• Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 02:25

Servicios - POR SUBSIDIO DE $300

“Tengo dos hijas que darles de comer, se me acabó el dinero y no tengo nada que darles"

Todo era ilusión, hasta que el cierre de los Cenade llegó, la esperanza se transformó en desesperación y rabia. 
“Tengo dos hijas que darles de comer, se me acabó el dinero y no tengo nada que darles"

“Tengo dos hijas que darles de comer, se me acabó el dinero y no tengo nada que darles ya", lamentó uno de los cientos de salvadoreños que llegaron con la esperanza de recoger los $300 que prometió el gobierno de subsidio por la emergencia a raíz del coronavirus. 

Todo era ilusión, hasta que el anuncio del cierre de las sedes del Centro de Atención por Demanda (Cenade) llegó, la esperanza se transformó en desesperación y rabia. 

Mientras algunos instigaban a salir, protestar o, incluso, asaltar supermercados, otros recapacitaban: “No podemos tampoco robar a la misma gente”.

La desilusión era evidente, las protestas y la falta de indicaciones caldeaban los ánimos de muchos, algunos invadidos por la resignación. 

"Necesitamos respuesta, de todos modos ese dinero que se va a dar ahorita después lo van a cobrar de nuevo al pueblo", expresó otro ciudadano.

La queja común era que conocían personas que tenían ingresos fijos y habían salido favorecidos con el subsidio, mientras otros que viven de lo del día, no, a esos les tocó hacer una fila interminable y vivir de la incertidumbre si iban a obtener ese ingreso.

“Hay muchos que no podemos salir a trabajar porque somos vendedores informales", expuso uno de cientos que no fueron atendidos. 

A unos metros de la entrada del Cenade de San Salvador se escuchaba una plática entre dos mujeres: “Solo a la gente que tiene pisto les ha salido el bono de $300 y a la gente pobre nada”, se lamentaba una de ellas mientras veía con frustración que nadie les daba una respuesta. 

Todos ellos y muchos otros fueron parte de los miles de salvadoreños que querían saber si aplicaban al dinero ofrecido por el presidente Nayib Bukele, pero se fueron con las manos vacías después de que el mandatario ordenara el cierre para evitar aglomeraciones y posibles contagios del Covid-19.

En sus redes sociales, Bukele explicó que se habilitó número telefónico, 2565-5555, para realizar consultas y reclamos sobre el beneficio, con la intención de evitar lo que presenció el país entero: aglomeraciones de un lado y el coronavirus del otro. 

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