• Diario Digital | martes, 12 de noviembre de 2019
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Un aeropuerto en el monte

Un aeropuerto en el monte

Un buen argumento se concluye desde las premisas. Decir que un aeropuerto es irrelevante o una locura económica es concluir limitadamente algo más amplio. O en el caso de cómo ARENA y FMLN respondieron a esta propuesta electoral de Nayib Bukele, violar las reglas básicas de la lógica.

Mi premisa es la historia de mi ciudad, San Miguel. Hay dos ejemplos que fueron vilipendiados en su momento cuando fueron propuestos para nuestra región: el Puerto de Cutuco (ahora La Unión) y el ferrocarril. Pero claro para eso hay que estudiar la historia nacional, muy detenidamente para saber que el nuevo barco o tren, se llama avión.

Entonces no se requerirá de mucho análisis saber que poseer el Puerto permitió a San Miguel disputarle el poderío político económico a San Salvador y que la capital respondió partiendo en 4 la zona oriental.

También, sería fácil saber que, durante la guerra contra William Walker San Miguel se convirtió de facto en la intendencia militar de los centroamericanos por su posición geo-estratégica y el Puerto.

El eje oriental no era con San Salvador, era con San Vicente en El Salvador; León en Nicaragua y Choluteca, Honduras. Esa era el área de influencia de las elites migueleñas que incluso Guatemala trató de eliminar porque le disputaba su poderío crediticio sobre el añil.

Pero claro, nuestros políticos —y menos sus asesores— no leen. Cualquier candidato presidencial meridianamente informado y que ha recorrido el territorio oriental sabría que durante 30 años los políticos prometieron el ferrocarril y nunca llegó. Pero que cuando lo hizo resultó ser un motor de desarrollo que potenció la bonanza económica de las décadas de los 50`s y 60`s. años dorados miguelenses que permitieron fundar el Águila, pavimentar las calles, cambiar el alumbrado público, construir el estadio y fundar una serie de fabricas que producían buena cantidad de cosas que se consumían en la región.

Concluyamos: si la guerra civil entre el FMLN y la derecha cerró el ferrocarril. Y luego de la paz en 1992 no se reactivó el agro (base fundamental de la economía local desde la colonia en San Miguel) y entusiasman con la construcción del Puerto de La Unión Centroamericana, para nada. ¿Cómo esperan que la gente no esté dispuesta ya a seguir votando por los mismos de siempre si sus políticas y decisiones aumentaron en 30 años la delincuencia y migración hacia el exterior e interior del país?

Nadie discute que hacer hospitales y carreteras sea malo, el problema es que no hay prosperidad económica en la región. Nuestra economía es truncada, dependiente y especulativa. Así la han construido las elites. Entonces un aeropuerto al igual que lo fue el Puerto en la época colonial y primeros años de la república y luego el tren en la época modernista jugaría el mismo rol ahora en el siglo 21 para re impulsar la moral, animo de inversión y potencialidades de los orientales.

Y es que no solo es un aeropuerto. Es el regreso del ferrocarril, el canal seco con Puerto Cortés, un ferri desde y hacia el Golfo de Fonseca-Puntarenas, Costa Rica pensando en el eje histórico León-Choluteca. Prepararse para insertarnos en la ruta marítima de la seda china.

¿Y cómo puede un evento económico internacional hacer despegar nuestra región? Nuevamente la historia me permite una premisa interesante. Fue la fiebre del oro en California que re impulsó después de la independencia y debacle del añil colonial al Puerto de La Unión desde el siglo 19 hasta el 20.

Corolario:

Han notado que nadie dice quién cerró el Puerto de La Unión. Pero ya sabemos quienes fueron. Si, ellos. El bipartidismo al menospreciar y no sumarse a construir el aeropuerto en la zona oriental abusaron de nuestra lógica, al no ofrecer alternativas innovadoras prolongan ideas perniciosas y falsas que perpetuán decisiones terribles para nuestra gente y economía.

No lo entendieron. El argumento de construir un aeropuerto en el monte (como lo llamó una dirigente efemelenista) deslegitimarlo, para que los orientales no votaran por Bukele, al no darle una opción que las personas puedan imaginar fácilmente (que no es el caso ZEE), no concluyeron nada, luego su argumento se cayó solo ganando Nayib Bukele —aquí— la batalla sin pelear.