Irán

La Guardia Revolucionaria de Irán amenaza a Estados Unidos e Israel

Foto EST/Cortesía
Teherán está preparado para responder “con firmeza”, declaró el comandante de la fuerza fiel al ayatolá Alí Jamenei.

Irán amenazó este miércoles 14 de enero con lanzar ataques contra bases militares de Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente si Washington interviene en apoyo a las masivas protestas que sacuden al país. El ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, advirtió que cualquier instalación regional que colabore con una ofensiva será considerada un “objetivo legítimo” y prometió una respuesta “dolorosa”.

La escalada bélica se materializó con los primeros reportes diplomáticos sobre la evacuación preventiva de personal estadounidense de la base aérea Al Udeid en Qatar, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que “la ayuda está en camino” para los manifestantes y mantuviera abierta la opción de una acción militar.

La tensión externa coincide con un endurecimiento de la represión interna. El jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció la puesta en marcha de juicios “rápidos” contra los detenidos, justificando la celeridad procesal para delitos de moharebeh o “guerra contra Dios”. 

Esta política judicial ha encendido las alarmas globales ante la posible ejecución inminente de Erfan Soltani, de 26 años. Mientras el régimen reconoció por primera vez una cifra global de 2,000 muertos durante los disturbios, organismos independientes como HRANA elevan el conteo a 2.571 fallecidos verificados y denuncian que más de 10,000 personas permanecen bajo custodia en medio de un apagón digital que ya supera las 132 horas consecutivas.

En el frente diplomático, la ruptura es casi total. Trump confirmó la cancelación de todas las reuniones con funcionarios iraníes y advirtió que los responsables de la violencia estatal “pagarán un gran precio”. Al mismo tiempo, al menos seis naciones europeas —incluidas Francia, Alemania y el Reino Unido— convocaron a los embajadores de Teherán para expresar su repudio a lo que París calificó como la represión más violenta en la historia contemporánea de Irán.

Pese a la presión de los aliados occidentales, Rusia y China reafirmaron su apoyo a la soberanía del régimen persa, profundizando la brecha geopolítica sobre cómo responder a la mayor ola de desobediencia civil desde la Revolución de 1979.