Fútbol

Concacaf se une a la UEFA en rechazar la privatización de los Mundiales de Infantino y profundiza la crisis interna de la FIFA

Foto EST/Cortesía
La confederación se opone formalmente a la venta de acciones comerciales a inversores privados mediante el programa FFE, alegando una grave ausencia de debido proceso institucional y falta de transparencia estructural.

La propuesta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para revolucionar el modelo comercial del fútbol internacional ha chocado con un muro de resistencia en el continente americano. A través de un comunicado oficial, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) ha expresado su rechazo unánime a la creación de la filial FIFA Forward Enterprise (FFE). Dicho plan busca transferir entre el 20% y el 30% de los derechos de explotación del Mundial y otros torneos a fondos de capital privado.

El motivo del rechazo radica en lo que el organismo calificó como una absoluta falta de debido proceso y transparencia. La cúpula de Concacaf denunció haberse enterado de los pormenores de la privatización a través de reportes en la prensa. Lamentaron la imposición de un "plazo artificial" de 53 días para que las asociaciones aprueben el proyecto a cambio de bonos económicos inmediatos. Adicionalmente, el organismo cuestionó abiertamente la necesidad real de recurrir a inversores privados para financiar programas de desarrollo, considerando que el fútbol viene de celebrar la Copa del Mundo "más rentable" y beneficiosa de su historia. En su lugar, sugirieron utilizar de manera más responsable las reservas financieras existentes dentro de la propia FIFA.

Este posicionamiento empata plenamente con la postura de la UEFA. El ente rector del fútbol europeo reaccionó de manera drástica e incluso amenazó con un boicot institucional absoluto. La confederación europea, liderada por Aleksander Ceferin, advirtió que ninguna de sus 55 selecciones asociadas participará en certámenes de la FIFA si se insiste en comercializar el alma y la gobernanza del juego con accionistas externos. La alianza de facto entre la UEFA y Concacaf crea un bloque de 96 federaciones nacionales decididas a frenar las intenciones de Infantino.

El escenario expone una severa fragmentación en el mapa geopolítico del balompié global debido al silencio o la indecisión de las demás confederaciones.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) mantiene una postura de cautela analítica sin emitir un rechazo tajante, al igual que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Confederación Africana de Fútbol (CAF). En estos sectores, las promesas de la FIFA de repartir jugosos dividendos e incrementar el financiamiento anual generan dudas sobre un voto unificado en contra. De hecho, reportes internos revelan que numerosas federaciones de menor presupuesto ven con ojos pragmáticos la inyección económica propuesta por Zúrich, lo que reduce las posibilidades de una resistencia unánime en el próximo congreso del organismo.