• Diario Digital | miércoles, 21 de agosto de 2019
  • Actualizado 06:12

20 años de revolución LGBTI salvadoreña

20 años de revolución LGBTI salvadoreña

Hay dos formas de abordar desde la política y editoriales lo LGBTI, una es como el año pasado en la ONU decía Benjamín Netanyahu: «…ese mismo Israel donde los gays marchan orgullosamente por nuestras calles y son diputados en nuestro parlamento, incluyendo en mi propio partido LIKUD».

Existe otra: Imaginen a políticos de todos los partidos, miembros del gobierno, prominentes gremiales y empresarios, pastores y líderes católicos construyendo desde los valores de la familia tradicional y la fe un discurso inquisitorial para llevar al país a un ambiente que vea necesario la persecución y criminalización del colectivo gay.

¿Lo imaginan? Esa diatriba ya ha producido burlas, discriminación, palizas, persecuciones, intimidaciones, suicidios y crímenes bajo la justificación que es resultado de su vida pecaminosa que han decidido llevar y que reniegan abandonar.

¿El Salvador? No, es Uganda, África. Aunque no ser esa sociedad no exime de culpa a los voceros ultraconservadores salvadoreños que por años —pareciendo ugandeses— han impulsado aquí ideas contra Derechos Humanos de la diversidad sexual.

No seré políticamente correcto, prefiero ubicarme a la par del primer ministro judío.

No todos. Desde FUSADES, pasando por el Consejo Nacional de la Publicidad e incluso la Dirección de Espectáculos Públicos; (los primeros de derecha y el segundo del gobierno), se han manifestado contra Derechos de la diversidad sexual en distintos momentos argumentando proteger valores nacionales que no son otros que la defensa del proselitismo cristiano más intolerante qué sin importarle reñir con los valores democráticos que nuestra Constitución Política consagra para la persona humana salvadoreña están dispuestos a pasarse la ley por donde no les alumbra el Sol.

Sorprende que la llamada derecha liberal renuncie a defender la libertad personal aunque sea la un ciudadano gay ya que ponen en riesgo las libertades porque en realidad estamos a largo plazo auto eliminándonos nuestros propios derechos a disentir –por ejemplo- de cualquier dictadura, incluyendo la dictadura de la mayoría-plebe que clama el apocalipsis.

II

Nada de todo lo amenazado sucedió desde que en 1973 se eliminó de la lista de enfermedades siquiátricas a la homosexualidad, incluso ni igualar a conductas antisociales o criminales lo LGBTI logró detener en Occidente los avances de la comunidad gay.

Desde la primera marcha del orgullo gay en San Salvador en 1997 hasta 2017 mucho ha llovido y temblado en el país. Y seguirá inundándose y habrán terremotos y cada vez más aquello que eufemísticamente políticos conservadores llaman minoría, lentamente tendrán sobre ellos una avalancha de entre 300,000 y 600,000 [email protected] salvadoreñ@s que exigirán en las calles una vez al año en junio, en una marcha, y que luego por medio del voto les recordaran que igualdad de derechos, Derechos Humanos, es para todos llegará. No me cabe la menor duda.

No será sin lucha. Vista la contradicción ideológica-religiosa existente en nuestras elites su visceralidad e inmovilismo y ataque a la marginalidad sexual aumentará: temen que sus hijos terminen saliendo del closet y luego la inevitable pérdida de control social que sobre la población pueden sufrir las ideas conservadoras si cambian los paradigmas culturales.

Pero es una lucha estéril resistirse. Primero porque las viejas ideas morirán alguna vez y, segundo, mientras la derecha tenga como guía a EE.UU. o Europa el marxismo cultural que abandera la diversidad cultural occidental impregnará nuestra cosmovisión ya que si bien en Estados Unidos jamás gobernará el comunismo no es menos cierto que toda su cultura es marxista.

Esta paradoja capitalista las elites salvadoreñas la vuelven violenta porque en la defensa de sus valores usan tramposamente el poder ya que jamás están en contradicción de conductas machistas tan proclives en las sociedades puritanas que ellos añoran o los vicios del pasado no son agredidos con la misma intensidad de voz como cuando la alzan contra lo LGBTI.

La Fundación si a la Vida representando el viejo orden enarboló muchas guerras haciéndonos creer que eran nuestras, de todos, por ello tiene a la historia en contra. Sus luchas ya fueron peleadas en Europa, Norte América y algunos países de Sur América.

Desde 1969, con los disturbios de Stonewall sus argumentos comenzaron a ser derrotados; otros fanáticos que igual que ellos aquí blandieron todo tipo de miedos incluso el final de la especie humana si se dejaba avanzar derechos para la diversidad sexual finalmente desde la ciencia se superaron.

Corolario:

Hablando con un ex Ministro de Trabajo de los gobiernos de ARENA le preguntaba ¿por qué siendo titular del ramo no izó la bandera gay en la fachada del ministerio como lo hizo la ministra Sandra Guevara en 2016? Él me contestó: «Porque pertenezco a una generación mierda».

Siempre en clases de historia les digo a mis alumnos: América es resultado de cinco países europeos: España; Portugal; Gran Bretaña; Francia y Holanda. En todos esos países el matrimonio gay es legal.

Entonces así como la esclavitud —previa indemnización estatal a los dueños de los negros— fue eliminada en nuestras tierras; igual llegó el matrimonio civil y el divorcio pesar de considerarse pecados, en su momento la legislación gay avanzará, porque somos resultado de una herencia que siempre amplió y jamás redujo o eliminó derechos.

No tenemos que pensar todo igual. Pero la labor de las iglesias no es cambiar el mundo, es salvar almas y para ello hay que evangelizar no hacer proselitismo desde la política o peor aún, junto a políticos. En esa abominación y no en la cama está el origen de la crisis de fe que vive la humanidad hoy.