Fútbol

La UEFA evalúa una auditoría integral a la gestión de Gianni Infantino en esa confederación por presuntos delitos financieros

Fotos EST/Cortesía
El organismo del fútbol europeo analiza abrir un expediente que abarque los 16 años de mandato en la UEFA del actual presidente de la FIFA tras detectar posibles desvíos de fondos públicos.

La Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) se encuentra evaluando de manera formal la apertura de una investigación y una auditoría integral sobre la gestión de Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, durante el periodo de 16 años en el que se desempeñó como secretario general de la confederación europea. La medida responde a la aparición de indicios que apuntan a presuntas irregularidades administrativas, conflictos de interés y desvíos de recursos institucionales.

El detonante de este análisis institucional fue una investigación periodística del diario británico The Telegraph. El reporte expuso que la UEFA realizó un pago de seis cifras —superior a los 170,000 euros— como indemnización de salida para una empleada subalterna con la que Infantino mantenía una relación extramatrimonial. Adicionalmente, la confederación financió un programa de Máster en Administración de Empresas (MBA) para la misma persona y aprobó previamente un incremento salarial del 30% al promoverla de un puesto administrativo a un cargo directivo.

No obstante, las deliberaciones internas de la UEFA indican que las pesquisas no se limitarán al ámbito de las relaciones personales del exsecretario general. El comité legal y administrativo del organismo busca determinar si se incurrió en un delito de malversación de fondos, dado que el dinero utilizado para la liquidación y los estudios de posgrado provenían de las cuentas generales de la confederación. Una parte significativa de dichos recursos económicos está etiquetada por estatuto para el financiamiento y desarrollo del fútbol base y juvenil en Europa.

La auditoría propuesta tiene como objetivo revisar de forma exhaustiva los contratos de personal, los paquetes de indemnización y las autorizaciones financieras firmadas por Infantino entre los años 2000 y 2016. Se busca esclarecer si existió un patrón sistémico de nepotismo o abuso de poder, y si el paquete económico de salida de la empleada fue diseñado deliberadamente para silenciar el asunto y proteger la carrera política del directivo, quien en 2016 asumió la presidencia de la FIFA.

La UEFA confirmó oficialmente haber realizado los pagos señalados en el informe periodístico, argumentando que la transacción cumplía con las normativas corporativas vigentes en el año 2011, fecha en que ocurrió el despido. Sin embargo, fuentes del organismo admitieron que los controles éticos y financieros se endurecieron drásticamente a partir del 2016 para evitar este tipo de transferencias discrecionales.

Por su parte, los portavoces de la FIFA y el propio Infantino han calificado las acusaciones de falsas y difamatorias. Mediante un comunicado, el ente rector del fútbol mundial afirmó que estas informaciones forman parte de una campaña coordinada de desinformación destinada a desestabilizar la administración actual. Esta tensión administrativa coincide con un distanciamiento político generalizado entre la UEFA y la FIFA debido a discrepancias previas sobre los derechos comerciales de los torneos internacionales.