• Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
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Internacionales - Se fueron del país hace 15 años

Familia salvadoreña no regresó por temor a maras e instaló exitoso negocio en Nicaragua

Desde 2006 una familia salvadoreña instaló un negocio de pupusas que fue creciendo poco a poco a tal punto que hoy vende unas 500 pupusas al día y cuentan con 12 trabajadores.

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Familia salvadoreña no regresó por temor a maras e instaló exitoso negocio en Nicaragua

Una familia salvadoreña que se instaló en Nicaragua por una oportunidad laboral temporal tomó la decisión de no regresar al país luego de ver cómo en el país la violencia crecía sin control, en especial en la zona donde residían hasta el año 2000. En el vecino país han instalado un popular negocio de comida típica salvadoreña.

Elízabeth (nombre ficticio), tuvo la oportunidad de desarrollar un proyecto para una compañía telefónica que la obligó a mudarse junto a su esposo y sus dos hijos a Managua para trabajar en una empresa de telecomunicaciones a la que debían hacer crecer, pues ella es administradora titulada y su esposo técnico en comunicaciones.

Seis años después, Elízabeth y su esposo finalizaron el proyecto que se les encomendó y entraron en el dilema si regresar al país. Para esos años la mujer recuerda que ya se empezaban a escuchar rumores que El Salvador se convertía en un país inseguro.

Basándose en esos rumores y noticias que llegaban de la realidad salvadoreña hasta aquel país motivaron a la familia a quedarse en Nicaragua y abrir un negocio de pupusas que fue creciendo poco a poco a tal punto que hoy vende unas 500 pupusas al día y cuentan con 12 trabajadores.

Elízabeth mantiene contacto con sus amistades que residen en diferentes municipios de San Salvador, quienes le manifiestan el temor del que son presas al tener como vecinos a mareros. "Desde aquí lo que conocemos es que en la colonia donde vivimos hay a diario balaceras, muertes, asaltos y enfrentamientos armados", aseguró la mujer.

“Nosotros ya no nos vamos, aunque la cosa esté fea en mi país, jamás voy a dejar de ser salvadoreña. Aquí tenemos una vida hecha y agradecemos a este país por habernos abierto sus puertas y sentir ese refugio y seguridad”, comenta la mujer de 53 años de edad.

Pese a todo lo descrito por Elízabeth, ella y su familia visitan el país en periodos vacacionales pero lo hacen teniendo prudencia y evitando llegar a su antiguo domicilio donde hoy operan delincuentes que por no conocerlos pueden atentar contra su vida o la de sus seres queridos.

"Cada vez que vamos a ver a la familia preferimos no arriesgarnos y mejor nos citamos en un lugar más o menos seguro porque si nos atrevemos a entrar donde vive mi familia, los pandilleros mareros nos pueden matar porque somos gente nueva en lo que ellos llaman su territorio”, explica Hernández, quien llegó a Nicaragua cuando “la cosa no estaba tan fea como ahora”, dice.

En los últimos meses se ha conocido de una masiva migración de salvadoreños a diferentes países de Centro América como Nicaragua y Costa Rica, aunque el principal destino sigue siendo Estados Unidos que actualmente tiene un registro de 18,883 solicitudes de salvadoreños buscando asilo por violencia.

De acuerdo con datos recopilados por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), 3,423 personas procedentes en su mayoría de El Salvador y de Honduras solicitaron asilo en México el año pasado. Cifras proporcionadas por Acnur revelan que en el caso de Nicaragua, 99 salvadoreños solicitaron refugio en 2015.

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