• Diario Digital | viernes, 21 de junio de 2024
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Sucesos - Poca investigación

Estudiante de la Universidad Don Bosco cumple un año desaparecida y su caso se encuentra sin fiscal

Las autoridades sospechan que la visita de la joven a la casa de una de sus abuelas podrían haber provocado su desaparición a manos de pandilleros.

Mirella
Mirella Astrid Orellana Durán, de 21 años, estudiante de la Universidad Don Bosco, desaparecida hace un año
Estudiante de la Universidad Don Bosco cumple un año desaparecida y su caso se encuentra sin fiscal

A un año de la desaparición de una joven universitaria, la familia sigue sin tener novedades de su paradero, la Policía sospecha que el caso se trata de un rapto pero la situación se complica ya que actualmente no hay un fiscal encargado de la investigación.

El 20 de enero de 2018, Mirella Astrid Orellana Durán, de 21 años de edad, salió de su casa rumbo a un centro comercial de Soyapango en el que supuestamente se iba a ver con su novio y ya no regresó.

El padre de la joven estudiante de la Universidad Don Bosco conversó nuevamente con El Salvador Times y señaló que la principal hipótesis de las autoridades es que miembros de pandillas están detrás de la desaparición de su hija.

No obstante, el caso está detenido actualmente ya que en la Fiscalía General de la República no se ha asignado el reemplazo de la fiscal encargada.

El padre de Mirella reclama a las autoridades la incapacidad mostrada para dar con el paradero de su hija, esto pese a que se ha demostrado que se cuenta con tecnología con la que se han resuelto situaciones similares.

Hasta la fecha, las autoridades no han confirmado sobre capturas y según la familia, cada vez que consultan la única respuesta que reciben es que se sigue investigando.

El caso está sin fiscal asignado

A finales de octubre de 2018, la fiscal encargada de las diligencias fue ascendida a un nuevo cargo y el caso quedó acéfalo, algo que se mantiene hasta la fecha.

Ante esto, el investigador policial aseguró a la familia que le llamaría para avisarle sobre la asignación de un nuevo representante del ministerio público, algo que hasta la fecha no ha ocurrido.

La decepción de este padre de familia para con las instituciones públicas es tal que manifiesta de que: "estas personas son como una cortina de humo, sólo están en sus lugares de trabajo por devengar su salario".

Pese a las adversidades, el progenitor, quien trabaja de motorista en una ruta del transporte colectivo, aseguró que no se dará por vencido y que pedirá permiso en su trabajo para buscar ayuda en otras instituciones.

Las visitas a la casa de la abuela

De la poca información que la familia ha recibido, las autoridades han identificado que la joven visitaba la casa de su abuela en una colonia en donde  delinque una pandilla contraria a la que acecha la zona en la que vivía ella.

Investigadores policiales revisaron la computadora de la joven pero no encontraron ninguna información que sirviera para la investigación.

Además, la joven dejó en su casa el celular ya que siempre alegaba que viajaba en el transporte colectivo y temía que se lo pudieran robar. El dispositivo también fue revisado y no se encontró información que sirviera.

No obstante, el día en que desapareció, portaba un celular de menor gama, el cual nunca contestó.

Consecuencias de la desaparición de hija

La desaparición de Orellana le ha cambiado radicalmente la vida a su familia, especialmente a su madre quien sufre de constantes dolores de cabeza y un temor que le pase algo a su hija menor.

A finales de noviembre del 2018, la mujer acudió a la vigilia de una iglesia evangélica en la que un pastor le aseguró haber tenido una visión en la que aparecía su hija en cautiverio en una casa de Cojutepeque y que en la pared miraba unos números.

En tanto, el hombre aseguró que "soñé tres veces que mi hija está viva, en uno de esos sueños la he visto que ha regresado a la casa cargando en sus brazos a un bebé".

Respecto a su otra hija, los exesposos han tenido un acercamiento con ella para conocer quienes son sus compañeros de clases y evitar que se repita el caso de Mirella.

La familia ha comenzado a informarse de los pasos a seguir para pedir asilo a un país de Europa. "Ya me dio temor de estar en el país, por la misma situación de los pandilleros y porque mi otra hija menor de 16 años puede correr peligro", sostuvo el padre.

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