• Diario Digital | domingo, 08 de diciembre de 2019
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La estrategia de la derecha que no ayuda a Calleja

La estrategia de la derecha que no ayuda a Calleja

En la película de Anthony Mann, La Caída del Imperio Romano, Timónides griego y amigo del difunto Marco Aurelio mientras se dirige al Senado Romano
en el debate sobre la libertad a los barbaros dice: «Si hemos sido capaces de cambiar al mundo, seamos capaces de cambiar nosotros también». Allí radica el primer obstáculo de Carlos Calleja para construir credibilidad entre la población: en la imposibilidad de ARENA, su partido, de cambiar.

Para el pueblo ARENA es: Norman Quijano, Rodrigo Ávila, el alcalde de Santa Tecla, Margarita Escobar, Carlos Reyes, David Reyes, Alberto Romero y Ricardo Velásquez Parker. Todos con percepciones que van desde haber usado fondos públicos para sus campañas electorales; despidos de empleados; cobro de sobre sueldos y evasión a Hacienda hasta abuso de poder; prepotencia y radicalismos. ¿Qué son los más votados? Pero por votantes de derecha no por la masa.

Tal como lo refleja la encuesta de la UFG los casos Francisco Flores- Taiwán y Tony Saca le afectan directamente a ARENA. Porque si bien uno está muerto, finalmente quedaron impunes el manejo y destinatarios de la partida secreta que durante su mandato presidencial osciló en un poco más de $150 millones. Por el otro lado la forma cínica en que el ex presidente Saca declaró se llevó a cabo el robo de fondos del Estado durante el último gobierno arenero y donde otra vez el desvío de fondos hacia las cuentas de ARENA estuvo presente es algo que ha indignado a propios y extraños.

ARENA hace un intríngulis moral para justificar que no está obligada a reintegrar a las arcas públicas ese dinero y menos es responsable de esas acciones que asegura son hechos imputables a personas y no a las instituciones. Lo interesante de ese argumento es que cuando se individualiza los casos de San Romero y Jesuitas donde aparecen también personeros de ARENA involucrados desde la misma derecha se alega una persecución a la institución armada por parte del comunismo internacional.

La lógica de la vieja derecha es la de olvidar los robos y crímenes (que justiprecian con un enfermizo patriotismo) de su bando y exigir y perseguir los de los otros. Esa actitud de niño rico caprichoso los tiene abajo en las encuestas para regresar al ejecutivo ya por 15 años y si siguen negando a dejar los relevos por el cambio continuaran rumbo a la extinción.

El segundo obstáculo es la falta de coherencia. Uno no es lo que dice sino lo que hace. Se observa una gran distancia entre los valores que predican y como los viven una vez se hace pública su vida real.

La citada encuesta de la UFG refleja que los votantes entre 18-30 años (la mayoría del padrón) prefieren a Nuevas Ideas- Nayib Bukele mientras que las generaciones de 40 años (minoría en el padrón) optan por ARENA.

La lectura correcta que se desprende de esto es: que el debate tradicional entre derecha e izquierda que es donde se sienten en su zona de confort la vieja política ya no es tal. Ahora la contienda radica en qué partido representa para las mayorías tecnológicas la posibilidad de una sociedad abierta o cerrada.

ARENA por su negativa a dejar su lastre que disfrazan de valores nacionales y estar impedidos de releer esos valores transmite la idea de un conservadurismo rancio, pre moderno e insensible con la población.

No se puede decir que se es un partido liberal en lo económico y exigir conservadurismo en lo social (haciendo la moral ley) o en lo político (evitando la reforma electoral) porque es igual a pretender amarrar con una soga el cauce de un rio: la modernidad.

Y finalmente, un tercer elemento que le impide a Calleja crear redes de confianza entre la masa y la élite (que él representa) es precisamente la forma en que ARENA trata a su gente.

El caso de Nuestro Tiempo engullido ahora mismo en la recolección de firmas para convertirse en partido político es un ejemplo aleccionador que ese esfuerzo bien podría estarse usando para convencer votantes a favor de ARENA. Pero su negativa a promover una sociedad abierta los alejó de gente decente, honrada y militante de sus causas.

Y no es un caso aislado: la marginación política a la que han sido sometidos los partidarios de Javier Simán por unos seguidores de Calleja que ya se sienten ministros o secretarios del funcionariado es otra realidad difícil de ocultar ante el simpatizante arenero.

Igualmente el trato dado al proyecto de ley sobre educación sexual y afectividad presentado por mujeres y del establishment arenero demuestra lo alejados que están de ese sector que además es fundacional en ARENA.

El trato dado a los empacadores de su empresa, Selectos, o su campaña adelantada solo es un accesorio coloquial más a la idea popular de lo distante que esta del salvadoreño común el candidato arenero.

Corolario:

El pueblo habla en claves. La estrategia de ese sector que representa ARENA es repetir lo mismo que le hicieron al doctor Arturo Romero, Roberto Edmundo Canessa y ahora a Nayib Bukele: creer que ellos han sido la causa de la perdida de hegemonía de las ideas conservadoras cuando en realidad son el efecto de su corrupción, des gobierno y doble moral con la que han gobernado cuando gobernaron.

A Gerardo Barrios lo fusilaron. Al doctor Romero le proscribieron para siempre su partido. A Canessa lo mataron de una golpiza a Bukele al parecer no lo detendrán.

Lo tiempos cambian ¿Por qué no es capaz la clase dominante salvadoreña también de cambiar?