Venezuela

Estados Unidos estima que las ventas de petróleo venezolano podrían superar los $10,000 millones al año

Fotos EST/Cortesía
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que los ingresos servirán para iniciar la reconstrucción de Venezuela y respaldar el restablecimiento de una prensa libre y de un gobierno representativo.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró este martes 17 de febrero que las ventas de petróleo venezolano gestionadas por Washington podrían superar los $10,000 millones al año, recursos que, según sus declaraciones, serán utilizados para iniciar un proceso de reconstrucción en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

Wright explicó que, hasta el momento, se han comercializado alrededor de $1,000 millones en crudo y que ya existen acuerdos firmados para vender otros $5,000 millones en los próximos meses, proyectando una cifra anual superior a los $10,000 millones.

El funcionario estadounidense sostuvo que este “volumen de ingresos enorme” estará dirigido a “empezar a reconstruir un país y una sociedad, restablecer una prensa libre y un gobierno representativo”.

El líder del Departamento de Energía de Estados Unidos mantuvo la semana pasada reuniones en Caracas con la jefa del gobierno chavista, Delcy Rodríguez, a fin de consolidar un acuerdo energético considerado “histórico” por las partes.

El pacto establece que el petróleo venezolano será comercializado bajo supervisión estadounidense, con el objetivo de canalizar los recursos hacia proyectos de desarrollo y reformas institucionales.

El secretario de Energía destacó que el acuerdo no solo beneficiará a Venezuela, sino también a la industria estadounidense. Según Wright, el crudo venezolano es del tipo específico para el que fueron diseñadas muchas refinerías en Estados Unidos en la década de los setenta.

“Ayudará a la producción de asfalto en Estados Unidos, abaratando la construcción de carreteras”, afirmó. El funcionario subrayó que este mecanismo permite aprovechar las capacidades técnicas ya instaladas y contribuir al mercado interno estadounidense, al tiempo que se obtiene un suministro estable de hidrocarburos.

Wright calificó la cooperación como “increíble” y señaló que la transformación de la industria petrolera venezolana se está logrando “sin ningún soldado estadounidense sobre el terreno y sin un solo dólar del contribuyente estadounidense”.

Destacó que la estrategia forma parte de una diplomacia que describió como “fuera de lo convencional”, promovida por la administración Trump, y señaló que representa “un antes y un después” en la relación bilateral.

Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero, el presidente Donald Trump pidió “acceso total” a los recursos energéticos venezolanos, instruyendo a las autoridades de su país a asumir la gestión directa del sector.

Wright confirmó que Washington mantendrá el control de la venta del petróleo venezolano por un tiempo “indefinido”, lo que implica que el país suramericano dependerá de las decisiones estadounidenses para acceder a los ingresos generados por su principal recurso de exportación.

Sin embargo, el secretario de Energía recordó que Estados Unidos continúa utilizando el control sobre la industria petrolera venezolana como herramienta de presión política.

Wright enfatizó que el manejo de los flujos de ingresos y la supervisión de las exportaciones constituyen un instrumento central para condicionar a Caracas en el proceso de transición y para asegurar que los fondos se destinen a los fines establecidos en los acuerdos bilaterales.

En este escenario, la cúpula chavista ha presentado el acuerdo petrolero como un paso clave para estabilizar la economía nacional y sentar las bases para reformas profundas.

El control de la industria energética sigue siendo el eje de la relación entre Caracas y Washington, en un contexto donde Estados Unidos, según sus autoridades, apuesta por una recuperación venezolana liderada por instituciones renovadas y una orientación democrática.

El acuerdo energético y el control de las exportaciones de crudo marcan una nueva etapa en la política bilateral y redefinen el papel de Venezuela en el mercado global, mientras los recursos generados bajo supervisión estadounidense se convierten en el principal sostén financiero del gobierno interino y en una pieza clave para la estrategia de reconstrucción nacional.