• Diario Digital | jueves, 12 de diciembre de 2019
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Primera carta —urgente— al Presidente Nayib Bukele

El que el presidente Trump haya propuesto a sus tecnócratas más cercanos y de primer nivel disparar contra personas refugiadas es un asunto muy grave, que además de infringir leyes estadounidenses es absolutamente ilegítimo e injustificable, y viola los derechos humanos y el derecho internacional.
Primera carta —urgente— al Presidente Nayib Bukele

Excelentísimo señor presidente.

En primer lugar, quiero externarte mis felicitaciones por el nacimiento de tu hija Layla. Por favor, extiende mis felicitaciones a tu Compañera, tu esposa, Gabriela, pues ella comparte contigo la hermosa experiencia del reciente nacimiento Layla, quien pronto será, como todas las niñas, una princesa y una guerrera ante los nuevos retos que plantea la historia.  Tu esposa Gabriela ha sido clave en tu formación como persona y político. Ser padre o madre nos aproxima a un sentido de la trascendencia, y esto nos vincula a nuestros más remotos ancestros cientos de miles de años atrás, y —esperemos— a nuestros descendientes millones de años en el futuro… Algunos de ellos quizás colonicen otros planetas y galaxias —ojalá sabiamente—, si sobrevivimos nuestra actual época de mezquindades, vicios y confusiones humanas.

Hace unas horas publicaste en tus redes digitales tu incomodidad porque algunos ciudadanos salvadoreños han mostrado molestia por el anuncio del gobierno del presidente Donald Trump de bajar la alerta que pedía a los ciudadanos estadounidenses no viajar a El Salvador. No me extenderé en este asunto, solo comentaré lo siguiente: tanto en política como en las dinámicas de la realidad, en general, debemos ir más allá de las apariencias (reflexionemos, por ejemplo, en el fenómeno cuántico de la dualidad onda-partícula; etc.). Lo otro es que no me parece ético, ni de parte tuya ni de nuestra precaria oposición, politizar el complejo fenómeno de la violencia en El Salvador, como si esta se tratara de mercancías para subir o descender en popularidad. 

Horas antes de que hicieras la referida publicación, una nota periodística de The new York Times informaba que el presidente Trump propuso construir fosas infestadas de lagartos en la frontera sur de los Estados Unidos, y disparar a las piernas de los inmigrantes centroamericanos —miles de ellos, salvadoreños—, durante la “crisis” de las caravanas de refugiados que intentaban llegar a suelo estadounidense para iniciar una mejor vida hace algunos meses; lejos de la violencia social y criminal y la precariedad económico-social que produce el modelo neoliberal en las repúblicas del Triángulo Norte. 

El que el presidente Trump haya propuesto a sus tecnócratas más cercanos y de primer nivel disparar contra personas refugiadas es un asunto muy grave, que además de infringir leyes estadounidenses es absolutamente ilegítimo e injustificable, y viola los derechos humanos y el derecho internacional. Dichas caravanas, lo mismo que las invisibles, no están constituidas por  “invasores”, sino por refugiados centroamericanos que escapan de la precariedad y violencia producidas por el sistema, en búsqueda de empleos que paguen $6 u $8 dólares la hora. 

Esta y otras expresiones y acciones del presidente Donald Trump demuestran con hechos políticamente tangibles que él no es ni un aliado ni un amigo del pueblo salvadoreño; y su gobierno tampoco puede serlo.

Ante esta situación, es urgente que llames a nuestro embajador o encargado de negocios en los Estados Unidos para consultas acerca de esa y otras agresiones del presidente Trump y funcionarios de su gobierno contra los salvadoreños y los intereses de nuestra república (me remito al artículo 1 de nuestra constitución). 

Nuevamente extiendo mis felicitaciones para ti y tu esposa Gabriela por la hermosa noticia del reciente nacimiento de Layla.

Sin más por el momento, me despido atentamente.