Estados Unidos

La NOAA advierte una intensificación histórica del fenómeno de El Niño en lo que queda de 2026

El fenómeno alcanzará su fase crítica con un 69% de probabilidad de ser el más fuerte en siete décadas. La anomalía térmica en el Pacífico amenaza con disparar las temperaturas globales y alterar el clima mundial.

Foto EST/Cortesía

El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) advirtió que El Niño de 2026 posee un 69% de probabilidad de convertirse en el evento más fuerte registrado desde 1950, superando los parámetros históricos. La escalada térmica en el Pacífico ecuatorial encendió las alarmas globales ante un fenómeno que amenaza con reconfigurar drásticamente los patrones meteorológicos planetarios durante el invierno.

Los últimos análisis oceanográficos del Climate Prediction Center confirman que las anomalías térmicas en la superficie del océano Pacífico central y oriental continúan expandiéndose de forma acelerada. La NOAA elevó por encima del 90% la certidumbre de que el fenómeno transite hacia una fase catalogada como “muy fuerte” entre los meses de octubre y diciembre.

Los modelos numéricos detallan registros que no solo archivan temperaturas superficiales superiores a los 2 grados Celsius por encima de la media, sino también pulsos de calor subsuperficiales que intensifican la inestabilidad atmosférica de manera crítica. Este comportamiento anómalo sitúa al ciclo actual en una categoría excepcional que rivaliza con los episodios más devastadores de la historia moderna, como los acaecidos en 1982-1983 y 1997-1998.

Repercusiones globales y alteración climática

La consolidación de este episodio extremo repercute de manera directa en la dinámica de la atmósfera global, modificando los vectores de humedad y la fuerza de la corriente en chorro. Entre las consecuencias inmediatas documentadas por los climatólogos figura la modulación de la temporada de huracanes, caracterizada por una notable supresión de ciclones en la cuenca del Atlántico debido al incremento de la cizalladura del viento, opuesta a una hiperactividad ciclónica en el Pacífico oriental.

Asimismo, la energía liberada por estas masas de agua cálida se sumará a la tendencia estructural del calentamiento global antropogénico. Organismos internacionales vinculados a la meteorología señalan que este acoplamiento eleva la probabilidad estadística de que el ciclo 2026-2027 impulse los registros de temperatura media anual hacia umbrales inéditos, incrementando los riesgos asociados a crisis alimentarias por sequías prolongadas en regiones vulnerables y precipitaciones torrenciales en el cono sur americano.