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Deportes - Escocia

Celtic-Rangers, un derbi entre la historia y la religión

Católicos contra protestantes, lejos de la cancha el derbi futbolero de Escocia representa algo más que un partido.

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Celtic-Rangers, un derbi entre la historia y la religión

Una mezcla de pasión y rivalidad: el derbi entre Celtic y Rangers, que celebrará su 404º episodio el sábado en Glasgow, es uno de los más intensos del fútbol europeo y refleja la personalidad de una ciudad dividida en dos por su particular historia.

El "Old Firm", ya sea en el Celtic Park como en el Ibrox Stadium, es sobre todo un rugido atronador generado por más de 50.000 espectadores al rojo vivo.

"El ruido y la pasión. No hay nada que se le parezca. Tuve la oportunidad de ver los derbis por todo el mundo y nada se le acerca. Cuando sales del túnel, el nivel sonoro es más importante que el de una final, eso te impacta", explicaba el exRangers y ya fallecido Sandy Jardine.

Hay que decir que todo enfrenta, o casi todo, a los aficionados de ambos clubes, originarios históricamente de dos comunidades religiosas diferentes.

La oposición, que va más allá del fútbol, también se presenta en los enfrentamientos, delitos e incluso en asesinatos, numerosos en el pasado. En 2012, el Gobierno escocés aprobó una ley para castigar los insultos antes de los encuentros para tratar de eliminar los altercados.

"Cuando vistes esta camiseta, no juegas solo para un club de fútbol, juegas para un pueblo, para una causa", resumía Tommy Burns, el legendario jugador y, más tarde, entrenador del Celtic, que murió en 2008.

- Inmigración irlandesa -

No fue siempre un partido tan tenso. En la fundación del Celtic en 1888, dieciséis años después de los Rangers, el entendimiento fue cordial. El derbi fue el primer partido de los "Hoops" en el que se congregaron alrededor de 2.000 espectadores, lo nunca visto por entonces.

Las relaciones se mantuvieron amistosas hasta la cercanía de la Primera Guerra Mundial, antes de degenerar "cuando el aspecto religioso fue insinuado", asegura David Potter, autor de varias obras históricas sobre el Celtic.

El club del Trébol, fundado por un hermano marista irlandés, representa a la comunidad católica de su país de la ciudad en los barrios del este. Impulsada por la gran hambruna de los años 1840, numerosas familias abandonaron la isla para instalarse en Escocia. 

Los Rangers, por tanto, se convirtieron en los representantes de la clase obrera protestante casi por accidente. "Había una necesidad de un club de tradición escocesa para rivalizar con el Celtic. Y surgió", explicó Robert McElroy, también autor de varios libros pero en este caso sobre los Rangers.

En los años 1910, la empresa norirlandesa Harland and Wolff construyó astilleros navales cerca del estadio de los Rangers. Esta instalación hizo bascular la oposición en guerra de religión.

Los constructores del Titanic, que se negaron a contratar a católicos, trajeron una parte de la mano de obra de Belfast. Estos trabajadores norirlandeses protestantes eligieron naturalmente seguir al club local, cavando definitivamente la fosa religiosa con el Celtic.

-Rivalidad étnica -

"Eso cambió la mentalidad de los Rangers. Dejaron de fichar a los jugadores católicos por entonces y se encendió la rivalidad", explica Paul Brennan, el redactor jefe del portal Celtic Quick News. "La rivalidad no fue más futbolística, sino étnica", prosigue.

En 1989, los "Gers", pusieron fin a su sectarismo al fichar al católico y exjugador del Celtic Mo Johnstone, pero eso no solucionó las diferencias.

Además ambos clubes estuvieron influenciados por el conflicto irlandés. Mientras que al Celtic se le asociaba con el socialismo y los republicanos irlandeses, a los Rangers se les vinculaban con los conservadores y los Unionistas norirlandeses.

"Glasgow ha cambiado actualmente, pero es todavía vuestra cultura o vuestra historia familiar que determinan de qué equipo eres", añade Brennan.

Si las tensiones religiosas o irlandeses se han apaciguado un poco, el descenso a la cuarta división de los Rangers en 2012 y los conflictos políticos alrededor del referendo sobre la independencia escocesa -los aficionados del Celtic estaban mayoritariamente a favor, los del Rangers querían permanecer en el Reino Unido- han añadido más leña al fuego.

"En el campo, me encanta. Está a punto de explotar. En las ciudades y localidades, no me gusta nada", lamenta el periodista.

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