• Diario Digital | lunes, 23 de mayo de 2022
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Sucesos - Familiares consternados

Hija de maestra de Metapán asesinada en Los Ángeles: No nos han dado ni el informe médico ni el acta de defunción. No nos han dado nada

"Pese a que no pasaba mucho tiempo con nosotros por su trabajo de maestra, era una buena madre. La recuerdo siempre trabajando en su mesa y yo le ayudaba a calificar los exámenes", recuerda la hija.

Maestra de Metapán
Hija de maestra de Metapán asesinada en Los Ángeles: No nos han dado ni el informe médico ni el acta de defunción. No nos han dado nada

Ni el acta de defunción, ni el informe médico y mucho menos una investigación de las autoridades estadounidenses, ese es el reclamo de los hijos de la maestra salvadoreña  Angélica Graciela Rodríguez, de 46 años de edad, quien murió en un fuego cruzado entre pandillas en Los Ángeles el pasado 3 de diciembre.

Ambos hijos de Rodríguez esperan pronto poder darle sepultura a su madre en el país que la vio nacer, sin embargo, aún hace falta mucho por hacer. Por ahora, les preocupa es que a sus familiares en Estados Unidos no han tenido el apoyo de las autoridades.

“No les han dado informe médico ni el acta de defunción. No les han dado nada", denunció a El Salvador Times Gabriela Rodríguez, la hija de la maestra, quien daba clase en un centro escolar de Metapán.

Por su parte, su hermano mayor, Carlos Rodríguez, dijo a este medio que se siente indignado porque el caso del asesinato de su madre no se ha investigado en Los Ángeles y cree que por ser salvadoreña y humilde no han realizado las respectivas pesquizas.

"Un tío que vive allá en Estados Unidos me dijo que los hispanos y los negros son tratados con racismo y cuando se dan este tipo de casos no hay nadie a quién demandar. Él me dijo que habían llamado para preguntar a las autoridades de seguridad, pero le manifestaron que no sabían nada de los hechores y que no se podían hacer responsables", contó el joven. 

Su indignación es también para con el Estado salvadoreño, pues considera que si ya conocieron el caso, aún no se han acercado a la familia y no le han dado la asesoría de cómo proceder para repatriar el cuerpo de su madre.

"Mi mamá no era ilegal, había llegado con visa de turista y estaba de vacaciones, pero si acá fuera asesinado un ciudadano estadounidense, hasta Interpol estuviera investigando", se quejó el hijo de la fallecida.

"Ella era todo lo que tenía y ahora prácticamente estoy sola"

A Gabriela le cambió la vida el pasado 3 de diciembre cuando recibió una llamada desde Estados Unidos para darle la noticia de que su madre había sido asesinada.

Ya han pasado siete días desde aquella llamada, pero para ella es como acabara de suceder. "Me siento mal, triste, con miedo, ella era todo lo que tenía y ahora prácticamente estoy sola. Era muy dependiente de mi madre", dijo la joven a El Salvador Times. 

La inesperada muerte de su madre ha dejado a su familia destrozada, sobre todo a los tres hijos que ahora quedan en la orfandad.

Gabriela tiene 23 años y estudia la carrera de licenciatura en enfermería, es la segunda de los tres hermanos. El menor tiene 16 años y por ahora quedará bajo sus cuidados. "Yo estaría a cargo de él, con la muerte de mi madre me cambió la vida completamente", sostuvo.

El mayor de todos se llama Carlos Rodríguez y tiene 32 años años. El joven ya formó su propia familia, sin embargo, siempre ha estado pendiente de su madre y sus hermanos. 

Gabriela recuerda que la maestra Rodríguez casi toda su vida estuvo sola, pues era madre soltera y además de eso toda su familia se había radicado en Estados Unidos y solo ella, junto a sus hijos, se habían quedado en El Salvador. 

Por esa razón, desde hacía cuatro años, cada Navidad se iba a visitar a su familia. Jamás se imaginó que el pasado 27 de noviembre sería su último viaje. "Mi mamá no era ilegal, había llegado con visa de turista y estaba de vacaciones", dijo Carlos a este medio. 

18 años de ser maestra

Ambos hijos contaron a este medio que Rodríguez fungió como maestra 18 años en el centro escolar Cantón San Miguel Ingenio, localizado en el municipio de Metapán en Santa Ana.

Su madre se graduó de licenciada en Matemáticas de La Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador (UES) en Santa Ana hace varios años y era apasionada para dar clase a sus alumnos. 

Por las mañanas, impartía clases a los alumnos de segundo grado del centro escolar, y por la tarde era profesora del tercer ciclo, mientras que los sábados les daba a estudiantes de bachillerato.

"Ella era muy querida y respetada por sus colegas maestros y alumnos. Era una mujer responsable que pese a estar sola, siempre luchó por sacarnos adelante", detalló la hija.

Recuerda que era una mujer muy trabajadora y le apasionaba lo que hacía, por eso sus alumnos la recuerdan con mucho cariño. 

"Pese a que no pasaba mucho tiempo con nosotros por su trabajo de maestra, era una buena madre. La recuerdo siempre trabajando en su mesa y yo le ayudaba a calificar los exámenes", comenta Gabriela entre lágrimas.

La despedida antes de viajar a los Ángeles

En medio del dolor, Gabriela recuerda la última vez que vio a su madre y en medio de la tragedia descifra que tiene una suerte de despedida, de quizá un augurio de la maestra que se adelantaba lo que estaba por ocurrir. 

Dice haber visto a su madre muy emocionada de viajar, pues esta era la cuarta ocasión en que sus hermanos habían hecho la colecta para comprarle el boleto en línea y llevársela para las fiestas. 

Rodríguez tenía que salir de madrugada desde Santa Ana para llegar temprano al aeropuerto, por lo que en medio de las penumbras logró despedirse de los dos hijos que aún viven con ella. 

"Iba a irse a las 3:00 de la madrugada y tenía cuatro billetes de $2 dólares y me dijo de que me quedaran de recuerdo", expresa casi llorando. La creencia popular atribuye a que debido a que son muy escasos pueden incluso convertirse en amuleto de la suerte pues no suelen circular mucho en el mercado. 

Sostiene que ella no fue a despedirla al Aeropuerto Internacional debido a que ese día tenía prácticas en su carrera universitaria.

Rodríguez tenía apenas seis días de haber llegado cuando un infortunada salida con una prima le costó la vida. Ambas iban en un vehículo y llegaron a la intersección de las calles 88 y Broadway, en el violento Sur de Los Ángeles. Escucharon un ruido extraño en una de las llantas y se detuvieron para ver qué pasaba. 

Al bajar del vehículo, ambas quedaron atrapadas en un fuego cruzado de pandilleros en la zona, explicó la Policía. Ella murió en el lugar y su prima fue llevada al hospital con heridas de bala. 

Desde que recibieron la terrible noticia, su familia inició una campaña e recolección de fondos para realizar la repatriación del cuerpo, el cual tendría que ser transportado en un vuelo comercial y cuyo costo oscila entre  $10,000 y los $15,000. 

A las personas que estén interesada en donar lo pueden hacer a la cuenta # 03170437 del Banco Scotiabank, así como a la siguiente página de donaciones https://www.gofundme.com/support-a-dedicated-teacher-who-was-killed?teamInvite=09TKbAfWDMBMWV0Ydio7eGAKIJxzc88e0jMnmUs5n9hjEjJruXdwXqL9Fgp5UTaq

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