• Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
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Política - Toma de posesión

Bukele apela a la emotividad en su primer discurso: “Tenemos un gobierno del pueblo para el pueblo”

Los 24 minutos de discurso del mandatario fueron en el mismo camino, es decir, habló generalidades sin revelar siquiera las estrategias que su equipo de trabajo implementará. 

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Bukele apela a la emotividad en su primer discurso: “Tenemos un gobierno del pueblo para el pueblo”

Luego de recibir la banda presidencial llegó el momento de la primera aparición pública de Nayib Bukele, y su primer discurso a la población, luego de la celebración de su victoria el pasado tres de febrero. A cuatro meses de ese momento, sus palabras estuvieron centradas en ideas generales que invitan a la emotividad.  

Sus primeras declaraciones evocan el nacionalismo, es decir, sentirse orgulloso de su identidad acompañado de las ganas de salir delante.

Acto seguido, recordó algunas palabras de aquel 3F al decir que estaba comprometido en garantizar el bienestar social de la población, pero sin dar mayores detalles.

Continuó poniendo puntos a su victoria y aseguró que al país y a la población le ha tocado “enfrentar hasta gobiernos corruptos”, frase que llamó la atención del presidente de la Asamblea Legislativa, Norman Quijano y del expresidente, Salvador Sánchez Cerén, y claro, la reacción a su favor del público.

Lanzó críticas

Aprovechó para hacer críticas. “Nuestro país es como un niño enfermo, nos toca ahora a todos cuidarlo, nos toca ahora a todos tomar un poco de medicina amarga, nos toca ahora a todos sufrir un poco, nos toca tener un poco de dolor, asumir la responsabilidad y todos como hermanos sacar adelante a ese niño que es nuestra familia, que es nuestro país El Salvador”, frase que generó incomodidades entre algunos exfuncionarios.

Bukele pidió unión, solidaridad y que cada salvadoreño asuma su compromiso y responsabilidad; acto seguido, hizo señas con las manos que pudieron despistar a más de alguno, pero todo terminó en aplausos al saberse que estaba haciendo lenguaje de señas. “El poder está en cada uno de nosotros”, expresó.

Recordó, una vez más, el pasado complicado que ha tenido el país con frases que sus opositores podrían catalogar como “críticas”, parafraseando promesas que todos los gobernantes hicieron a lo largo de su mandato y que al final no se completaron.

“¿Cuántas veces nos han dicho que vamos a tener un país mejor?”, cuestionó. El mismo presidente dio la respuesta. “Siempre han sido promesas rotas”, el público aplaudió.

Dijo que sacar adelante al país es posible si todos, población y gobernantes trabajan y se encomiendan a Dios para poder dejarle un buen país a las nuevas generaciones. Prometió que El Salvador sería el primero de Centroamérica, sin dar detalles de cómo o qué medidas se iban a implementar para llegar hasta ahí.

Historia personal

Una historia de un niño curioso y las respuestas de su padre le ocupó un par de minutos, ilustrando con detalles la vivencia y las enseñanzas. Dijo lo que algunos se imaginaron, el niño era él y el padre era Armando Bukele, nuevamente el público lo ovacionó. Bukele miró el cielo y recordó a su padre.

“Él me enseñó que la justicia no es justicia sino es igual para todos, él me ensenó que de nada sirve el dinero si hay gente que tiene hambre, me enseñó que un país debe trabajar por las personas más vulnerables, me enseñó cada todo lo que sé y la mejor forma de honrarlo será ser el mejor gobierno de la historia del país”, añadió.

Informó que desde el 3F se han estado buscando relaciones para el país, inversiones con el objetivo de salir adelante, exaltó que tendrá un gabinete paritario y que los elegidos del gabinete deberán trabajar para “que todos nos sintamos orgullosos”.

Continuó con palabras dirigidas a evocar el sentimiento, seguido de una petición para alzar la mano a los presentes para una juramentación, no sin antes volver a hablar de la “conquista” del tres de febrero. Los aplausos seguían llegando de parte de los presentes.

Los asistentes atendieron el llamado y repitieron, palabra a palabra y con la mano alzada, el juramento.

“Juramos trabajar todos para sacar a nuestro país adelante, juramos defender la conquista del tres de febrero, cambiar nuestro país contra todo enemigo, nadie se interpondrá entre Dios y su pueblo para cambiar El Salvador”, dijeron. Los aplausos llegaron nuevamente.

Los 24 minutos de discurso fueron en el mismo camino, generalidades dejando de lado estrategias específicas que se tomarán de parte de las autoridades entrantes, responsabilidad compartida.

Un discurso pensando en la población, aprovechando el caudal de votos del pasado tres de febrero y enfilando un par de críticas tanto al gobierno saliente como a los anteriores por dejar “enfermo” a El Salvador.

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