• Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
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Carta URGENTE de Navidad a los líderes políticos salvadoreños

Señor Presidente Nayib Bukele, Damas y Caballeros de la Asamblea Legislativa, apelo a su formación ilustrada, su respeto al sentido y bien común, así como su respeto a la ciencia, para que a la brevedad posible hagan efectivas las disposiciones contenidas en el artículo 29 de nuestra Constitución política con el fin de controlar la actual ola explosiva de la pandemia de COVID19 en El Salvador,
Carta URGENTE de Navidad a los líderes políticos salvadoreños

Honorables y probos líderes de la política salvadoreña El Salvador:

Señor Presidente Nayib Bukele, Señor Mario Ponce, Señor Ministro de Salud, Doctor Francisco Alabí, Compañero Oscar Ortíz, Señores Mario Ponce, Xavier Zablah, Erick Salguero, Carlos Reyes, Rogelio Canales, Ernesto Mushondt, Mario Durán; Señoras y Señores Sulen Ayala, Carla Ortíz, Aída Betancourt, Mirella Wollants, Señora Bertha Deleón, Leonor Selva, Johnny Wright Sol, Andy Failer, Erick Iván Ortíz, Felissa Cristales, Guillermo Gallegos; Compañeras y Compañeros Nidia Díaz, Karina Sosa, Cristina Cornejo, , Dina Argueta, Anabel Belloso, Carlos Ruíz, Miguel Pereira, Fidel Fuentes, Jorge Handal, Yanci Urbina, Damián Alegría, Manuel Flores. (Utilizo el apelativo “señora”, pues desconozco el estado civil de la mayoría de sus personas, pero mi comunicación, a pesar de la posible extravagancia de mis ideas, es respetuosa respecto a cada persona que aquí menciono).

Antes que nada, espero que cada una y uno de ustedes se encuentre gozando de buena salud y plenitud personal, y extiendo este deseo a sus familiares y seres queridos.

Me dirijo a ustedes, pues reconozco en sus personas a los legítimos líderes constitucionales y políticos de la República, independientemente de sus filiaciones, simpatías, experiencias y formaciones políticas. (Dado que desconozco el estatus civil de ustedes, pero mi intención en esta misiva es el del debido respeto a todas las personas a quienes dirijo estas líneas).

El propósito de esta misiva —una vez más, urgente— es llamar su atención —en mi calidad de ciudadano, y los derechos que esta categoría me confiere la Constitución de la República de El Salvador en su artículo 1— sobre el asunto más importante —crítico— de la realidad que los salvadoreños vivimos desde hace más de nueve meses: la pandemia de COVID19. Una realidad nacional y mundial. A este respecto se está configurando una nueva tragedia social: un nuevo estallido epidemiológico de COVID19, debido a la falta de liderazgo histórico de las direcciones de todos los partidos políticos —todos: Nuevas Ideas, Gana, FMLN, Arena, PCN, PDC, CD, Nuestro Tiempo—. La actual crisis histórica, la peor desde que concluyó la Guerra Civil, y una que desnuda otras crisis endémicas en nuestro país —lastres que en pleno siglo XXI cargamos desde hace más de doscientos años—: la injusticia social, la violencia social y el machismo feminicida, la corrupción; etc.

En cuanto a la dimensión estrictamente epidemiológica de esta crisis de crisis, existe un criterio científico para evitar el contagio pandémico de la COVID19. Ese criterio científico es el distanciamiento físico (no el "distanciamiento social", como lamentablemente lo han denominado cretinos).

Bajo la ideología dominante de El Salvador —la ideología capitalista neoliberal— la "fórmula mágica" para "impedir" el avance de la pandemia es la consigna de: "Sálvese quien pueda". A su vez, el sector trasnochado de la izquierda salvadoreña utiliza de manera panfletaria la consigna de: "Solo el pueblo salva al pueblo", misma que aprovechan, tomando ventaja hegemónica los grandes capitalistas transnacionales y nacionales; pues en la práctica esto significa que dado el peso de la pandemia para todos los trabajadores y empresarios, se aprovechan las fiestas navideñas (entre noviembre y la primera semana de enero) para "sacar las ventas” y costos de la peor temporada económica desde que concluimos la guerra. Lastimosamente, ante la falta de liderazgo y orientaciones dinámicas precisas más allá de bobos lugares comunes, estamos viendo frente a nosotros el nuevo estallido epidemiológico, la llamada “segunda ola”. En realidad, esta “segunda ola” inició en octubre, y se montó sobre la primera que nunca concluyó; es decir es una ola sobre otra ola que nunca concluyó. Y es lo que está ocurriendo en todo el mundo donde los estados neoliberales hicieron primar la economía sobre las personas humanas.

A pesar de lo crítico de la situación, miles de salvadoreños, y ante la falta del debido liderazgo por parte de los tres poderes del Estado, presa de su falsa consciencia, exponen sus vidas y las de sus seres queridos para salvar la vida de la economía. De esta manera, si bien tanto doña Flor la pupusera como don Javier el gran empresario “sacarán las ventas”, una vez infectados, don Javier tendrá diez veces más posibilidades de sobrevivir el contagio, y no solo respecto a doña Flor, sino que también respecto a don José el vendedor ambulante de bolígrafos, quien “se gana la vida” —o la pierde— subiéndose todos los días en autobuses atiborrados para “no ser una carga para el Estado y salvar la economía y el derecho a la libertad de movimiento” en tiempos de pandemia.

En una república auténticamente democrática, el objetivo —ético— de la política es el bienestar y la dignidad de la mayoría de sus ciudadanos y habitantes, y no el de grupos de intereses corporativos que se configuran como un paraestado bajo las formas ocultas de plutocracias. A casi doscientos años de nuestra independencia del imperio español, lamentablemente ésta, la plutocracia, continúa siendo la experiencia histórica de El Salvador, aun treinta años después de los Acuerdos de Chapultepec.

Hace unos días, el pasado 16 de diciembre, por tercera vez acerté 100 % en mi predicción —en mis redes sociales— del registro oficial de infectados por COVID19 en El Salvador: 273. La primera vez que lo hice fue el 1 de septiembre (84), y la segunda vez, el12 de septiembre (77). Mis "predicciones" no han sido ningún acto de magia. (Extrañamente he tenido sueños con números, pero en realidad ninguna predicción onírica. Mis estados oníricos solo son indicativos de un tipo de consciencia obsesiva). Mis "predicciones" se basan en un sistema empírico de análisis cuantitativo-cualitativo que diseñé los primeros meses de la pandemia, recordando mis años como estudiante de economía, sociología y antropología social; y el bachillerato en el colegio San Pablo (Colegio San Pueblo, como lo llamo). Por estas enseñanzas le estoy muy agradecido a este colegio y las universidades Matías Delgado, Francisco Gavidia, UCA, y York... Hoy, como Roberto Bolaño, soy alumno de la Universidad Desconocida...

Estoy seguro que, aunque el Ministerio de Salud no ha publicado aún las últimas cifras de infectados por COVID 19 en El Salvador, el día de hoy el índice de positividad es superior al 12 % (división del último número de infecciones registradas entre el número de pruebas tomadas hace cinco días antes. El índice promedio de incremento diario semanal hasta la última publicación de infecciones registradas, el 20 de diciembre, es de 3 %. una semana antes ese mismo índice era de 1 %.

Además del actual incremento casi exponencial de infecciones, preveo las próximas semanas la gran posibilidad de que puedan haber mini explosiones epidemiológicas en condominios multifamiliares y burgueses debido al tránsito de personas en pasillos y elevadores, a menos que en estos edificios las juntas directivas hayan diseñado protocoles estrictos de bioseguridad apropiados y efectivos.

Asimismo, debido al enorme poder político-económico-ideológico del capitalismo mundial y nacional insisto en que las consignas de "Solo el pueblo salva al pueblo" y "Sálvese quien pueda" solo beneficiarán al dios dinero ("salvaremos la economía), inmolando a 200 personas en diciembre, y quizás unas 900 entre enero y marzo.

Ante la actual crisis epidemiológica veo tres alternativas de control y mitigación:

1) Huelga general del pueblo salvadoreño, apelando a los profundos principios comunales del cristianismo primitivo —no deberíamos sacrificarnos por "salvar la economía", el "dios dinero". Creo que no ocurrirá, dada la fortaleza de la ideología hegemónica del capital.

2) Cuarentena dura y estricta por tres semanas en todo el territorio nacional. Creo que tampoco ocurrirá. Creo que las condiciones objetivas hacen prevalecer el programa de la ANEP sobre mi visión y valoración estratégica marxista.

3) Cuarentena estricta, dura, dinámica y focalizada en los municipios con índices de positividad entre 8 % y 10 % hasta que de manera comprobable y estable se reduzcan estos índices a 5 %. Sospecho que los índices altos de contagio están ocurriendo en las ciudades de Santa Ana, San Miguel, el Gran San Salvador, principalmente en Soyapango y Mejicanos; y quizás las ciudades fronterizas. Tampoco creo que ocurra.

Existe una otra alternativa de control epidemiológico:

Cerrar todos los establecimientos donde se formen conglomeraciones, tales como cervecerías, bares, cafés, restaurantes y discotecas y solo permitir el servicio de "llevar a casa" o "a domicilio"; prohibir conglomeraciones de más de 25 personas; e implementar un sistema de toque de queda después de las 10 de la noche.

Cualquiera de esas medidas debería de detenerse una vez el índice de positividad se reduzca a 7 %, y la actual dinámica de crecimiento casi exponencial se aplane una segunda vez. Un excelente ejemplo de cómo implementar cuarentenas focalizadas es el de la ciudad de Chalchuapa, donde el 13 de octubre hubo una explosión epidemiológica con un índice de positividad de 27 %, y una semana más tarde se redujo a 0 % gracias a una confinamiento local temporal estricto.

Por otra parte, cualquiera que haya terminado octavo grado sabe que es inevitable que la actual crisis epidemiológica no tenga y continúe acumulando consecuencias económicas negativas en la forma de dinámicas económicas recesivas, que incluso se podrían convertir en dinámicas económicas depresivas. Estas dinámicas, sin embargo, tanto a nivel nacional como regional, dependen muchísimo más de la situación estadounidense que de nuestro mercado interno. Afortunadamente, las remesas se han mantenido aun como el principal salvavidas del mercado interno. Aun así, sospecho que la economía se contraerá por lo menos 8 % de su PIB en 2020, y podría contraerse hasta en 10 % en 2021 si la economía estadounidense no se recupera en 6 meses. Creo que en la actual crisis de los Estados Unidos confluyen las crisis cíclicas del capitalismo en su centro imperial, así como la pandemia y la ignorancia y actitud anti científica e individualista de decenas de millones de estadounidenses, actitud que podría prolongar la crisis hasta por lo menos 8 meses más. Las cosas podrían empeorar si el virus mutara a una forma que las vacunas actualmente disponibles no puedan controlar.

De esta manera, más importante que la deuda que ni siquiera los robots nietos de nuestros tataranietos puedan pagar, lo fundamental en estos momentos es la protección de los habitantes del territorio nacional. Esa es la obligación central del Estado salvadoreño y no garantizar la salud del capital y de nuestro paraestado oligárquico. La Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) recomendó desde mayo pasado un estado de bienestar a partir de la emergencia epidemiológica; cito texto:

“Construir el Estado de bienestar y sistemas de protección social universal es clave para evitar otra década perdida. La crisis financiera internacional de 2008 mostró la importancia del gasto público social contracíclico y de las políticas sociales orientadas a moderar los efectos de la crisis en las economías reales y frenar el aumento del desempleo y la pobreza. En cambio, la crisis de la deuda de los años ochenta llevó a incrementos muy significativos de los niveles de pobreza. La región demoró 25 años en retornar a los niveles de pobreza previos a la crisis. Revisar estas experiencias es importante pues el aumento de la pobreza proyectado por la CEPAL para 2020 implica un retroceso de 13 años.”

A estos efectos, propongo que el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa promuevan un INGRESO BÁSICO UNIVERSAL  mensual para los trabajadores, cuyo monto sería analizado técnicamente, y se sustentaría en una reforma fiscal progresiva que no incluya un aumento al impuesto al valor agregado.

Si no se implementa ninguna de estas medidas que propongo arriba preveo que en diciembre se registrarán entre 7,000 y 8,400 infecciones por COVID19, y en enero ocurrirá una explosión que podría ser del150 % de incremento respecto a diciembre (misma dinámica epidemiológica que ocurrió entre junio y julio), es decir, entre 10,000 infecciones; y, siendo optimistas, febrero y marzo solo verían un incremento mensual de 5 %, es decir, entre 11,000 y 14,000 infecciones.

Con los anteriores índices de contagio subirá el índice de mortalidad al 3 % o hasta el 4 %; los hospitales se saturarán y habrá más muertos entre el personal de salud, Comandos de Salvamento, y probablemente agentes de la PNC y efectivos del ejército, personal administrativo de apoyo; etc.

Los próximos días habrá más, y se seguirán acumulando, infecciones y muertes de personas de todas las clases sociales, pero desproporcionalmente, la mayoría de infecciones y fatalidades ocurrirá entre la clase trabajadora. (No creo que nadie de la dirección de la ANEP se contagie).

El Ministro Alabí —lo mismo que sus subalternos tácticos y estratégicos, y ojalá todos los alcaldes de la República—debe de conocer cuál es el índice de positividad de los diferentes municipios del país, lo mismo que los índices diarios, semanales y mensuales de los diferentes municipios del país, de igual manera que las dinámicas generales de evolución dela pandemia y los índices globales de ésta en el territorio nacional. A partir de este conocimiento, y en coordinación con las autoridades municipales de todo el país, principalmente las municipalidades más afectadas por la peste, se debe implementar lo más pronto posible mecanismos de confinamiento o fuerte control estatal de la movilidad ciudadana, con el objetivo estratégico de controlar el crecimiento de la pandemia, reduciendo los índices de positividad de 12 % a 5 % —este índice del último día que las infecciones registradas fueron publicadas, el 20 de diciembre, si dividimos 295 entre 2,462 — y de incremento diario —este índice es hoy de al menos el 3 % —, a fin de intentar que en lugar de 7,000 infecciones acumuladas registradas en diciembre estas sean de 6,000 o 6,500; e intentar que el mes de enero no produzca una explosión epidemiológica de un incremento del 150 % respecto a diciembre.

Adjunto para su consideración, mis últimas proyecciones y una de mis hojas de trabajo.

La mejor navidad y regalo de navidad, de acuerdo al espíritu cristiano primitivo es valorar la vida sobre el dinero, el capital y el hedonismo.

Habrá consecuencias humanas, históricas, políticas y éticas —en realidad ya las hay, tanto subyacentes como francamente obvias— sobre lo que se haga o no se haga en la peor crisis histórica de El Salvador desde que finalizara nuestra Guerra Civil. Las consecuencias políticas serán más claras el próximo 28 de febrero, aunque después habrá otras, tanto de tipo cuantitativo como cualitativo. Las interpretaciones y manipulaciones institucionales y constitucionales podrán prevalecer hoy, mientras se acumulan miles de infecciones por la COVID19 y la inercia y disfuncionalidad del Estado, pero cuando esta crisis haya entrado en otra etapa habrá un juicio histórico sobre lo ético o la ausencia de lo ético en el momento actual. Posteriormente habrá otras consecuencias de orden económico, político, institucional y social.

Al concluir estas líneas, me llegó la tristísima noticia que nuestro Compañero, el Secretario General del Heroico FMLN se encuentra en una unidad de cuidados intensivos por COVID19. Penosamente, esta situación constituye el mejor ejemplo que durante toda la crisis epidemiológica el FMLN —mi partido histórico— ha tenido una posición política equivocada, acercándose más a la visión ideológica —capitalista neoliberal— y el programa de la ANEP que a lo que recomienda la ciencia ante la pandemia de esta enfermedad: el distanciamiento físico de las personas a partir de la limitación de la movilidad de amplios grupos poblacionales. Sumada a esta valoración, la dirección del FMLN debería de admitir que durante la primera fase de la crisis pandémica las medidas de confinamiento del Ejecutivo fueron acertadas, y desde una perspectiva científica las posturas y resoluciones de la ANEP y la Sala de lo Constitucional siempre fueron equivocadas —y violatorios del contenido del artículo 1 de nuestra Constitución—. Y continúan siéndolo.

En el caso particular de la Sala de lo Constitucional, su intervención en la actual crisis histórica ha sido nefasta, y posiblemente hasta criminal, pues sus resoluciones —interpretaciones que manipulan nuestra constitución política— favorecen y promueven los intereses del poder paraestatal oligárqico nacional en detrimento del bien común de los salvadoreños. La ignorancia, hipocresía y cretinismo de sus doctores de la ley ya mató a cientos de salvadoreños y al parecer continuará haciéndolo.

El rey sumerio Ur-Nammu (2112 – 2095 a. de C.) fue uno de los monarcas más sabios de la antigüedad, y decretó el código legal que lleva su nombre. Pero si el código de Ur-Nammu fuese hoy “ley de la república” o “la Constitución política” de El Salvador misma, “regresaríamos a colocar bombas” —utilizo el verso de mi amigo poeta anarquista irlandés, Dacy O'Donnell, como una figura— antes que obedecer el orden constitucional de Ur-Nammu, pues a pesar de su sabiduría, tal sistema jurídico no estaba basado en principios científicos, ni lo que hoy consideramos el bien común. Una de las leyes del rey Ur-Nammu se lee así: “Si un esclavo se casa con una mujer libre, el esclavo debe darle su primogénito a su amo”.

Las resoluciones de la Sala de lo Constitucional de El Salvador en torno a la pandemia de la COVID19 anteponen los intereses del gran empresariado a los de los trabajadores y la población salvadoreña en general, y producirán miles de infecciones más por la pandemia de COVID19, por lo que clamo al presidente Bukele y todas las diputaciones de la Asamblea Legislativa a desobedecer las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, excepto en casos donde se demuestre que agentes del Estado reprimen a cualquier persona natural dentro del territorio nacional, y que dicha represión no consista en una queja banal que busque anteponer sus caprichos a la seguridad de las mayorías y el bien común.

Las resoluciones de la Sala de lo Constitucional de El Salvador, además de corporativistas en favor del gran empresariado, equivalen al nivel ideológico y cognitivo del rey Ur-Nammu de la antigua  Sumeria. Nadie debe de obedecer leyes injustas, o que atenten contra el bien común.

Ante el desarrollo y aceleración de la crisis pandémica en el país, esbozo aquí una propuesta adicional: que las elecciones del 28 de febrero se lleven a cabo en un lapso de 3 días consecutivos: el 28 de febrero, el 1 y el 2 de marzo; de manera tal que la población que participe en dicho evento tenga menores posibilidades de contagiarse y contagiar a otros. Sé que esto elevaría los costos operativos y logísticos de nuestro proceso democrático, y que se tendría que reformar el código electoral, pero esta medida salvaría vidas, lo cual, desde una perspectiva ética debería ser el centro de la política, y es el objetivo sustancial de nuestra constitución política (artículo 1).

Quiero dirigir unas reflexiones adicionales al señor presidente Bukele.

La firma del tratado que establece a El Salvador como “tercer país seguro” es un tropiezo político nefasto, y de hecho una claudicación frente al racismo e imperialismo del presidente violador saliente, Donald Trump.

Asimismo, su reciente intervención en el cantón El Mozote fue desafortunada, y un irespeto contra miles de víctimas y veteranos de nuestra Guerra Civil entre 1980 y 1992; así como una afrenta contra nuestra compleja verdad histórica, una que no está exenta de espinosos pasajes ni de impurezas, tal cual es la Historia. Pero fue este largo complejo histórico el que posibilitó el actual proceso democrático y nuestra disfuncional, impura —y corrupta— democracia burguesa. Para mí el asunto también es personal. Yo también arriesgué mi vida por la causa revolucionaria, pero sobre todo, lamentaré eternamente la caída el 30 de octubre de 1990 de mi hermano en la causa y la poesía, Amílcar Colocho —Chano—, y por cuya ofrenda de vida, junto a la de miles más, conquistamos el proceso democrático que eventualmente lo condujo a usted a la política y a ser nuestro presidente.

Nuestra lucha sí valió la pena. Comparto aquí tres poemas de Amílcar Colocho:

La paz no se logra se logra sólo con el deseo

 

La marcha es un saltar de ojos

dándose tropezones

cada tira de carne arrancada por las

piedras

evidencia la huella de la columna.

La noche se viste de trashumantes

en madre de los que van hacia la luz

nos vamos por las venas de la noche

por sus verdes arroyos como guijarros

toscos

que llegarán a la forma perfecta

a la redondez del ojo

a fuerza de rodar hacia la muerte.

Trashumante (II)

 

Madre tus lagrimas

riégamelas en el pecho

pon tu dolor cerquita de tus palpitaciones

haz que el corazón retorne de todas sus ausencias

para quedarme en tus ojos invernales

ahora que de nuevo regreso hacia la muerte.

Sumpul (14-5-80)

 

Desde las riberas a tus entrañas de río

cupo la muerte en cada gota teñida.

– Los homicidas se saludaron desde sus fronteras,

mientras caían desgajados los hermanos silvestres

que escapaban del acecho, del odio encarnizado,

de la afrenta ordenada desde la silla de turno –

Aquí nada supimos, a no ser porque en tu arrullo

guardaste el aliento vital de los sobrevivientes

Finalmente, señor Presidente Nayib Bukele, Damas y Caballeros de la Asamblea Legislativa, apelo a su formación ilustrada, su respeto al sentido y bien común, así como su respeto a la ciencia, para que a la brevedad posible hagan efectivas las disposiciones contenidas en el artículo 29 de nuestra Constitución política con el fin de controlar la actual ola explosiva de la pandemia de COVID19 en El Salvador, a fin de evitar que las acumulaciones de enero, febrero y marzo superen las 8,000 infecciones mensuales.

Gocen ustedes unas muy bonitas y felices fiestas de una manera segura y responsable, y resguarden como un tesoro la vida, su honor y sus buenas consciencias.

Venceremos.

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