Davivienda posiciona a El Salvador a nivel global con su modelo de Carbono Azul en Barra de Santiago reconocido por la ONU
La iniciativa, impulsada a través del Seguro de Vida Verde, fue seleccionada entre 16 buenas prácticas a nivel mundial por su impacto en resiliencia climática, empleo local y restauración de manglares.
El modelo de Carbono Azul para la restauración de manglares desarrollado por Davivienda Seguros, empresa que pertenece al Grupo Financiero Davivienda El Salvador, en la Barra de Santiago fue reconocido por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) al ser incluido entre 16 experiencias destacadas a nivel mundial por su aporte a la reducción de riesgos y al fortalecimiento de la resiliencia.
Este reconocimiento posiciona a El Salvador dentro de una conversación global sobre soluciones innovadoras frente al cambio climático, y confirma que desde el sector financiero es posible impulsar transformaciones reales cuando la sostenibilidad se integra al corazón del modelo de negocio.
La iniciativa, denominada “Community-led Mangrove Restoration through Green Life Insurance”, forma parte del programa Seguro de Vida Verde. A través de este esquema, un producto financiero —un seguro de vida— contribuye directamente a la restauración de manglares, ecosistemas estratégicos que actúan como barreras naturales frente a inundaciones y tormentas, capturan dióxido de carbono y sostienen actividades económicas locales.
En la Barra de Santiago, uno de los manglares más importantes del país, Davivienda ha desarrollado un modelo que combina restauración ambiental, generación de empleo, fortalecimiento comunitario y gestión de riesgo climático. No se trata únicamente de reforestar, sino de recuperar un sistema natural que protege a las comunidades costeras, estabiliza el entorno y reduce su exposición ante fenómenos extremos.
Desde 2020 hasta 2025, el proyecto ha restaurado 9.5 hectáreas de manglar, sembrado 69,800 plántulas y establecido más de 31,200 plantas nativas. Estas acciones han permitido capturar 166.45 toneladas de dióxido de carbono, con una proyección superior a 2,246 toneladas adicionales cuando el bosque alcance su madurez.
Además, se han rehabilitado 2,200 metros de canal, mejorando la circulación del agua en época seca y reduciendo el impacto de inundaciones prolongadas durante el invierno. En términos concretos, esto significa mayor seguridad para las familias que viven en la zona.
El impacto social es igualmente significativo. El programa ha mantenido 33 empleos y beneficiado directamente a 50 familias vinculadas a actividades productivas como la pesca y la incubación de especies marinas. Estudios recientes evidencian avances en la recuperación del ecosistema, incluyendo la presencia de especies en categoría de amenaza y el registro, por primera vez, de dos especies de reptiles en el área intervenida.
Este reconocimiento internacional también ha sido posible gracias al trabajo articulado con FUNDEMAS, organización que promovió el caso para su análisis ante la UNDRR y que ha acompañado el fortalecimiento del enfoque de sostenibilidad y alianzas estratégicas del proyecto. Su rol ha sido clave para visibilizar la experiencia salvadoreña en plataformas globales y conectar esta iniciativa con redes internacionales de aprendizaje en gestión de riesgo y desarrollo sostenible.
Asimismo, la implementación en territorio ha contado con AMBAS como aliado técnico, el respaldo de la cooperación internacional como GIZ y la participación de empresas privadas que se han sumado a jornadas de restauración.
Para Davivienda, este reconocimiento refuerza una visión estratégica clara: contribuir a la construcción de una sociedad más resiliente, próspera e incluyente. La sostenibilidad no es un programa aislado, sino un eje transversal que guía sus decisiones, productos y alianzas. Integrar resiliencia climática, inclusión social y desarrollo económico forma parte de su compromiso de hacer del mundo una casa más próspera, incluyente y verde.
El modelo de Carbono Azul demuestra que proteger manglares es también proteger comunidades, fortalecer economías locales y apostar por un futuro más sostenible para El Salvador.
El modelo desarrollado por Davivienda en el país se ha ampliado a Honduras y Costa Rica, como parte de una estrategia regional que posiciona la biodiversidad como un activo estratégico y una fuente de innovación. En un mundo donde más del 50% del PIB global depende de los servicios ecosistémicos, Davivienda entiende que las finanzas verdes no son un valor agregado: son el corazón de una economía verdaderamente resiliente.