• Diario Digital | Domingo, 21 de Octubre de 2018
  • Actualizado 20:38

Metamorfosis de Nuevas Ideas, Nayib Bukele y GANA

Metamorfosis de Nuevas Ideas, Nayib Bukele y GANA

La incertidumbre  dentro de la clase política en EL Salvador no tiene precedentes ni perspectiva clara para ningún partido ni candidato político en el horizonte. El pánico y disputa que el movimiento Nuevas Ideas ha sembrado entre los principales partidos y las instituciones que controlan se puede caricaturizar en el drama de un candidato que se incorpora a una orgía política desnudando ante sus espectadores a todos los participantes cuya impavidez no expresa de quien será el goce.  Después de esgrimir con sable, espada, daga y machetes, Nayib Bukele se incorpora a la clase política cuya intrépida crítica le han ganado un puesto en tal trágica comedia. Pero no todo estaa consumado, los dueños del país aún mueven sus piezas en todos los partidos e instituciones para asegurarse que el resultado es previsible y no lesivo a sus intereses. Supuestos árbitros y esbirros de birrete saco y corbata buscan formas de descalificar a su nuevo miembro exigiendole credenciales de todo tipo.

Tanto la existencia del partido ARENA a pesar de su envolvimiento en el uso de fondos públicos durante la administración Flores, como la decisión de cancelar a Cambio Democrático a pesar de tener un diputado electo, han erosionado al máximo la credibilidad que ante la ciudadanía salvadoreña y el mundo pueda tener el ente rector de las próximas elecciones presidenciales.  La imposición de candidatos desde fuera de las filas en ARENA y GANA también erosiona el interés y participación de sus respectiva base. La inexplicable participación del FMLN en la cancelación del partido Cambio Democrático que por años le ha hecho pared en muchas de sus jugadas, sin perder su decencia, siembran más incertidumbre en su base acantonada en por lo menos dos grupos, que ataca a lo ciego a Bukele y al confundido movimiento Nuevas Ideas.

Mientras tanto, el temido movimiento Nuevas Ideas legitimado ante la ciudadanía, no logra legalizarse como partido político ante un tribunal supremo electoral que lo pausa a ritmo y capricho de los partidos que representan a 4 de sus magistrados.  Los saltos que al ritmo de la música de la clase política ha bailado Nayib Bukele el último mes mantienen al movimiento N I en el más serio debate de su existencia. Sus miembros se encuentran ante la disyuntiva de ser o no, trascendentes. Compuestos por detractores del FMLN y ARENA, desencantados con Mauricio Funes y miembros críticos escindidos del frente que ven en este movimiento la oportunidad de manifestarse, los llamados “golondrinos” ahora debaten si su propósito debe ser luchar por elegir a Bukele o erigirse en un movimiento ciudadano activista que monitoree e influya no solo los resultados electorales, sino también en las reformas que el país necesita.

Motivados hasta hoy por una lucha contra la corrupción de la clase política y congregados bajo una perspectiva “horizontal” bien intencionada o simplemente aglutinadora de seguidores y votantes, los miembros de Nuevas Ideas están en peligro de migrar en múltiples direcciones como las aves que inspiran su nombre.  Los contradictorios cambios de camiseta en la urgencia de Bukele por participar en las elecciones presidenciales del 2019 y las arremetidas legales del statu quo por sacarlo de la contienda demostraron que lo poco o nada vertebrado del movimiento Nuevas Ideas no le da la capacidad de participar en las decisiones de su líder, ni detener las maniobras de la clase política.

Tanto la lucha por ser un movimiento trascendente que proponga y sostenga transformaciones sociales contra la injusticia, violencia y corrupción pública, como la participación efectiva en las próximas elecciones presidenciales, demandan que Nuevas Ideas organice sus fuerzas a nivel local, departamental y nacional.  Además de necesitar una estructura fuerte para participar en las elecciones y defender un posible triunfo electoral, Nuevas Ideas va tener que iniciar una estructura que le permita desarrollar cuadros para que participen en elecciones de alcaldes y diputados en el 2021. No hacerlo va causar que Nayib Bukele, sus asesores o dirigentes de partidos aliados le impongan líderes a su movimiento.

El que GANA elija a Nayib Bukele como su candidato presidencial ya presupone una deuda y compromisos que relativizan el protagonismo e influencia de Nuevas Ideas en un posible gobierno del exalcalde.   Su participación en las próximas elecciones es contradictorio pero no una sorpresa política, porque el mismo FMLN ha gobernado en alianza con GANA y Cambio Democratico. Nuevas Ideas debe organizarse tanto para presentar un apoyo sólido a su candidato legalizado por GANA, como para crear, proponer y apoyar un programa de gobierno desde las bases. No hay duda que los 10 diputados de la bancada de GANA en la Asamblea Legislativa y la experiencia parlamentaria de este partido ya son parte del funcionamiento de un futuro gobierno de Nayib Bukele. Estos y sus asesores ya son el plantel con que el exedil cuenta. Nuevas Ideas una barra fuerte que necesita bajar de los graderíos y formar su directiva del equipo.

En su mejor versión, el que Bukele indique que el funcionamiento de Nuevas Ideas es “horizontal”, y que las ideas fluyen de abajo para arriba, debería exhortar a que los miembros de dicho movimiento contribuyan en la elaboración de su programa nacional de gobierno. Interpretar la horizontalidad como una simple aglomeración alrededor de un candidato, además de dejar la dirección de la campaña presidencia en manos de GANA reduce la participación de Nuevas Ideas en un futuro gobierno. La organización efectiva y sólida del movimiento Nuevas Ideas es urgente, antes que muchos de sus más vocales miembros migren hacia otros partidos o se negativicen.

Las casi 200,000 firmas legitiman a Nuevas Ideas ante la ciudadanía Salvadoreña, pero el Tribunal Supremo Electoral en vez de legalizarlo lo descabeza.  Con la candidatura de Nayib Bukele bajo la bandera de GANA, este resuelve en parte el señalamiento de no tener tropa con experiencia electoral, ya que su nuevo partido si la tiene.  Sin embargo, aún pende la crítica de que Nuevas Ideas y Bukele no tienen programa, lo cual contradice el nombre mismo de dicho movimiento. Es en este sentido que a Nuevas Ideas le urge una organización seria y sólida, para que no le impongan una agenda desde GANA o los aliados que ya están en el horizonte que incluye a Cambio Democrático y hasta al FMLN, como la anunciara el vicepresidente Oscar Ortiz. Ojala la reacción a los errores históricos del TSE sean rectificados y una alianza entre Nuevas Ideas y Cambio Democrático tomen curso, porque esa institución si tiene gente capaz y decente para contribuir con una agenda para El Salvador. Juan José Martel, diputado de Cambio Democrático en la Asamblea Legislativa es un dirigente sazonado y comprometido en la lucha por la justicia y el desarrollo humano. Tiene la solvencia y experiencia necesaria para contribuir con buenas ideas para un programa de gobierno.

Desde una militancia horizontal en abstracto, Nuevas Ideas no va producir el pensamiento ni el liderazgo necesarios para transformar el país.  Sin un movimiento fuerte que respalde su campaña electoral y su gobierno, Nayib Bukele será simplemente otro miembro más de la clase política que él tanto ha criticado. Nuevas Ideas necesita producir de entre sus miembros un nuevo liderazgo genuino, auténtico, comprometido con la justicia social y el desarrollo humano.  Ser militante borrego en los partidos políticos no ayuda a sus dirigencias ni a la construcción de un sentido de nación. Tanto a ARENA como al FMLN les ha hecho daño el quedarse solo con militantes acriticos e incondicionales. Tal ha sido su descohesion interna que han necesitado ayuda judicial contra el transfuguismo, porque su visión y práctica no son suficientes para evitar la erosión orgánica de sus partidos. Nuevas Ideas necesita organizarse para no ser más de lo mismo.