• Diario Digital | viernes, 30 de septiembre de 2022
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Judiciales - en juicio

Primas se van a los tribunales luego de que una de ellas le prestara $1,500

La pareja de primas tuvieron una relación solidaria, pero el dinero y las propiedades hicieron que las cosas terminaran en un centro judicial. 

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Primas se van a los tribunales luego de que una de ellas le prestara $1,500

Por $1,500, una casa embargada y un automóvil sin entregar, un par de primas llegaron a instancias judiciales luego de que una de ellas le prometiera el pago de una deuda. La ruptura familiar será definida en los próximos meses.

Fabiola L., de 50 años de edad, y Mercedes, de 67, son primas y antes darse sus encontrones legales mantenían una buena relación de amistad y de confianza que iba más allá de un simple lazo familiar. Por su edad, guardaban decenas de recuerdos, pero nunca imaginaron que todo esto se desmoronaría tras cerrar un trato.

La relación que había perdurado por años se comenzó a romper en marzo del 2018 cuando Fabiola salió del hospital tras haber sido ingresada por varios días. Como era de esperarse, ella le pidió a Mercedes que fuera a traerla para que la llevara a su casa en una colonia de San Salvador.

Felices de reencontrarse, ambas se subieron al vehículo y comenzaron a ponerse al día. 

Mercedes aprovechó la euforia del momento y le soltó la necesidad de dinero para pagar unas cuentas por lo que le pidió un préstamo de $1,500. Su prima comprometida por el favor de ir por ella, le dijo que no tenía dinero pero que le solicitaría a un pariente en Estados Unidos que le enviara el efectivo.

Fue hasta el 19 de marzo cuando ella le entregó el dinero a su prima y como muestra de confianza, y una promesa de pago, esta le explicó que le entregaría una Nissan Pathfinder de 1995 que iría acompañado de una casa legalmente establecida a su nombre.

El trato se terminó de consumar el 26 de marzo cuando ambas primas fueron a Sertracen para realizar el traspaso de la camioneta. Pero le aclaró que el vehículo, a pesar de que estaba a su nombre, no la podría ocupar “porque eso solamente lo hacía como garantía que le pagaría el dinero prestado”.

Hasta ese momento todo marchaba bien y Fabiola, como confiaba en ella, se entregó ciegamente a las cláusulas del trato.

Irregularidades en el inmueble 

El 1 de abril se volvieron a reunir. Esta vez para ir al apartamento y entregarle los documentos que la hacían acreedora del inmueble.

Ella se sentía feliz por tener un vehículo y ahora una casa, pero el semblante le cambió cuando una de las personas que le acompañaba observó detalles extraños dentro de los papeles de la vivienda por lo que fue a un especialista, quien le afirmó que la propiedad tenía una orden de embargo por el Juzgado Sexto de lo Mercantil de San Salvador. Este mismo le recomendó que no se fuera a vivir al lugar.

Ahora todo le parecía extraño y lo único que necesitaba era la respuesta de su prima. Fabiola molesta le señaló que lo único que necesitaba era que le devolviera el dinero, pero ya era demasiado tarde porque esta ya se había gastado $500 en el pago de cuentas.

A los pocos días, el abogado de Mercedes se comunicó con ella para decirle que le iba a dar el vehículo. Sin embargo, hasta la fecha no se lo había entregado.

Ante la negativa de su familiar, la mujer decidió interponer una denuncia la cual llegó ante el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador, donde el juez deliberará un posible arreglo o una condena por el delito de apropiación indebida de vehículos.

Además, según el expediente judicial, Fabiola solicitó a su pariente $2,000 en compensación de responsabilidad civil por una serie de reparaciones que le había hecho a la casa, así como la entrega del carro más el dinero que le prestó.

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