• Diario Digital | jueves, 12 de diciembre de 2019
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La derecha guatemalteca

La derecha guatemalteca

Resulta increíble escuchar a los defensores de Jimmy Morales sostener que la CICIG e Iván Velásquez son en realidad un instrumento de fuerzas oscuras y extranjeras para allanar el camino de la izquierda radical al gobierno de Guatemala.

La acusación de parcialidad por parte de CICIG proviene según parece del hecho que solo juzga a políticos y empresarios relacionados a partidos de derecha. Esto sin embargo se explica —no requiere análisis sesudo— porque en el hermano país sencillamente jamás ha gobernado la izquierda.

Por eso acusar a CICIG o Iván Velásquez de estar al servicio de la internacional comunista es una excusa pueril que busca proteger a los impunes de siempre. Guatemala demostró que la corrupción no solo se da en los políticos sino que en realidad nace en el perfumado y acicalado mundo empresarial. Los casos llamados línea 1 y 2 lo atestiguan.   

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Si bien Álvaro Colom fue el primer candidato a la presidencia por la ex guerrilla URGN en 1999 una vez perdió se convenció de que Guatemala era un país conservador y tradicionalista.

Abandonó aquel partido con vocación de masas que poseía una ideología aglutinante para fundar en 2002 un arroz con mango de socialdemocracia y socialcristianismo: la UNE.

UNE nace sin tener en sus filas a las izquierdas sociales chapinas. Su base original fue la organización de un clientelismo político de desplazados y refugiados de la guerra para terminar apostándole una vez fueron gobierno a ser un partido corporativista.

El deseo por perpetuarse en el poder terminó transformándolo en un movimiento político dividido, tránsfuga, difícil de definirse ideológicamente, alejado de cuadros tradicionales de izquierda, sin propuestas para cambiar el sistema que agobia a las mayorías, en fin un partido de culto a la personalidad más que de ideología.

Sandra Torres una especie viuda negra política (no es misoginia), divorciada en 2011 para hacer un fraude a la ley que le impedía ser candidata presidencial si era conyugue del presidente y detenida por la Corte de Constitucionalidad para consumarlo fue visto lo visto cuando gobernó tras bambalinas como primera dama una que hizo política como hombre. Puso bajo su sombra todos los programas de ayudas que los 1,900 millones de quetzales anuales resultantes de la firma del convenio ALBA-Guatemala le permitió financiar.

Podemos entonces concluir que no es precisamente un partido con el genio bolchevique. ¿O sí?

Por sus obras los conoceréis. UNE con el tiempo ha devenido en un partido pervertido: aceptó narco-políticos; apuesta más a la publicidad que a la propaganda y están dispuestos a darlo en franquicia allá donde sea necesario para sumar votos y ganar.

Siendo honestos el partido de Sandra Torres ex esposa del presidente Álvaro Colom autollamados la izquierda guatemalteca si nos arriesgamos a darles el beneficio de la duda caen en lo que podríamos llamar: izquierda caviar, es decir, en realidad son derecha.

Los Colom-Torres son la versión chapina del binomio nicaragüense Ortega-Murillo, pero sin éxito.

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Los últimos 20 años de historia política de Guatemala nos permite entender porque decimos que la izquierda nunca la ha gobernado. Leamos:

En 1996 Álvaro Arzú resultó (compitiendo por segunda vez) electo presidente. Firmó la Paz. Antes había perdido con el autor del autogolpe de Estado Jorge Serrano Elías.

Arzú ganó a Alfonso Portillo. Luego Portillo sería electo presidente y al final de su mandato acusado de lavado de activos y preso en EE.UU.

Portillo le ganó a Oscar Berger. Luego Berger ganaría la presidencia derrotando a Álvaro Colom. Colom ganó derrotando a Otto Pérez Molina.

Otto Pérez ganaría la elección debido a que Sandra Torres de Colom fue –escribimos arriba- inhabilitada dejando de manera insólita esa vez al partido de gobierno sin candidato.

Con una población indignada por la corrupción de su elite política y luego de la escandalosa caída de Pérez Molina en 2015 Sandra Torres disputó y perdió en segunda ronda electoral la presidencia frente un advenedizo Jimmy Morales (a quien ya le inhabilitaron su partido).

Torres de «ex» Colom está haciendo fila desde hace 10 años y, según tradición en el vecino país la próxima vez será presidenta.   

Corolario:

La izquierda en Guatemala lleva 30 años perdida. A menos claro que CICIG decida procesar a Rigoberta Menchú por no vestirse como Melania Trump o a los ex guerrilleros del UNRG porque una vez incorporados a la vida civil no hayan sido capaces de construir una estrategia electoral que les permita ganar una elección en un pais cuyo sistema de partidos políticos está diseñado para hacer fila y esperar turno para llegar al gobierno no vemos de qué se les pueda acusar a la verdadera izquierda política y social guatemalteca.

Lo cierto es que si todo este estercolero que se ha formado en Guatemala permite que la izquierda llegue por fin al gobierno no será por merito propio sino por ladrones y corruptos que han resultado uno tras otro ex funcionario que revive en cada partido nuevo de gobierno, empresarios, militares y políticos de derecha.

CICIG funciona desde 2006. Llegó durante el mandato de Oscar Berger y comenzó procesando a ex funcionarios de su gobierno por ejecuciones extra judiciales.

Próxima a cumplir 11 años aún no derrota a ese monstruo de mil cabezas que es la elite política corrupta de Guatemala. Pobres chapines.