San Salvador

El Salvador evalúa la adopción de una semana de cuatro días laborales y tres de descanso

El Ministerio de Trabajo analiza implementar el modelo “cuatro-tres” para dinamizar la economía nacional. La propuesta busca equilibrar los derechos laborales y las necesidades operativas de sectores clave.

Foto EST/Imagen generada con IA

El ministro de Trabajo, Rolando Castro, anunció que El Salvador evalúa modificar su estructura laboral hacia un modelo de cuatro días de trabajo y tres de descanso. Según el funcionario, el mercado global ha cambiado drásticamente, por lo que el país debe adaptar su marco legal para evitar el aislamiento económico y responder a las transformaciones modernas de la producción.

El ministro detalló que la medida se enfoca principalmente en rubros cuya operatividad tecnológica y maquinaria pesada exigen un funcionamiento continuo de veinticuatro horas. El sector industrial, con especial énfasis en la industria textil, ha manifestado un fuerte interés en esta flexibilidad. Bajo este esquema, no se reducirían las horas semanales totales, sino que se redistribuirían en jornadas diarias más largas, lo que permitiría mantener la productividad sin afectar el rendimiento de las empresas.

Para que este sistema se convierta en una realidad en El Salvador, se requiere de manera indispensable una reforma integral al Código de Trabajo vigente. La aprobación de esta normativa legal no será una imposición del Órgano Ejecutivo; por el contrario, debe ser consensuada y avalada de forma unánime en el seno del Consejo Superior del Trabajo. Posteriormente, el proyecto de ley tendrá que ser remitido y aprobado por la Asamblea Legislativa para adquirir validez jurídica.

La propuesta presenta claras ventajas y desventajas. Entre los beneficios destaca la mejora en la conciliación de la vida laboral y familiar de los empleados, así como una potencial reducción en los tiempos y costos de transporte diario. No obstante, el principal desafío radica en el desgaste físico que supondría extender las jornadas diarias a diez u once horas, lo que podría repercutir negativamente en la salud ocupacional si no se regula de forma adecuada.

La toma de decisiones de esta reforma exige la participación activa de tres actores principales: el Gobierno, a través de las inspecciones de la cartera de Trabajo; las gremiales empresariales, encargadas de evaluar la viabilidad financiera; y las organizaciones sindicales, que velarán estrictamente por el resguardo de los derechos adquiridos y la salud de los trabajadores.