• Diario Digital | Domingo, 19 de Noviembre de 2017
  • Actualizado 20:05

La dimensión espiritual de la  política

La dimensión espiritual de la  política

Desde la época de las tribus primitivas, el rey era a la vez el sumo sacerdote, el jefe de las fuerzas armadas y administrador de la tribu. Los Griegos y después los Romanos y su multitud de dioses, formaban parte fundamental de la vida y cultura de esos pueblos; esa dimensión espiritual del hombre de buscar alivio a sus angustias en el presente, el porvenir y ante la muerte, nos han acompañado en la evolución de la sociedad hasta nuestros días.

La  religión cristiana, fue la columna vertebral de los moribundos restos del imperio romano que le dieron vida a la civilización occidental. La religión del amor de Jesucristo, vino a darle nuevos bríos a la decadente sociedad romana y a insuflar en la filosofía de vida, un nuevo despertar de la conciencia cósmica. Jesús venciendo a la muerte y conquistando la vida eterna, ha dado una fuerza evolutiva a  la humanidad hasta nuestros días.

Los historiadores apuntan que las grandes crisis de las civilizaciones universales y su decadencia, tienen como signo inequívoco las crisis degenerativas en el alma social es decir en el alma del hombre; los desvaríos sexuales, la violencia irracional e inhumana  y la degeneración de los valores para una sana convivencia se manifiestan de peor manera en esas épocas.

El Bhagavad Gita expresa:” … cuando se destruyen las leyes de la familia, entonces ciertamente comienza para los hombres el morar en el infierno. Y Buda :” … la verdad y el camino es para todos, no importa si vives en una cueva o en una mansión”

Hablar de la dimensión espiritual de la política no es necesariamente vinculante a religión, instituciones, doctrina, ritos y sectas, sino en una dimensión del alma de los hombres y de la sociedad, que guiados por un nuevo aliento, muestre un camino espiritual ante un período que emerge muy distinto a los anteriores.Nuestra cultura occidental racionaliza todo y busca siempre el rédito.

Los  nativos Iroqueses manifiestan que la espiritualidad es la forma más alta de la conciencia política. Manuel Gómez, Presidente del Consejo del gobierno del pueblo Kitu Kara, Ecuador. Manifiesta: “…un ratito dejar descansar, hacerle descuidar un poco la cabeza para sentir lo que acá está latiendo.” Espiritualidad viene de “Spiritus” que significa aliento, viento fuerte, liberación de energía vital, potenciación de la voluntad, coraje, determinación. 

En el hombre existe la dimensión espiritual, innata e indestructible, y por ese espacio espiritual el ser humano llega a entregar su vida.

 La espiritualidad en su dimensión del poder político se presenta como sendero para la liberación interior del hombre y de la sociedad.  Es construir los gobiernos con sentido de aplicación de las más elementales normas de honestidad, solidaridad y  libertad, convivencia armónica mas allá de las ataduras ideológicas o dogmáticas.

La dimensión espiritual está  vinculado fuertemente  al equilibrio del entorno, la convivencia con las  la  naturaleza. Es una forma de construir   sentido de vida y no muerte; una forma diferente de sentir, pensar y actuar ante los retos que la situación actual nos presenta.

Lo espiritual no significa aislamiento, ascetismo, silencio; es construcción de una sociedad más justa, equilibrada, honesta; fundamentada en los altos valores de la filosofías deístas,  una nueva dimensión de plenitud y confianza en los destinos de la humanidad, libre de ataduras creadas por el mismo hombre. Es potenciar lo mejor que cada uno tiene y juntar al corazón  la vida,  los hombres y  la naturaleza.

En la práctica significa incorporar en los programas de gobierno  y practicar la dimensión espiritual que da fundamento, sentido y acompaña el desarrollo de las grandes civilizaciones.