• Diario Digital | martes, 29 de noviembre de 2022
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El aborto y el machista que hablaba de “feminazis” 

El aborto y el machista que hablaba de “feminazis” 

Un día cualquiera de aquellos que uno no quiere acordase mucho tuve una conversación con un sujeto extremadamente de derecha. El hombre me dijo que él apoyaba el aborto. Le pregunté la razón y me respondió que la mayoría de mujeres que querían abortar eran comunistas y feminazis- palabra despectiva usada contra las feministas radicales-, así que era mejor que no tuvieran hijos pues no serían buenas madres.  Me argumentó - al preguntarle sobre el término “feminazi” - que los nazis usaban el aborto como un método de perfeccionamiento de asesinatos masivos de bebes judíos y gitanos y para experimentos, Para él era  igual al aborto en estos tiempos.  “Solo que lo adornaban con palabras bonitas y de falsos derechos humanos”,  me dijo. Así que el término no le parecía ofensivo en absoluto. “Para las  feminazis  los que no están de acuerdo con ellas son  de extrema derecha o fascistas ¡Qué aborten si quieren!”. De ahí me interrogó que cuándo había visto a mujeres violadas o en peligro de muerte por un embarazo en las famosas marchas donde gritan por “el derecho de matar bebes”,  concluyó y tomó otra cerveza en un bar en la ciudad de Puno en Perú.  Terminé cansado y aburrido de la charla, pero cuando se viaja solo por las fronteras entre Perú y Bolivia se conoce gente de todo tipo y no es bueno debatir con desconocidos en un hostal. 

El tema del aborto

Cuando se escucha del aborto, se relaciona inmediatamente al tema del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. Una visión de propiedad privada sobre ella misma. El aborto es la salida más fácil para muchas mujeres que piensan que tienen derecho sobre la vida y la muerte de un hijo en su vientre. 

Los argumentos pueden ser aceptables al analizarse desde el enfoque de ciertas características como realizarlo cuando peligra la vida de la madre y temas de violación. La cuestión es que este fenómeno debe ser visto como una necesidad extrema en estos casos. 

Es imprudente e irresponsable el argumento  de definir la necesidad de realizarse un aborto, simplemente, por un embarazo no deseado por la falta de educación sexual o la pérdida de control en nuestra naturaleza sexual, que impulsa a tener relaciones de una forma promiscua y sin condón.  

El enfoque del aborto me recuerda mucho los discursos extremadamente liberales donde se basa como la tenencia privada del cuerpo y se aísla del ente social entero. El aborto es una decisión que deja una huella traumática en las mujeres por años en su psiquis. Posiblemente algunas mujeres les moleste que un hombre toque este tema, pero ellas tienen un derecho y un deber, si queda embarazada por razones de irresponsabilidad sexual  y piensan en el aborto como la salida fácil, es nada más que un arma para no afrontar la responsabilidad de la relación sexual. 

La mejor forma de evitar el aborto es la educación sexual desde los primeros años de la adolescencia. La esterilización cuando es de mutuo acuerdo con la pareja, el uso de métodos anticonceptivos y el uso del condón. Hay varias formas de tener una relación sexual segura, sin necesidad de tener el aborto como una opción a un embarazo no deseado. 

Esto no es un tema individualista personal, hay una relación con un hijo no-nato: No considero a una mujer que realiza un aborto como una pecadora o que será condenada a los avernos, sino como una persona que ha sufrido un proceso de masificación individualista por la falta de educación en el tema de los embarazos y las formas de evitarlos. 

Muchas mujeres consideran a los hijos cargas. Que se convertirán en un estancamiento para alcanzar sus metas privadas e individualistas. Un reflejo egoísta el cual posiblemente no han analizado con mayor profundidad. También aquellas que defienden el aborto marginan a los padres de esa decisión. Un hombre tiene todo el derecho de decidir sobre el futuro de un hijo no nato.  Estamos hablando de los grupos feministas radicales que se pintan el vientre con eslóganes de intolerancia contras aquellos que no apoyan el aborto, convirtiéndose en un punto de más intolerancia hacia las ideas de otros. 

Existen varias formas de ser madres y evitar cargar con un daño en el inconsciente provocado por un aborto. La adopción es una excelente respuesta para darle a un hijo un hogar junto a familias deseosas de formar un núcleo social primario. 

Una sociedad como la actual donde la maternidad es vista como un problema y la solución es el proceso de un aborto, está cayendo en una respuesta deshumanizante y poco creativa. Es aquí, donde el un estado humanista, debe regular y controlar está práctica de la forma más racional y no en base a eslóganes propagandísticos de sectores extremistas. 

Una sociedad democrática evolutiva tiene que abordar este tema dando satisfacción a las necesidades de las mujeres en su entorno social. Ofreciendo mayores oportunidades de desarrollo humanista para fomentar la creación de familias en realidades donde ellas sientan que sus hijos van a crecer para avanzar como ciudadanos con un mañana digno. De esa forma, se quita la bandera de argumentos sobre que traer a un niño a este miserable planeta no vale la pena. 

Tener políticas públicas modernas y sin tapujos sobre la educación sexual impuestos por la doble moral de algunos sectores de algunas iglesias que en vez de ayudar inciden en más abortos por el efecto de la psicología inversa por su enfoque sórdido de la sexualidad.

Las mujeres tienen los mismo derechos y deberes que los hombres, si el padre es un irresponsable el sistema judicial debe de suministrar todas las herramientas para poner un castigo ejemplar a muchos que piensan que tener un hijo es una medalla para después abandonar a sus parejas, dejándolas al borde de cometer el grave error del aborto.