• Diario Digital | miércoles, 20 de noviembre de 2019
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El fracaso de Trump, el neoliberalismo y la protesta ciudadana

El fracaso de Trump, el neoliberalismo y la protesta ciudadana

Los abucheos al presidente en el National Park de Washington DC pidiendo que lo metan preso el pasado 27 de octubre anuncian el inicio del impeachment al que será sometido Donald Trump por delincuente. Mintió a su pueblo. Si bien el empleo, buena marcha de la economía está en records históricos arrastra dos grandes obstáculos para ser un éxito que le permita la reelección: es lenta para las demandas urgentes de una sociedad de primer mundo (agravada por la guerra comercial con China) además de ser manifiesta una concentración de riqueza que acrecienta la desigualdad entre los estadounidenses.

El miedo a perder su hegemonía mundial hizo del lema de Trump “hacer grande a América otra vez” un seductor catalizador de las esperanzas del WASP (White, anglo-saxon and protestant) de volver a la época de oro de los 50`s y 60`s. Los colegios electorales (no el pueblo) para liberar presión de la olla política que hervía contra el establishment lo eligieron presidente. Pero Donald Trump un empresario inculto y mafioso ignoraba que la realidad económica mundial había cambiado desperdiciando una buena oportunidad. De allí que su estrategia de bienes raíces llevada a la política fracasara. EE.UU. perdió la guerra comercial contra China que prometía devolver las fábricas a los obreros estadounidenses.

¿La clave de la victoria China? Hacer agua a EE.UU. que ha devenido en una potencia financiera basada en una moneda fiat (dólar) que tiene como único respaldo su fuerza militar mientras China conocedora de su realidad tiene el yuan contante y sonante respaldado por oro y, que, en una alianza militar indestructible con Rusia les permite hacer una dupla dinámica y atractiva para la economía y geopolítica.

Es sencillo pero complejo explicar lo que sucede en el mundo. Básicamente estamos a las puertas del fin  unilateralista estadounidense iniciado desde la caída de la URSS. De facto viendo los fracasos geoestratégicos militares de Trump en Siria, Corea del Norte, Irán, Turquía o Venezuela ya dio inicio el trilateralismo que compartirán –se tarde en aceptar o no- China, Rusia con EE.UU.

II             

La base económica que acompañó el unilateralismo propuesto e impulsado por Estados Unidos era la globalización y el neoliberalismo. Finalmente estos dos pilares han sido derrotados, uno por Donald Trump al imponer el nacional-populismo y el segundo, por los pueblos afectados por las políticas económicas impulsadas por el FMI-BM u organismos similares amparados en la teología económica del bautizado consenso de Washington.

Sudan, Grecia, Argentina, Haití y Portugal son ejemplos clásicos de los errores del neoliberalismo. Igual podríamos con las protestas vistas por 10 días sumar al alumno aventajado de los chicago boys: Chile y, desde luego, El Salvador con la anunciada por Alfredo Cristiani teoría del rebalse en 1989, la privatización de las pensiones por Armando Calderón Sol; la dolarización de Paco Flores que prometió hacernos el Hong Kong de Centroamérica. Esto que ya era una bomba de tiempo obligó a Tony Saca a llamarse gobierno con rostro humano implementando una serie de medidas paliativas sin entrarle al problema económico. El FMLN incapaz cuando menos de lograr la paz social, administró el sistema económico neoliberal e incluso se animo a privatizar CORSAIN y vender parte del oro nacional desaprovechando el proyecto ALBA para crear un aparato productivo agrícola y no hizo nada ante el aumento de la migración de salvadoreños tanto interna como hacia el exterior. Todas fueron promesas fracasadas plagadas de corrupción, castigadas el 3F pasado.

Corolario:

¿Qué lección nos dejan las protestas contra los impuestos en Líbano, Ecuador, Irak, Chile, Francia, los fracasos económicos de Venezuela, las desigualdades del triángulo norte de Centro América que depositaron la esperanza personal en el narco, migración o corrupción?  Que el sistema económico que deberíamos impulsar es el neoclásico, aquel que sostiene que invertir en capital humano potencia el crecimiento. Más matemáticas, más profesionales, gente feliz y educada solo lo puede lograr un gobierno de personas para personas.

La solución del despegue económico nacional pasa por las MYPES, cierto, pero por la MYPES agrícolas o tecnológicas antes que las de servicios que son las que predominan desde hace 30 años y no lograron sacarnos del estancamiento económico.

Los problemas salvadoreños se derivan del incumplimiento del artículo 118 de la Constitución. De allí se originan las crisis de desempleo y que el dinero no alcance a fin de mes. Entonces si la clase política está decidida a no cumplirlo (art 118) obligada esta a entender como lo decía Adam Smith (fundador del capitalismo) que no puede haber una sociedad sana y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.

Dispuestos a ignorar el 118 Cn. Debemos entonces aceptar que la educación, salud, empleo y pensiones nunca serán suficientes para todos y nunca de calidad a quienes lleguen, que eso hará siempre pender de un hilo la seguridad pública y que nunca la clase política dejará de decepcionarnos.

La paradoja salvadoreña radica en el miedo a reconocer que entre menos educados más conservadores (cerebro concreto) y entre más educados más liberales (cerebro abstracto).