• Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
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Sucesos - Relato

Cabo asesinado en San Vicente sirvió de escudo a su hijo de cuatro años para salvarlo de las balas

El policía viajaba con su hijo en una motocicleta cuando los criminales dispararon. Abrazó a su hijo y recibió varios tiros por la espalda; el niño está a salvo.

Policía asesinado en San Vicente
El cabo fue asesinado cuando iba con su hijo de cuatro años, quien se salvó del ataque.
Cabo asesinado en San Vicente sirvió de escudo a su hijo de cuatro años para salvarlo de las balas

El cabo José Santos Castellanos logró efectuar un último acto heroico al momento de su muerte. Sirvió de escudo humano para proteger a su hijo de cuatro años del paso implacable de las balas. Como resultado, fue él quien recibió los disparos por la espalda, esos mismos que le causaron la muerte inmediata.

Castellanos fue atacado el miércoles al mediodía por criminales de la Mara Salvatrucha cuando circulaba junto a su hijo en una motocicleta por la calle principal de la lotificación San Antonio, en San Vicente.

El policía, de 46 años, tenía más de dos décadas de servicio en la Corporación. Una agente que fue su compañera de trabajo recordó que "era calmado, tranquilo. No merecía morir así, ya que era buena persona".

Actualmente estaba destacado en el 911 de San Vicente. Deja en la orfandad cuatro hijos, dos que procreó con su actual esposa y otros dos de una relación anterior.

El fatídico miércoles en la lotificación

Era miércoles, día de licencia para José Santos, por lo que aprovechó para ir en su motocicleta a realizar una transacción a un banco cercano. Lo que desconocía es que estaba siendo "posteado" (vigilado) por dos pandilleros de la MS quienes sigilosamente lo observaban desde una desvencijada champa de lámina que sirve para colocar ventas o simplemente para resguardarse del sol.

El reloj marcaba las 11:30 de la mañana, cuando José ya había salido del banco y se dirigía a su casa junto a su pequeño hijo; el menor iba al frente, sujetándose del timón.

Antes de llegar pasaron por la champa y en la improvisada banca de madera que se encuentra en el lugar estaban los dos delincuentes midiendo el momento justo para atacar.

"Recibió los primeros impactos de bala en la espalda y para proteger a su hijo lo abrazó. Sirvió de escudo para que las balas no alcanzaran a su hijo", afirmó un miembro de la Policía que conoció el caso. José Santos no tuvo tiempo de reaccionar con su arma de equipo.

En ese último instante de vida, a José le afloró el instinto paternal. Hizo lo que un padre debía hacer, proteger a su hijo.

Al caer al suelo, los antisociales corrieron y llegaron ante el indefenso hombre para asestarle varios tiros más en la cabeza. Fueron 16 balazos en total. Y huyeron.

"El niño se levantó y vio la escena de su padre muerto. Empezó a llorar y a gritar 'papi, papi, papi'", relató un testigo a los policías que atendieron la emergencia.

Cerca de la moto quedó un pequeño bolsón que llevaba a sus espaldas.

Frente al cuerpo, en la misma banca de madera donde sus verdugos lo esperaron, se sentó su hijo, el pequeño de cuatro años que se salvó de las balas de los criminales gracias al heroísmo de su padre.

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