• Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
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Sucesos - Crónica

Entre lágrimas se despidieron los hermanos Mixco Sol luego de conocer el fallo del caso por lavado de dinero

Ambos están siendo vinculados en el caso Destape a la Corrupción por presuntamente haber contribuido a lavar el dinero que el expresidente Saca malversó de Casa Presidencial. 

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Ana Ligia Mixco Sol de Saca en la lectura de resolución de la audiencia en el caso en su contra por lavado de dinero.
Entre lágrimas se despidieron los hermanos Mixco Sol luego de conocer el fallo del caso por lavado de dinero

Ana Ligia Mixco Sol de Saca y Óscar Edgardo Mixco Sol enfrentaron esta semana la audiencia inicial en el caso de lavado de dinero que vinculan a unas 16 personas cercanas a la gestión del expresidente Tony Saca. Este miércoles, conocieron el fallo: él irá a prisión, ella irá a casa, pero bajo una fianza de $250,000.

La lectura de resolución inició tarde. Estaba programada para las 10 de la mañana y alrededor de las 11:25 salió la jueza para iniciar su exposición. 

Sin embargo, Óscar Mixco junto a los otros ocho implicados estaban desde las 10 de la mañana en la sala 5-A del recinto judicial. A los pocos minutos, su hermana también llegó.

Una avalancha de periodistas intentaban tener la mejor imagen. Ni él ni su hermana quisieron dar declaraciones a la prensa. A penas un: “tenemos fe en Dios”, esbozó el contador personal del Grupo Samix.

La ex primera dama visiblemente desmejorada se sentó frente al estrado. Atrás quedaron los tiempos de su sonrisa amplia y amabilidad con la prensa. Esta vez, se limitó a decir un “gracias” y mostrar un inexpresivo rostro.

Esta Ana Ligia no es la misma que en el pasado se codeó muy de cerca con los reyes de España o con artistas de la farándula. 

Aunque mantiene su traje elegante, su talante, su rostro, su cabello, su expresión es de una mujer inquieta. No es para menos, desde hace más de tres meses su esposo ha estado detenido por peculado y enriquecimiento ilícito y ahora el caso la ha salpicado a ella y a su hermano.

Ana Ligia estaba lejos de su hermano dentro de la sala, pero antes de la llegada de la jueza cada tanto lo volvía a ver o agitaba su mano para saludarlo. Él no podía, estaba esposado junto a otro acusados. Minutos antes del ingreso de la jueza le quitaron las esposas y se le vio el alivio en la mirada.
 

cuñado de saca

Luego de casi una hora del desarrollo de la lectura, la jueza preparaba el terreno para dar su fallo, leyó un artículo del Código Penal y del Procesal Penal, donde exponía los delitos a los que no se les puede decretar medidas sustitutivas, entre ellos el de lavado de dinero. A Óscar le cayó como balde de agua fría, solo alcanzó a mover su cabeza en negativa ante imaginarse lo que seguiría.

Después, la jueza confirmó lo que muchos sospechaban. Le decretó detención a nueve de los imputados entre los que estaban Óscar Mixco. A su hermana, le dictó medidas sustitutivas; es decir, que no puede cambiar de domicilio, no puede salir del país y debe asistir a firmar cada tanto al juzgado, pero todo esto pasa por pagar una fianza por $250,000 en los próximos cinco días.

Lo que más temían había sucedido. Una media hora después, se daba por finalizada la lectura. Ana Ligia podía salir caminando por su propio pie hacia su casa. Su hermano no, por lo que debían despedirse ahí, en ese mismo lugar donde minutos antes les habían dicho que existían claros indicios de que habían cometido lavado de dinero durante la administración Saca.

Óscar aún tenía sus manos libres, por lo que Ana Ligia se abalanzó a él para abrazarlo y lloraron juntos, como hermanos, como familia. Él la abrazo lo suficientemente fuerte para que los presentes también se conmovieran.

No hubo más tiempo. Ana Ligia salió junto a su defensor y bajó por el ascensor como cualquier visitante del centro judicial. Su hermano no. Él bajó esposado, junto a los otros siete imputados por las gradas de emergencia, como lo hacen todos los procesados a diario en el centro judicial.

Las acusaciones surgen de las investigaciones de la Fiscalía, quien deberá comprobar ante el tribunal si son ciertas o no. Por el momento, los acusados son inocentes de acuerdo al derecho que les confiere la Constitución llamado presunción de inocencia, que indica que nadie es culpable hasta que es vencido en juicio.

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