• Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
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Sucesos - TRAGEDIA

Wilmer, el joven amante de los caminos de Dios a quien el mar arrebató su sueño de convertirse en neurocirujano

El estudiante de medicina creció en una familia que le enseñó los caminos de Dios, sus amigos siempre lo recordarán como un joven ejemplar que se sacrificaba por cumplir sus sueños profesionales en el medicina.
Wilmer, el joven amante de los caminos de Dios a quien el mar arrebató su sueño de convertirse en neurocirujano

Familiares y amigos de Wilmer Alexander Luna, el joven estudiante de sexto año de medicina de la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) que murió ahogado en la playa San Diego, en La Libertad, lo velaron por segundo día consecutivo y se preparan para el momento más duro, su entierro.

Wilmer creció en una familia devota de Dios que le inculcó, desde que era niño, valores religiosos; amigos del joven han dicho que desde pequeño sus padres lo llevaron a iglesias de las Asambleas de Dios.

El joven es descrito por sus allegados como una gran persona, un poco reservado en ocasiones, pero siempre alegre con sus seres queridos. La familia agregó que era hijo, estudiante y amigo ejemplar.

Al igual que sus parientes, Wilmer soñaba con el día en que se graduaría de la carrera de medicina, en la que con mucho esfuerzo y sacrificio había alcanzado su sexto año en la UNASA.

“Un sacrifico grande que habían llevado los papás del Wilmer, y él, desde hace varios años; pero el mar le arrebató su sueño, él quería ser neurocirujano”, comentó uno de sus amigos.

Añadió que “era un joven super centrado en los caminos de Dios, era un poco apartado, pero super contento y super amistoso”.

“Te extrañaré mi querido amigo, por siempre vivirás en mi corazón; desde ahora estarás con nuestra amiga Ivania al lado de nuestro Dios, él ya necesitaba otro ángel más en el cielo. Los extrañaré, pero como dicen no se muere quien se va, sino quien se olvida”, escribió una de sus amigas en Facebook.

Un viaje de la iglesia que terminó en tragedia

Desde tempranas horas del lunes cinco de agosto, el joven había llegado a la playa San Diego, a la zona conocida como Ticuisiapa con miembros de la iglesia de las Asambleas de Dios a un retiro espiritual.

Varios jóvenes, incluido Wilmer y su hermano menor, estaban en la playa cuando una corriente marina los arrastró, todos lograron reponerse y lograron caminar hasta ponerse a salvo, menos Wilmer que había sido arrastrado mar adentro.

El estudiante de medicina gritaba por ayuda, el resto de personas que participaron del retiro intentaron alcanzarlo por sus propios medios, pero no lo lograron y optaron por advertir a los socorristas de lo ocurrido.

Sin embargo, el mar ya había arrastrado muy lejos al joven, eso dio lugar a que guardavidas coordinaran una búsqueda junto a otras instituciones.

Con el paso de las horas las esperanzas de encontrarlo con vida se redujeron.

Fue hasta que se cumplieron 48 horas de sucedida la tragedia, el cuerpo sin vida del joven fue localizado por un equipo de la Fuerza Naval a 1.5 millas náuticas de la costa (un poco más de 2.7 kilómetros).

Luego de los respectivos procedimientos, las autoridades entregaron el cuerpo a la familia que optó por realizar la vela el miércoles y jueves por la noche en la casa San Vicente de Coatepeque, de Santa Ana.

El último adiós está programado para este viernes 9 de agosto.

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