuales dirigentes de izquierda, notaremos que el nivel de saña y exceso uso de violencia no se diferencia mucho de la perpetrada por las purgas en las pandillas.  Desde recetar 80 y pico de puñaladas a una mujer que luchó toda una vida, 45 balazos a un excomandante que flaqueó bajo tortura, hasta implementar una campaña de juicios sumarios y asesinatos a garrote de guayabo contra supuestos traidores, destruyeron moralmente a dicha organización haciéndola rendir su poderío ideológico y caudal político a la organización cuya relación le costó la vida a sus dos dirigentes históricos.

Por eso no es extraño que mientras la posesión y explotación de la tierra, el comercio y beneficio de los recursos del estado, quedan intactos después de una guerra civil, la pequeña empresa y los salvadoreños en el extranjero sean los únicos que paguen voluntaria o forzosamente por la manutención de los más pobres del país. Pareciera que a la hora de arreglar cuentas y resolver frustraciones solo se nos ocurre culpar a los miembros de nuestra propia familia, y desentendernos del problema real, y por ende, de su origen. El cacareado crecimiento económico no resuelve la pobreza, los más pobres sobreviven de las empresas pequeñas y de las remesas desde el exterior. Se le quita, se castiga al más débil, como forma de terapia.

Ese tipo de reacción ante frustraciones es común en todos los pobres del mundo, y por supuesto en los hogares pobres de El Salvador. Son de sobra conocidos los casos en que los trabajadores urbanos y jornaleros que pierden el empleo o cuyos salarios no les alcanza para llevar el sustento a sus hogares se ensañan contra su pareja o sus hijos y hasta hermanos, parientes y amigos, terminando en la cárcel y abandonando su familia. Es común entre los pobres perder de vista que el culpable es la pobreza -- un sistema injusto y la oligarquía cruel que lo impone.

Sin embargo, es importante destacar que al igual que los pobres no terminan en su mayoría en las cárceles y logran salir adelante, el FMLN en sus momentos de crisis supo replantearse metas y ha sobrevivido hasta ahora.  En los años inmediatos a las purgas de sus legendarios comandantes, las FPL pudo echar adelante campanas y ofensivas militares de gran envergadura que le cohesionar internamente y con las otras organizaciones del frente. Durante su última campaña electoral, el FMLN olvidó su trayectoria estratégica y se concentró en Bukele y sus simpatizantes descuidando a su adversario electoral y al sistema que lo ha paralizado en el ejercicio de su mandato, tiene ahora la oportunidad de redimirse, crecer y desarrollarse.

Lo que ha llevado al frente a la derrota electoral no es Nayib Bukele, lo mismo que a este no lo llevó a la expulsión el incidente con Xóchitl Marchelli.  La concejal fue detonante de  la expulsión y el edil detonante de la derrota electoral del frente.  Si bien el voto nulo y ausente contribuyó a dicha derrota, ARENA ya había conseguido proyectarlo como un mal gobierno en sus medios de comunicación y con sus funcionarios que andan por un 85% de los empleados públicos.  Lo que ha llevado al frente a este revés es un cúmulo de acciones, especialmente una serie de escisiones, y alianzas que desde antes de ganar las últimas dos elecciones presidenciales lo ataron de manos para hacer un buen gobierno.  Los pactos con los partidos pequeños son los que sobretodo le han reducido posibilidades de hacer mejoras estructurales estratégicas y lo han forzado a ceder a las presiones de ARENA y en última instancia a dedicarle tiempo a conversar con ellos, mientras el único propósito de la dirección de dicho partido sólo pretendía vender una imagen de cordialidad ante el pueblo y boicotearlo en la asamblea después de ridiculizarlo.

No debe asumirse que la repetida expulsión y despadronizacion de miembros del frente iba quedar simplemente en el olvido.  Además de que el número de los que se han salido se ha venido acumulando hasta sumar una cantidad considerable, la mayoría de ellos eran críticos vocales de la dirección del partido. Algunos de ellos se han mantenido activos en organizaciones y partidos políticos como FUSADES, CD, PDC, etc... La gran mayoría se ha mantenido criticando al frente desde sus propios púlpitos, pero aun dándole su voto, simplemente para no votar por ARENA.

El triunfo de Mauricio Funes reivindicó a todos aquellos que desde fuera del FMLN mantienen un rechazo razonable al sistema y al partido ARENA.  Sin embargo las acusaciones de corrupción con las que concluyó su mandato el ex-presidente, y sobre todo el manejo que logró darle la prensa, los decepcionó.  Con Sánchez Cerén, el frente les devolvió temporalmente la confianza en un mandatario de su propia cepa, pero luego la mediocridad de su administración y su descuido de los pobres aumentó sus críticas.  A esto se vino agregar las decisiones orgánicas del partido FMLN, lo cual rebasó la poca confianza de estos simpatizantes críticos no solo en los objetivos estratégicos del partido, sino en su posibilidad de mantener las reivindicaciones obtenidas.

Ojala y la militancia no abandone el barco y deje a sus dirigentes fosilizados en una deriva irreversible del curso de la historia, y los iniciados puedan hacer su labor con responsabilidad.  Ni seguir el predicamento de violencia doméstica y garrotear a correligionarios críticos sería una salida productiva a estas alturas, ni esperar un traspaso de mando dramático como los que han tenido países como China y Rumania una prerrogativa saludable.  Procesos de concientización que tomaron décadas vía mimeógrafo, repartos de panfletos, pinta y pega, toman hoy meses para insurreccionar pueblos. Demostremos que no “semos malos” como la premonición de Salarrué, ni luchamos contra el viento y sus molinos como don Quijote, porque tanto el calentamiento global como las redes sociales están haciendo de vientos tempestades. Hermanos, ayudemos a un mañana tranquilo de un país soberano en el que nadie tenga que ser desterrado ni extraditado por la fuerza.

Uno de los más importantes aspectos del resultado electoral es que los votos duros de los partidos fueron quirúrgicos en votar por unos candidatos de su partido y por otros no, lo que demuestra que las elecciones generales son el único medio de expresión interna de esos militantes. Ojala y la dirección se dé cuenta que si no tienen una lavadora o mejor dicho elecciones primarias o mecanismos de democracia interna, sus militantes no van a lavar la ropa en casa. Si no hay diálogos sinceros o mejor dicho conversación, lucha ideológica, análisis y contraste político dentro del partido, siempre van a tener necesidad de candidatos de fuera del partido.  Son decenas de candidatos municipales de fuera del frente que han reemplazado a muchos que sudaron la camiseta por años, pero no han gozado de la confianza de la dirección para lanzarlos a la palestra.  La derrota electoral es solo eso, un revés, una lección -- no aprender de ella puede ser suicida.  La militancia necesita formación e ir más allá de tildar de enemigos a todo aquel que no repite las simplificaciones de su dirección. La militancia necesita tener un poder y flexibilidad que le permita hacer conciencia y lucha ideológica con la ciudadanía porque nunca sabe con quién va tener que aliarse para ganar el poder que necesita para mejorar el país.