• Diario Digital | martes, 11 de agosto de 2020
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Política - SEMBLANZA

Un fenómeno político (caído en desgracia) llamado Tony Saca

Saca fue la tabla de salvación de ARENA que ya lucía desgastado luego de 3 gobiernos neoliberales que privatizaron cuanto pudieron. Los areneros lo subieron a los hombros y volvieron a ser un partido fuerte con él a la cabeza.

Expresidente Elias Antonio Saca  (2004-2009) arrestado por malversación de $246 millones (Foto: Marvin Recinos, AFP)
Expresidente Elias Antonio Saca (2004-2009) arrestado por malversación de $246 millones (Foto: Marvin Recinos, AFP)
Un fenómeno político (caído en desgracia) llamado Tony Saca

A los 39 años, Elías Antonio Saca se convirtió en 2004, en el segundo presidente más joven en la historia de El Salvador (el primero había sido su antecesor Francisco Flores, también a los 39).

Saca, quien no había participado en la política partidaria, se convirtió en un fenómeno político y arrasó en las urnas bajo la bandera de Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, contra su contendiente más cercano Schafik Jorge Handal, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN. La diferencia entre ambos candidatos fue de medio millón de votos.

Elías Antonio Saca González nació el 9 de marzo de 1965 en Usulután, en el seno de una familia de comerciantes. Su abuelo, Jorge Saca Hasbún, había llegado de Palestina a El Salvador desde muy joven y se radicó en Usulután.

A los 14 años, cuando apenas cursaba octavo grado en el Instituto Cervantes, Elías Antonio comenzó a trabajar en Radio La Vanguardia, en la capital salvadoreña, y ahí descubrió su pasión por la radio.

El bachillerato lo cursó en el colegio Cristóbal Colón y trabajó en esos años en Circuito YSR y de ahí en adelante no dejaría el mundo de la radio. Después de un tiempo dio el salto a la televisión donde narró deportes.

Fue en 1987, a los 22 años, cuando fundó Radio América, y más tarde, en 1993, Radio Astral, la primera estación del grupo Samix.

Saca había cumplido “el sueño salvadoreño”, era profeta en su tierra, y ello era explotable en una campaña electoral: se podía ser exitoso en El Salvador, comenzando de cero, a base de trabajo duro y honrado.

Cuando fue llamado para competir por la presidencia de la República, había sido presidente de la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores (ASDER) en dos periodos, además de haber sido presidente del Comité Permanente de la Libertad de Expresión de la Asociación Internacional de Radio (AIR) y presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, ANEP en dos periodos consecutivos.

Estilo de gobierno

El candidato Tony Saca fue “la tabla de salvación” de ARENA, que venía de un desgaste ocasionado por las políticas neoliberales implementadas por Flores, quien tenía el plan de privatizar lo poco que quedaba al Estado: empresarios millonarios ligados al partido de derecha ya estaban listos con sus chequeras para comprar la Salud, Educación y Agua, pero el nuevo mandatario, en el transcurso de su gestión, les diría “no”.

El joven presidente tomó posesión el uno de junio de aquél año en medio de sonados aplausos de propios y foráneos, bajo promesas de gobernar para sectores históricamente marginados. Su discurso fue catalogado como de centro derecha, alejado de la postura tradicional de la oligarquía, y al nomás bajar del estrado donde juramentó, empezó a tomar el control del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además del de su partido al que antes no había pertenecido.

En su gobierno Saca implementó la “Red Solidaria” que consistió en otorgar un subsidio a las familias en situación de extrema pobreza, programa que heredaría el presidente Mauricio Funes, del FMLN.

En cuanto a la política exterior, mantuvo tropas salvadoreñas en Irak y se opuso a los gobiernos de izquierda de América Latina, especialmente de Cuba y Venezuela.

Llegó a ostentar un poder absoluto. Pero ese control no fue gratis, para ello necesitó llenar de fajos de billetes algunos insaciables bolsillos y es lo que trata ahora de demostrar el fiscal general Douglas Meléndez quien le sigue la pista a $246,000,000 manejados presuntamente por Saca y sus hombres de confianza. Esta es una cifra escandalosa, del presupuesto de la Nación, aunque cuadra con la llamada “partida secreta”.

Según se supo en 2010, la presidencia de Saca (2004-2009) recibió transferencias por $219,000,000 adicionales al presupuesto que la Asamblea le había aprobado. Antonio Saca siempre defendió que ese dinero se usó correctamente, según dictamen de la Corte de Cuentas de la República.

Aún con los primeros indicios de corrupción y los rumores que se fueron acrecentando en esta vía, Saca creyó que podía volver a la presidencia de la República, y esa ambición le costó la expulsión de ARENA.

De esta manera, aquellos aplausos se vinieron apagando, al grado que lo que hoy se escucha al mencionar su nombre es un abucheo.

El pasado 30 de octubre, en medio de la boda de uno de sus hijos, el cuatro presidente puesto por ARENA recibió una dura estocada por parte del fiscal general que ordenó su captura, la cual se ejecutó en plena boda de uno de sus hijos. Y junto a él fueron capturados dos de sus más cercanos colaboradores: Julio Rank y César Funes. Después se entregaría a la justicia el exsecretario privado Elmer Charlaix y, según Meléndez, faltan algunas capturas por ejecutar.

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