• Diario Digital | jueves, 08 de diciembre de 2022
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Sucesos - Luto en la PNC

Sargento asesinado al regresar de un culto junto a su familia "se confió" que por ser cristiano los pandilleros no lo iban a atacar

Después de salir del culto, el sargento junto a su familia y otros cristianos iban en el sector caminando, cuando sujetos armados les salieron al paso y se dirigieron a De La Cruz, a quien le realizaron múltiples disparos en varias partes del cuerpo.

Sargento de La Cruz
Sargento Juan José de la Cruz Escobar, de 47 años de edad, asesinado en Tacuba, el lunes por la noche.
Sargento asesinado al regresar de un culto junto a su familia "se confió" que por ser cristiano los pandilleros no lo iban a atacar

La noche del 29 de abril el sargento de la Policía Nacional Civil (PNC) Juan José de la Cruz Escobar, aprovechó para ir junto a su familia al culto en la iglesia evangélica a la que asisten regularmente. Nunca su imaginó que haber estado yendo regularmente y sin su arma de equipo le costaría la vida, pues se sentía confiado de que los pandilleros no lo iban a atacar. 

Una fuente policial consultada aseguró que De la Cruz Escobar,  47 años de edad y con ONI 0026, gozaba de sus vacaciones anuales y a raíz de eso estaba yendo todas las noches a los cultos de la iglesia evangélica ubicada en la calle al Jícaro en el municipio de Tacuba, Ahuachapán. 

Dicha iglesia está ubicada como a dos kilómetros de distancia de donde el sargento residía, por lo que caminaba a pie por ese sector con su familia y sin su arma de equipo. Debido a lo geográfico del lugar, tenía que bajar una hondonada para llegar hasta el templo religioso.

"El ataque iba dirigido a él, todos los días caminaba por el lugar y por ser cristiano creía que no le iba a pasar nada. Se confió", aseguró una fuente policial consultada.

A criterio de quienes lo conocieron esa autoconfianza fue su error, el hecho de creer que por asistir a una iglesia evangélica y ser cristiano no podía ser atacado por los delincuentes. Un error que le costó la vida, pues incluso no tomó en cuenta las medidas de seguridad respectivas, como andar disponible su arma de equipo.  

Los 15 balazos que lo mataron

De la Cruz Escobar asistió junto a su familia la noche del lunes a oír la palabra de Dios a su iglesia. En el templo, esa noche fue bastante especial para todos los feligreses que asistieron, pues se habían congregado varios religiosos de otras iglesias evangélicas de la zona.

El sargento junto a su familia salieron fortalecidos de aquella actividad religiosa, sin imaginarse que en medio de aquellos caminos polvorientos De la Cruz encontraría la muerte. 

Salieron junto a otros cristianos. Eran las 9:00 de la noche cuando transitaban a pie por el caserío Las Palmeras, cantón San Juan de Tacuba, cuando varios sujetos armados les salieron al paso y se dirigieron a De La Cruz, a quien le realizaron múltiples disparos en varias partes del cuerpo.

Se presume que fueron 15 balazos los que le asestaron, aunque eso lo va a determinar específicamente el laboratorio científico de la PNC. 

"Lo que sí se encontró en el lugar varios casquillos no percutados (disparados) que se supone se les cayeron a los criminales después de haber asesinado al sargento", explicó la fuente policial consultada.

A la familia y los religiosos que iban junto a él no les hicieron nada, ya que el ataque iba precisamente dirigido hacia el sargento por ser parte de la corporación policial.

25 años de servicios a la Policía

La misma fuente consultada detalló que el sargento De la Cruz tenía 25 años de prestar su servicios a la Policía, además ya contaba con cinco de ser jefe del puesto ubicado en Las Chinamas.

Fue prácticamente uno de los fundadores de la institución que fue creada luego de firmarse los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992.

Uno de sus compañeros sostuvo que era un buen jefe, se llevaba bien con todo el personal y asegura que nunca recibió una amenaza a muerte o que tuviera alguna enemistad, por lo que cree que fue asesinado por el hecho de pertenecer a la Policía.

"Tenía muchos valores y principios como era cristiano. Salía al terreno a trabajar con los agentes. Algunas veces que salíamos a patrullar si observaba a un anciano que no podía cruzar una calle, él lo agarraba del brazo y le ayudaba", sostuvo el compañero de trabajo del sargento asesinado.

El compañero de trabajo del sargento asegura que pese a que sí hay luto en la corporación no se amilana su fortaleza y su confianza en la institución. "La moral está en alto, desde que uno entra a la Policía, hay un juramento que se hace independiente de lo que suceda. El miedo no existe en nosotros", señaló.

Asimismo, dijo que aunque existen impulsos de frenar de propia cuenta a los criminales sostiene que son respetuosos de la ley. "Aunque uno quisiera hacer algo contra ellos (pandilleros), se tiene que apegar a las leyes, pese a que ellos si están dispuestos a morir; pero la ley ya está estipulada y no podemos tomar justicia por nuestras propias manos", detalló.

En lo que va del año, se contabilizan 17 policías asesinados, de los cuales 13 se encontraban de licencia y cuatro estaban de servicio.

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