Infantino retira su proyecto de privatizar los Mundiales tras una ola de renuncias en la FIFA y el boicot de la UEFA
La desvinculación de JPMorgan y el fondo Kushner sepultan el polémico plan de crear una filial comercial para gestionar las Copas del Mundo. Renuncias en el círculo cercano de Infantino y voces en contra de la UEFA, Concacaf y la AFC crearon una división interna y deterioraron la imagen del presidente de la FIFA.
El ambicioso y polémico plan de Gianni Infantino para privatizar la gestión de las Copas del Mundo y del Mundial de Clubes de la FIFA a través de la creación de la filial comercial FIFA Forward Enterprise (FFE) se desplomó estrepitosamente este viernes 31 de julio tras un rechazo mayoritario de las federaciones, la dimisión de altos asesores de la FIFA y la retirada de socios financieros clave.
"Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de tal naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en beneficio del objetivo planteado inicialmente", manifestó Infantino por escrito para justificar el cese inmediato de las negociaciones y sentenciar que, "en consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante", dijo Infantino en un comunicado publicado por las redes sociales de la FIFA.
El proyecto original de Infantino consistía en apartar los activos más valiosos del organismo —incluidos los derechos de televisión, patrocinios y la venta de entradas de los Mundiales— para vender una participación minoritaria de cerca del 20% a inversores externos, valuando la nueva empresa FFE en unos $20,000 millones.
Sin embargo, la propuesta personal del presidente de la FIFA colapsó de manera fulminante. A la caída del proyecto contribuyó de forma directa el repentino retiro de los inversores del fondo Thrive Capital, encabezado por Joshua Kushner, y la desvinculación de JPMorgan como principal asesor financiero de la operación, espantados ante la pésima publicidad y la inestabilidad institucional generada, según The Banker citando al Financial Times.
Desde el círculo más íntimo del dirigente suizo, los reclamos no se hicieron esperar. Asistentes y estrategas financieros decidieron abandonar sus cargos y exponer públicamente su repudio a la maniobra mercantilista, aclarando que esta iniciativa respondía únicamente a intereses particulares. El asesor senior y exdirectivo Carlos Cordeiro publicó una fulminante declaración a través de redes profesionales como LinkedIn para anunciar su dimisión con efecto inmediato:
"Como asesor senior del presidente de la FIFA, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras se considera vender una participación en la Copa del Mundo. Dejo en claro: no tuve participación y me opongo categóricamente. Es un mal negocio para las asociaciones y para el futuro del fútbol", sentenció Cordeiro en su misiva, recalcando que la estructura corporativa ideada era un proyecto personal de Infantino y de ningún modo una necesidad institucional de la FIFA.
UEFA amenazó con retirarse de los Mundiales; Conmebol se quedó en ambigüedades
La reacción del mapa futbolístico internacional no tardó en volverse hostil contra Zúrich. La UEFA capitaneó la revuelta continental advirtiendo de un boicot total y amenazando con retirar a todas sus selecciones de los torneos mundialistas si la privatización seguía su curso. A este contundente rechazo se sumaron sin ambages la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), bloqueando cualquier intento de consenso rápido.
En la vereda de enfrente, la Conmebol adoptó una postura ambigua, coqueteando de forma ambivalente con las promesas de inyección de capital de Zúrich sin asumir un liderazgo claro. En contraste, los bloques de África y Oceanía optaron por un hermético silencio oficial, esquivando el desgaste político de una confrontación directa, pero dejando al presidente de la FIFA completamente solo en su cruzada económica.
Ante la implosión de su emporio comercial y el motín en los despachos, un acorralado Gianni Infantino debió dar marcha atrás y recurrir a las plataformas digitales del organismo rector para anunciar el retiro del proyecto de creación de la FFE.
Consciente de que la deserción de sus asesores clave y el amago de boicot de la UEFA ponían en jaque su gobernabilidad en Zúrich, el presidente buscó desesperadamente contener los daños internos y a su imagen apelando a la fraternidad deportiva. En su rendición, Infantino remarcó que "nuestro propósito siempre ha sido, y siempre será, unir y mejorar", antes de exhortar a las confederaciones opuestas a dar vuelta la página de forma inmediata y avanzar en una agenda común.