• Diario Digital | domingo, 25 de agosto de 2019
  • Actualizado 16:37

…¿Retorno al Planeta de los Simios o el Cuento de la Sirvienta?...

…¿Retorno al Planeta de los Simios o el Cuento de la Sirvienta?...

La adulación del coronel Domingo Monterrosa —un reconocido violador y criminal de guerra— como «héroe nacional» (la candidata Milena Mayorga)…, pastelitos con nombres de candidatas; «donación» de llantas usadas; invasión de ciclovías, peleas con «pajaritos» y «monos mocosos», interrupción de misas, exabruptos llamando a «mentadas de madre», el llamado «a la indiferencia» (una vez más la Milena Mayorga), etc., etc.…

A esas miserables bajezas (o vulgar ignorancia)  se redujo la campaña electoral de El Salvador, la cual pasará a ser reconocida en la historia política reciente de esta nación como una de nulos contenidos intelectuales, programáticos y visionarios… Y en el caso del FMLN, también estratégicos, arriesgando, inclusive, a ceder —y a veces ha parecido que regalar— hegemonía política a Arena, cuya estrategia —en general, muy inteligente— ha consistido en observar y carcajearse en silencio mientras el Frente ha tropezado de manera errática continuamente.

Los lapsus linguae (proferidos por Ernesto Muyshondt y Jacky Rivera —y luego transformados en memes y guasa en las redes digitales) son deslices de palabras que tienden a denotar no nuestra ignorancia, sino nuestra intensidad o nerviosismo al expresarnos: lo que nos hace balbucear contradicciones o traslapar conceptos, etc. Pero deslices de redacción denotan ignorancia o lo que —en verdad— creemos en nuestro subconsciente… O lo que deseamos. Así, muy probablemente —si los avances de la ciencia lo permitieran, o si este fuera el «inescrutable designio» de Nuestro Santo Dios barbudo, Creador, Omnisciente, Omnipresente y Todopoderoso—, el coronel Monterrosa «podría o debería ser resucitado para liderar nuevamente una horda de violadores, torturadores y asesinos que, repitiendo sus “nobles hazañas” de los años de nuestra pasada guerra, instaurarían nuevamente un orden bizantino que combinaría una ideología del Planeta de los Simios con la mojigaterías de las cortes de Felipe II de España y la reina Victoria de Inglaterra, o los tiempos de Maricastaña»… O las distopías de misoginia descritas por la escritora canadiense Margaret Atwood.

Ante la falta de articulación de contenidos intelectuales, programáticos, visionarios y estratégicos, los políticos salvadoreños —a quienes algunos analistas están ahora denominando «clase política», quizás por un obvio o aparente proceso de rampante aburguesamiento— han indigestado a la ciudadanía con la banalidad, la bobería y el narcisismo. Y otro tanto han hecho sus cuadros especializados y bases en las redes sociales digitales, reproduciendo de manera acrítica las taras de los liderazgos políticos. En esta vorágine, la candidata del FMLN por la Alcaldía de San Salvador ha sido una brillante excepción, Jackeline Rivera —y quien representa todo lo históricamente mejor y más noble del FMLN— ha sido una brillante excepción, demostrado inclusive un talante presidenciable para próximas contiendas, a pesar de memes y guasas de las redes sociales en su contra. Jacky, una vez más, con su natural heroísmo, asumió con entereza una misión casi imposible —y está remontando, y espero que triunfe.

La actual situación del FMLN

Esta puede resumirse así:

1) Si bien el trasfondo de la actual coyuntura es político-ideológica, su dinámica en estos momentos, en última instancia, en lo que concierne al Poder (lo hegemónico) es estrictamente político (por favor a este respecto leer algunas valoraciones de Marx, Lenin, Maquiavelo, y también Eric Wolf y John Gledhill). A lo que me refiero es que, más allá de poses, las consignas y lo retórico en general, debemos poner atención a cómo avanzamos o retrocedemos en los espacios políticos, tanto los institucionales como los no formales.

2) El Frente cayó en la trampa que le tendió Nayib Bukele (muy finamente… —está dando cátedra política a los políticos veteranos, y también analistas: es la verdad). Esto sumado al desgaste (errores acumulados, quemazón de imagen, etc.), propio de cualquier gobierno y partido hegemónico, al cabo de 8 años en el Poder Ejecutivo. Específicamente la trampa consistió en puyar al FMLN para que éste sobre-reaccionara de manera histérica, y esto ocurrió durante toda la campaña, la Dirección del Frente infundiendo dicha actitud (Sánchez Cerén, Gerson Martínez y Jackeline Rivera se abstuvieron —acertadamente— de dicho error).

3) Parte del error del Frente fue apelar a los sentimientos y la nostalgia de su Voto Duro. Esto dio resultado en la mayoría de éste, pero —quizás— no en todo. Esto se deriva de una fisura interna a partir del caso Bukele y cómo este hecho marcó negativamente la campaña del FMLN.

4) Otro error del Frente ha sido no saber comunicarse, ni con la ciudadanía en general ni con su militancia, en términos del desgaste de 8 años de gobiernos y obvios yerros, en particular los últimos meses. Si el caso Bukele hubiera sido manejado de una manera más discreta, más fina y civilizada, tanto entre la ciudadanía en general —en particular un sector del «voto duro» tradicionalmente arenero urbano y de clase media que en las 2 últimas elecciones presidenciales apoyó al FMLN—, pero también dentro de un sector del voto duro del FMLN —y que incluye veteranos y veteranas de las 5 organizaciones históricas del FMLN, y que se ha tornado más reflexivo, crítico, incluso desencantado; una sección de del Voto Duro del Frente que la Dirección no debería despreciar—, el desencanto hubiera sido mucho menor. Hago énfasis en la necesidad de una mejor comunicación dentro del Frente.

5) Nayib Bukele se dio cuenta de este «talón de Aquiles» del Frente, y que el Partido, lejos de cubrirlo, lo magnificó. De esto tomó también provecho Arena, en particular el candidato Ernesto Muyshondt.

6) Si el FMLN llegara a perder las elecciones que en unas horas se llevarán a cabo en El Salvador —por el bien de la nación salvadoreña y la gobernabilidad y funcionalidad estatal de El Salvador el próximo año, yo espero que ocurriera alguna forma de excepcionalidad política que lo evitara—, el Frente perdería hegemonía política, lo cual por dinámicas de psicología social incidiría negativamente en su avance hegemónico político-ideológico (donde el Frente está más rezagado que la derecha en general, y Arena en particular, en parte por el fenómeno de la Falsa Consciencia de Clase, y en parte por casi 200 años de hegemonía burguesa-oligárquica —más oligárquica que burguesa). Es decir, el avance hegemónico de Arena, al menos coyunturalmente.

7) Si lo anterior ocurriera, dicho retroceso hegemónico implicaría una importante desmoralización de las bases y el voto duro histórico del FMLN de cara a las elecciones presidenciales del 2019, a las cuales acudiría muy debilitado.

8) Y si Bukele lograra inscribir un partido en marzo poco después de las elecciones que se avecinan, eso significaría un doble jaque en 2 jugadas seguidas contra el Frente (no jaque mate), y la pérdida de torres, caballos y alfiles. Pero si el Frente obtuviera el mismo número proporcional de diputaciones que ahora tiene, habría un empate táctico en esta partida entre el Frente, Arena y Bukele, y entonces —tal vez— el llamado de este último al «voto nulo»  habría ayudado —también— a este escenario alternativo.

Una remontada efemelenista contra las encuestas es posible… Y así lo espero.

Consecuencias de un posible avance hegemónico de Arena

Lamentablemente, si Arena remonta la hegemonía perdida los pasados 8 años debido al infantilismo o autismo político del FMLN —a esa grave posibilidad se está enfrentando el pueblo salvadoreño en estas elecciones, así como las presidenciales del próximo año—, el nuevo status quo legislativo que se instauraría después de las elecciones de marzo intentaría imponer una nueva agenda neoliberal —una que combinaría elementos tradicionales de este modelo con una visión histórico-cultural regresiva de la derecha trumpiana: políticas populistas retrógradas, un marcado desprecio por los intelectuales, el arte y la ciencia, y la hipocresía mojigata de tiempos de Maricastaña, etc.… Un ambiente político-cultural similar al descrito en la novela de Margaret Atwood, El cuento de la sirvienta, o el Retorno al Planeta de los Simios (serie de ficción distópica basada en la novela del francés Pierre Boulle)…

Ante este escenario el Presidente Salvador Sánchez Cerén tendría que asumir un liderazgo más visible y gobernar a base de vetos contra todas los proyectos legislativos antipopulares (iniciativas para privatizar el agua, los recursos naturales —a fin de «hacer más eficientes»—, etc. impulsadas por Fusades, Anep y Arena), y regresivos (impulsados por Guillermo Gallegos, los partidos de derecha en general, y las señoras Evangelina Pilar de Sol y su hija Regina de Cardenal, etc.).  Así, el Presidente Sánchez Cerén tendría que fortalecer su equipo de asesores especializado en Derecho Constitucional.

Adicionalmente, los líderes pandilleriles como el crimen organizado tradicional también intentarían tomar provecho de un gobierno del FMLN debilitado. El propósito estratégico de estos no es la toma del poder formal, sino controlar y gobernar territorios focalizados o corredores de manera informal mediante el terror y el crimen. Esto implica no solo la extorción a la población civil, sino también a los políticos y estructuras partidarias, así como agentes importantes de la economía.

Por todo lo anterior, a fin de detener este avance regresivo es necesario atender la advertencia que recientemente hizo la economista Julia Evelyn Martínez —«Cuando la penitencia es peor que el pecado»— en otro periódico digital, y cuya tesis comparto un cien por ciento: El «voto de castigo» contra el FMLN castigaría más al pueblo que al FMLN. Si queremos impedir proyectos de ley que privaticen los recursos naturales, que impulsen políticas fiscales que afecten a los más vulnerables —la clase media baja y los trabajadores—, o leyes que opriman y persigan más a las mujeres (en este sentido, la persecución y opresión de las mujeres por ejercitar el derecho a la soberanía sobre sus cuerpos y sus consciencias en El Salvador, es un bochorno internacional)…, entonces debemos impedir el avance hegemónico de Arena…

O acaso…, ¿queremos regresar al Planeta de los Simios o el Cuento de la Sirvienta?...

Post scriptum

Tanto la demanda de inconstitucionalidad presentada por el «Movimiento Ciudadano Democracia Limpia», como la aceptación de dicha demanda por parte de Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia son maniobras políticas cuyo propósito ulterior es entorpecer al FMLN a toda costa. Esto es así por la siguiente razón:

El artículo 127, en el apartado concerniente a la demanda contra Merino reza literalmente así:

«No podrán ser candidatos a Diputados: 1º.- El Presidente y el Vicepresidente de la República, los Ministros y Viceministros de Estado, el Presidente y los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los funcionarios de los organismos electorales, los militares de alta, y en general, los funcionarios que ejerzan jurisdicción […]»

Dado el permiso que solicitó el candidato José Luis Merino —y sin goce de sueldo— para no llevar a cabo sus funciones, aunque éste «tenga» el cargo de Viceministro no «ejerce» la función de su cargo —dado que el permiso le fue oficialmente concedido.

Este argumento se sostiene además por la definición oficial del término «ejercicio» en su locución adjetiva o adverbial: «Que ejerce su profesión o cargo».

El idioma español es la lengua oficial de El Salvador, y esto está consagrado explícitamente en el artículo 62 de nuestra Constitución, el cual reza así: «El idioma oficial de El Salvador es el castellano. El gobierno está obligado a velar por su conservación y enseñanza».

De no ser por el artículo 62 de nuestra Constitución, quizás quienes promueven la demanda de inconstitucionalidad contra José Luis Merino pudieran lograr su cometido político, deformando la definición del término «ejercicio»… Pero la Real Academia Española es clara, y es la única instancia académica oficial que rige la lengua española.