• Diario Digital | martes, 20 de agosto de 2019
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Sucesos -

La confesión de un asesino

"Yo no quería hacer eso, ya me había separado porque el 9 de diciembre ella fue a denunciarme a la Fiscalía General de República (FGR) a decir que yo le había violado a la niña y eran mentiras porque la niña salió bien".
La confesión de un asesino

Raúl Mauricio Campos González, de 42 años, está acusado de asesinar a su esposa, la mexicana Marta Elsa Deloya González, de 39. El hecho ocurrió el martes 16 de julio en unos terrenos ubicados en el Cantón El Rodeo, municipio de San Agustín en Usulután.

La hija de la mujer, una menor de 10 años, resultó herida al tratar de defender a su madre del ataque del sujeto quien con machete en mano las atacó. Debido a las heridas de gravedad que presentaba, fue llevada a un hospital de San Salvador donde su condición de salud es crítica.

González fue detenido por la Policía Nacional Civil (PNC) en las montañas de San Agustín, casi un día después de haber cometido el asesinato de su esposa.

Este es el relato del asesino: 

“Le quité la vida a mi esposa… es que ella me traicionó ocho veces, se me iba a dormir con un hombre en la noche y yo la perdonaba porque como soy evangélico, tengo dos iglesias en San Agustín.

“Yo dejé hace dos años el pastorado  —como ella me daba muchos problemas y en el ministerio me dijeron que no podía estar luchando de esa manera —y que sólo quedara acompañado con ella.

“Yo no quería hacer eso, ya me había separado porque el 9 de diciembre ella fue a denunciarme a la Fiscalía General de República (FGR) a decir que yo le había violado a la hija, y eran mentiras porque la niña salió bien.

“Después de eso, la Policía Nacional Civil (PNC) le colocó una orden de extinción y le hice una casa aparte  —entonces ya no podía ir a la iglesia que iba, ni yo a su casa— pero ella fue a botar eso y me dijo que le hiciera una champa aparte, cerca donde nosotros, como a una cuadra.

“Ella optó en irse para allí y después continuó yéndose a dormir con cierta persona... Yo estoy seguro de eso, pero la perdoné.

“Estos días tuvimos una discusión así poca… Es que yo tengo 19 años de estar en la obra y me valió el diablo… Dos iglesias he levantado en San Agustín.

“En la zona oriental yo anduve predicando desde el 2003 al 2009 (...) Yo tuve programas en la radio Pentecostal Bethel y lamento (...) No se ha perdido lo que hice, porque allí está la gente perseverando. Primeramente el señor... Dios algo va ser algo conmigo si no es que me matan adentro (cárcel).

“Ella se fue donde el muchacho hasta las 11:00 de la mañana y yo me fui a trabajar (...) Estaba en el frijolar cuando llegó a gritarme, y sólo porque me vio servilletas que andaba en una semilla de pipian, me dijo: ‘Tú tuviste una mujer aquí’ y yo le dije que no, que yo no ando en eso.

“Comenzó a insultarme y me pegó dos cachetadas... Yo no le hice nada todavía, entonces se corrió, agarró una piedra y de lejos me la aventó y pegó en el pecho... Allí ya no aguanté.

“Soy nativo de San Agustín y yo no voy a cerrar mi boca... Soy 100% de San Agustín... sigo siendo evangélico y si Dios permite me voy a morir y si no pues vamos a predicar la palabra adentro (cárcel)”.

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