• Diario Digital | domingo, 08 de diciembre de 2019
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Un café para Javier Simán

Un café para Javier Simán

Tiene méritos. Mauricio Interiano, el rostro de la renovación arenera se quemó políticamente más rápido que Jorge Velado.

Vista la reacción dentro y fuera de ARENA que ha ocasionado el caso Valiente-Wright vale preguntarse ¿Qué entiende el COENA y un sector cada vez minoritario dentro del partido es poseer la calidad para ser afiliado? Rolando Alvarenga lo explicó en la entrevista con Nacho Castillo en VTV el martes 4 de julio.

¿Qué son principios? Es una norma «deseable» que orienta las acciones de alguien.

Desmontemos esos principios que enumeró el vicepresidente arenero: Dios. Desde luego además de ser inconstitucional un partido moderno no puede volverse confesional.

Uno de los grandes escollos que enfrenta ARENA para renovarse es decidir ser un partido de cuadros y cárteles versus uno de masas y catch all.

La fe, es algo interior, personal. Hemos escrito antes: las iglesias no tienen como misión cambiar el mundo sino salvar almas y, cuando se habla de Dios en ARENA se entiende que tendrá prioridad el catolicismo romano y luego las otras sectas cristianas.

Jamás el judaísmo o Islam. Es más, los ataques de un sector troll de derecha al alcalde capitalino han estado orientados a su entendida feligresía islámica que deviene del racismo nacional instalado por Hernández Martínez desde 1933 al reformar la ley de migración contra los palestinos. Peor oportunidad tendría un budista u de otras religiones orientales.

Entonces en la cosmovisión del actual ARENA la libertad religiosa estriba en pertenecer a alguna iglesia cristiana, es decir intolerancia y un reduccionismo de la fe que desde luego proscribe el agnosticismo, escepticismo o la no creencia.

Esa idea que un no practicante del Dios cristiano no puede afiliarse a ARENA riñe con nuestra Constitución que reconoce la libertad de culto, que según la doctrina jurídica incluye a ateos o pueblos indígenas. Imponer a Dios como cláusula partidaria lleva a un conflicto con otro principio que igualmente según Alvarenga reconocen: la democracia.

Familia. Aquí hay otro problema de imposición de ideas. Porque cuando ARENA habla de familia está pensando en la tradicional: Papá/Mamá/Hijos. Pero la realidad salvadoreña y sociológica es otra en 2017.

Esta concepción rancia de que solo hay un tipo de familia se vio reflejada en aquel estigma civil de hijos ilegítimos y legítimos que se prolongo desde 1859 hasta 1993 y que dejó en abandono total a muchas generaciones de salvadoreños ya que en la práctica resultó en una legalización de la irresponsabilidad del hombre para con su prole fuera del matrimonio o «ilegitima».

Libertad. Uno de los principios liberales es la libertad del individuo. Por eso los liberales nos enfocamos en las obligaciones del Estado para con los ciudadanos y no en lo que deben hacer o no las personas.

Pero ARENA —lo demostró sus gobiernos— solo entiende la libertad económica olvidándose de las libertades políticas (vista su renuencia a democratizarse internamente) y menos acepta debatir libertades civiles que son inherentes al liberalismo que dice representar. Al mentir fomentan la doble moral.

Nacionalismo. Rolando Alvarenga lo llamó: El Salvador, como país soberano. Entonces ¿qué hacíamos con tropas en Irak? ¿Por qué hemos sostenido un sistema por 20 años que expulsó salvadoreños en lugar de hacer que se quedaran aquí y, hemos rogado gobiernos para que no los deporten? ¿Por qué condicionamos nuestra agenda electoral a Venezuela/Cuba versus EE.UU.?

La política exterior salvadoreña siempre tan provinciana de la mano de la derecha ha sido apéndice de EE.UU. y eso podrá ser bueno o malo para unos y otros, pero es una realidad, luego entonces no digamos que somos nacionalistas e independientes cuando gustosos desde la derecha, al igual que el FMLN, asumimos un rol satélite.

Juventud. El COENA cree que porque va un 50% de mujeres y 71 aspirantes a diputados menores de 35 años es una renovación. Sí y no.

En realidad lo que hay es un relevo de edades y cero cambio en el discurso y cero en proyecto político. Increíble oír jóvenes hablando como hace 30 años tan solo para ser candidatos y agradar a la cúpula y no ser víctimas de los troles areneros en su intento por hablar otro idioma.

Republicano, democrático, representativo. Estos principios son tomados de la Constitución y si revisamos algunas disposiciones, reglamentos y artículos estatuarios que defendió Rolando Alvarenga para abrogarse el COENA –por ejemplo- elegir de dedo a diputados suplentes o exigir solo a candidatos a diputados 3 años de militancia y no así a candidatos a concejo municipal, presidente y vicepresidente de la república podrían reñir fácilmente con la Carta Magna salvadoreña.

Es decir, no por legalizar algo ilegitimo y antidemocrático y construir una representación a conveniencia de las cúpulas significa que sea justo, y es ese el laberinto en donde se ha metido ARENA al no resolver los problemas de la democracia con más democracia.

Camina ARENA sin líder pegada a la pared para no ser embestida por el Minotauro en 2018 y 2019.

Corolario:    

Rolando Alvarenga expresó, en esa misma entrevista su deseo de tomarse un café con un sumado a las críticas de la semana pasada Javier Simán para, explicarle todo lo que no sabe sobre las internas areneras.

Debiese reunirse con él, porque todo apunta a que puede protagonizar dentro de un año la misma trama política de que sea el COENA quien termine definiendo el candidato presidencial.

Después de todo ya lo dejó entrever: «no solo importan calidades y cualidades sino que al cruzar perfiles con encuestas arrojen cifras ganadoras». Hasta ahora las encuestas, todas, no muestran como favorito a Javier Siman.

Quien lo dijo no es un miembro del COENA cualquiera, es un privilegiado de la elite política ya que cobra salario de la Asamblea Legislativa por hacer el farisaico trabajo definiendo que principios si y cuáles no.

Algunas veces me pregunto. Si así como dirigen el partido administran sus empresas no es necesario ser premio Nobel de economía para entender porque muchos de nuestros empresarios se han vuelto exitosos bajo la sombrilla del gobierno y urgen de regresar a él. El FMLN solo imita.